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La bonanza económica minimiza los impagos de las empresas Canarias

El tirón del turismo protege al Archipiélago del aumento de concursos empresariales y mantiene una de las ratios de insolvencia más bajas en 2024

Un camarero atiende a una mesa de turistas en una terraza del Archipiélago.

Un camarero atiende a una mesa de turistas en una terraza del Archipiélago. / José Pérez Curbelo

Irene Mederos

Irene Mederos

Las Palmas de Gran Canaria

La fuerza del sector turístico escuda a las empresas del Archipiélago de la insolvencia. Tan solo cuatro comunidades autónomas no aumentaron el número de concursos –que se refiere a la incapacidad de las empresas o personas para pagar una deuda en los plazos acordados– en 2024 con respecto al año anterior. Una de ellas es Canarias, según se desprende del Atlas Concursal 2025, del Registro de Economistas de España (CGE), un estudio que radiografía la evolución de la insolvencia en el país. La solidez del tejido productivo de las Islas, que gira en torno al turismo, es uno de los motivos por el cual se explican estos datos. Pues bien, por sectores las empresas más afectadas en 2024 en el conjunto nacional fueron el comercio (1.394 concursos), seguido por el sector profesional, con 962, y la construcción 859.

Las particularidades del Archipiélago hacen que se diferencie del resto de comunidades autónomas en numerosos informes, y el Atlas Concursal de 2025 no es una excepción. La diferenciación tiene mucho que ver con la enorme dependencia que la economía canaria tiene del sector servicios en general y del subsector turístico en particular. A contracorriente le acompañan también Aragón, Baleares y La Rioja. Estas regiones tampoco incrementaron el número de insolvencias con respecto a 2023 y no es coincidencia que, precisamente, Baleares –con la que Canarias coincide en su alta dependencia del turismo– comparta situación en este análisis.

En números absolutos, el 0,16% de las 142.398 empresas totales de las Islas, es decir, 226, presentaron insolvencia en 2024. El porcentaje se encuentra entre los más bajos del país, mientras que, geográficamente, el 75% del total de concursos de empresas –un total de 9.992 casos– se concentró en solo cuatro comunidades autónomas (Cataluña con 2.955 –la comunidad que reunió el mayor número de insolvencias–, la Comunidad de Madrid con 2.183; la Comunidad Valenciana (1.227) y Andalucía con una suma de 1.156).

Crecimiento económico

A pesar de que los datos anotan un fuerte crecimiento en el número de concursos en España, los datos son positivos si se comparan con el resto de los 27 miembros de la Unión Europea. Y, aunque a veces cueste ver las magnitudes macroeconómicas que deja el turismo, como el Producto Interior Bruto (PIB), en esta ocasión la buena marcha de este valor se traduce en un menor volumen de empresas o personas que no pueden hacer frente a sus deudas. En este sentido, España mantiene la ratio concursal más baja de la media europea: a pesar de que la media en los países representativos de Europa Occidental es de 80 insolvencias por cada 10.000 empresas, España se sitúa con solo 18 por cada 10.000 empresas en 2024.

Por otro lado, el PIB del Archipiélago crece más que en el conjunto del país, lo que en cierto modo refleja que se trate de una de las pocas regiones que se libra de caer en el aumento del número de insolvencias. La economía isleña creció en 2023 un 5,1%, casi el doble de lo que lo hizo el PIB nacional –un 2,7%– e infinitamente por encima de la media europea del 0,4%. Es más, en concordancia de nuevo con Baleares, esta fue la única región que experimentó un crecimiento del PIB mayor que el de Canarias (5,7%). Además, lo mismo ocurrió el año pasado, cuando la economía del Archipiélago creció un 4,4%, frente al 3,2% de la española, el 0,9% de la media de la UE y el 0,7% de la Eurozona.

No obstante, las previsiones económicas para los próximos años son de estabilidad. El crecimiento interanual del PIB se situará en una horquilla entre el 2,7% y el 3% al cierre de 2025, descendiendo algunas décimas con respecto al 2024 (3,2%) y entre el 1,7% y el 2,3% para 2026. Este descenso sigue la línea que plasmó la edición pasada de este Atlas: la economía de España, al igual que la mayoría de las economías occidentales, está en fase de desaceleración del ciclo económico, con una dependencia cada vez mayor de factores internos como el consumo o la inversión.

Estabilidad

Así, entre los riesgos que afectan a la solvencia empresarial para los próximos años destaca el frenazo que ha sufrido el comercio internacional tras la guerra arancelaria que continúa declarando Donald Trump; el endurecimiento de las condiciones financieras para las empresas; las tensiones en los mercados de la energía y el suministro de materias primas o la falta de mano de obra cualificada.

Todo ello, problemas que se agravan en Canarias por las consabidas razones de su lejanía respecto del mercado continental, la pequeña dimensión y fragmentación de su mercado interior y los sobrecostes derivados de todo ello. En esta línea, es de esperar que la economía de las Islas también vaya a sufrir este periodo de desaceleración que, de hecho, ya ha comenzado a percibirse en el sector del turismo. Las previsiones turísticas para este invierno en el Archipiélago describen un escenario de estabilidad tras años de constantes subidas y cifras récord consecutivas.

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