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Antonio Romero Monzón, estudiante y Premio Archipiéla-GO 2025: «Una farola inteligente evita que un apagón nos deje a oscuras»

«Me gusta que lo que estudio sea útil y pueda aplicarlo a buscar soluciones para la vida diaria»

Antonio José Romero Monzón.

Antonio José Romero Monzón. / ANDRES CRUZ

Antonio Cacereño

Antonio Cacereño

Antonio José Romero Monzón nació en 2002, tiene por tanto 23 años y es de Telde, del barrio de La Herradura. Cursó estudios en el CEIP Poeta Francisco Tarajano y los IES Lomo de la Herradura y José Arencibia Gil. Obtuvo el Grado en Ingeniería Mecánica en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), donde logró el premio al mejor expediente de su promoción. En la actualidad cursa el Máster Universitario de Ingeniería Industrial. Acaba de recibir el Premio Archipiéla-GO en la modalidad de Innovación en Obras Públicas, por su proyecto sobre ‘Alumbrado Solar: Innovación en Obras Públicas’. Este galardón, promovido por la ULPGC a través de su Consejo Social, en colaboración con la Consejería de Obras Públicas, Vivienda y Movilidad del Gobierno de Canarias busca reconocer a los mejores proyectos innovadores presentados por estudiantes de la ULPGC para promover soluciones sostenibles en las infraestructuras públicas, la vivienda, la movilidad y la gestión del litoral. La propuesta de Antonio José Romero Monzón plantea la implantación de farolas solares inteligentes de bajo coste en municipios de Gran Canaria y Tenerife, aborda el elevado consumo energético del alumbrado público mediante una solución autónoma, sostenible y fácilmente utilizable que incorpora paneles orientables, baterías integradas y sensores de movimiento. El proyecto destaca por su contribución directa a la eficiencia energética, la reducción de emisiones y la disminución de la contaminación lumínica, además de mejorar la seguridad ciudadana en zonas con deficiente luz. Su viabilidad técnica y económica lo convierte, además, en un modelo trasladable a todo el archipiélago, alineado con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y con la transición hacia infraestructuras públicas más inteligentes y sostenibles.

¿Qué le llevó a estudiar Ingeniería Industrial y qué papel ha tenido la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria en su formación?

Bueno, yo estudié el Grado en Ingeniería Mecánica y ahora estoy estudiando el Máster en Ingeniería Industrial, que creo que es una buena forma de ampliar mi formación como ingeniero. Quedarte solo con un Grado en Ingeniería es un poco insuficiente. Creo que el Máster en Ingeniería Industrial, que es habilitante y son dos años, es el que mejor ayuda a complementar los estudios previos de grado. Tiene un enfoque multidisciplinar y viene muy bien para ampliar lo que ya sabías de tu grado anterior. Además, te ayuda a aprender de todo el resto de la ingeniería y da pie a un perfil mucho más completo como ingeniero. Fue lo que más me llamó la atención para entrar en el Máster.

¿Y la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria qué es lo que le aporta? ¿Cómo la ve?

Mis estudios se desarrollan principalmente en la Escuela de Ingenierías Industriales y Civiles y la verdad es que se hacen cosas bastante interesantes. Hay diferentes iniciativas, concursos, por ejemplo, de puentes de espagueti, de vehículos de radiocontrol… Y en este sentido, este Máster tiene un enfoque que nos viene muy bien para plantear soluciones innovadoras que en mi caso particular complementa muy bien lo que he trabajado en clase y me ayuda a llevarlo a la práctica.

El proyecto utiliza la energía solar para dar luz a zonas mal iluminadas sin estar conectados a la red»

¿Qué es lo que le inspira y le lleva a desarrollar soluciones tecnológicas?

Sobre todo, la curiosidad. Me llama la atención conocer las soluciones que se proponen en diferentes sitios y en cualquier ámbito relacionado con la ingeniería. Lees y ves ideas diferentes, cómo se mejoran algunas tecnologías, productos o técnicas o cómo son más eficientes. Esa es la parte que más me motiva. Y luego la aplicación final de lo que uno estudia. Que no se quede solo como algo teórico, sino que lo puedas aplicar, darle una utilidad y usarlo en la vida diaria. Sentir que estás estudiando algo que te permite desarrollar soluciones o diseñar.

¿Y cómo describiría el sistema de farolas solares inteligentes que diseñó?

Como algo muy simple pero que puede ser muy efectivo. Cuando se plantean soluciones no es necesario irse a cosas muy complicadas que al final probablemente no se puedan ejecutar, bien por tema económico o bien por dificultades tecnológicas. Este proyecto de las farolas lo planteo como una solución fácil y bastante viable de llevar a cabo y que además da solución a un problema, como puede ser la falta de luz en muchos municipios de las islas. Siempre hay apagones o problemas con la conexión a la red eléctrica o cosas de ese estilo.

Antonio José Romero Monzón, estudiante y Premio Archipiéla-Go 2025

Antonio José Romero Monzón, estudiante y Premio Archipiéla-Go 2025 / ANDRES CRUZ

¿Qué problemas quería resolver con este proyecto?

Principalmente la falta de luz en muchos lugares, que lleva a que se genere cierta inseguridad ciudadana. Por ejemplo, yo que soy de Telde, es muy común que en varias zonas se vaya la luz o falle el alumbrado. Es habitual en toda Canarias que haya zonas que están mal alumbradas. Con este proyecto de farolas solares inteligentes de manera muy simple podemos evitar esos problemas de zonas donde falta luz, generarla a bajo coste y con cierta facilidad de implementación. Y además aprovechamos la energía solar, que es al final un poco el motor de la idea. Solucionamos un problema de una manera bastante sencilla.

Las farolas tienen sensores para aprovechar la energía y si no pasa nadie se reduce el consumo»

Las farolas tienen sensores para aprovechar la energía y si no pasa nadie se reduce el consumo»

¿Qué aspectos técnicos destaca como los más innovadores de este proyecto?

El primero es aprovechar la energía solar. Es un recurso del que disponemos. Ya en las paradas de guaguas o en aparcamientos se están colocando placas fotovoltaicas para obtener energía solar. Con pequeñas placas en las farolas, que además son muy pequeñitas y muy fáciles de instalar, obtendríamos energía eléctrica para dar luz a diferentes zonas. También disponen de sensores que ayudarían a que la intensidad de la luz se ajuste dependiendo del tránsito de personas. No tiene mucho sentido tener una intensidad de luz muy alta si no está pasando nadie. Y si pasan pocas personas, se adapta el consumo. Así el consumo es en cada momento el adecuado a lo que se requiera. Y otra particularidad que tiene es que las farolas están aisladas de la red eléctrica. Ya vimos este año en la península que hubo un problema con la alimentación eléctrica y hubo un apagón bastante importante. Con estas farolas que no estarían conectadas a la red eléctrica seríamos capaces de obtener energía eléctrica a través del sol, permitirían iluminar las calles y no dependerían de la red eléctrica. Un apagón no supondría estar a oscuras durante el tiempo que se tarda en recuperar la luz.

¿Qué retos tuvo que superar durante el desarrollo de la idea?

El primero, principalmente, fue cómo plantear la idea de manera que fuera más o menos viable. La idea surge de una noticia que escuché de lugares de la península donde trabajaban con alumbrado que se puede alimentar aisladamente, aunque ellos lo trabajaban para modelos de inteligencia artificial. Yo lo que planteaba era cómo podemos aplicar esas ideas aquí de modo que sea algo sencillo de poner en marcha. Esa fue la primera parte. La idea es esa, pero había que ver de qué recursos o de qué herramientas disponemos para tratar de llevarla a cabo. Y lo que me sorprendió fue que, por ejemplo, si hacemos una búsqueda en internet, existen ya farolas de este tipo que se alimentan con energía solar y a partir de ahí desarrollé el resto de los aspectos que completan el proyecto.

¿Cree que este sistema podría llevarse a cabo fácilmente en el archipiélago?

Yo creo que sí. La propuesta plantea como una medida piloto utilizar las ciudades más importantes, como serían La Laguna y Santa Cruz en Tenerife y Telde y Las Palmas aquí en Gran Canaria y sustituir algunas de las luminarias que actualmente se conectan a la red por otras como las que yo planteo. Así con un coste muy bajo podríamos estimar si funcionan bien en la práctica o no. La máxima de esta idea es que sea lo más fácil posible de llevar a cabo.

Emprender y crear una empresa me llama la atención, pero parece bastante complicado»

¿Qué oportunidades cree que tienen los jóvenes ingenieros en las islas hoy en día?

Oportunidades siempre hay. Yo creo que lo más importante siempre es seguir formándose porque en las islas no tenemos grandes industrias, como puede haber en la península o en otros países europeos, como Alemania. Al final las oportunidades te las vas buscando un poco tú. Pero siempre lo más importante es la formación continua. Ese fue uno de los motivos que me llevó del Grado de Ingeniería Mecánica a complementarme con el Máster de Ingeniería Industrial. Subes un escalón más en lo que eres como ingeniero y eres mucho más completo para tratar de afrontar todos los desafíos posibles, que no son fáciles en un entorno insular como el nuestro.

¿Qué valor aporta a su proyecto este premio?

A mí me supone un extra de motivación. Al final yo planteé la idea porque el coordinador del Máster en Ingeniería Industrial me envió la convocatoria por si me interesaba, para que le echara un vistazo. Al final yo planteo soluciones a modo de juego, por así decirlo, pero el hecho de que luego se reconozca y se ponga en valor me motiva. Significa que lo que estoy haciendo va encaminado, puede ser útil. Lo vi casi como un juego y luego tiene una repercusión. Ya si se logra llevar a cabo y ser real, pues muchísimo mejor. Si yo voy por la calle y veo las farolas que he planteado más motivado me sentiré.

¿Te gustaría desarrollar este proyecto hasta convertirlo en una solución real?

Claramente, eso me encantaría. Me encantaría ir por la calle y decir que la luz que me alumbra para no tropezarme es de una farola que yo planteé para este concurso. Como decía antes, en Telde, por ejemplo, hay problemas de alumbrado en muchos sitios. Y además es muy recurrente que cada dos por tres fallen las de una zona, las de otra,… Vienen lluvias como las de hace poco y se va la luz. Al final con la idea que propongo se podría conseguir una solución de farolas solares inteligentes que con un bajo mantenimiento evitan ese problema. O que hay zonas que antes estaban mal iluminadas y que fácilmente con esa farola tienen luz y aumenta la seguridad ciudadana.

Hay mucho talento en Canarias, pero a veces no se dan posibilidades de promocionarlo»

¿Hay otros ámbitos de la ingeniería que le interesan especialmente?

La rama de Ingeniería que más me gusta es la Mecánica. Es la que más he estudiado. La que siempre me ha llamado la atención. Este proyecto de farolas solares inteligentes se sale un poco de lo que yo suelo hacer. Es una idea más pensada a partir de las energías renovables que viene dada por el perfil multidisciplinar que me proporciona el Máster de Ingeniería Industrial. Estos estudios te ayudan a abrir la visión respecto a la ingeniería. En cuanto a otras ramas, pues me gusta mucho la Ingeniería Química. Creo que es bastante interesante. Se pueden hacer muchas cosas. Pero volviendo a lo que es la Ingeniería Mecánica, que es la mía, tiene muchísimos ámbitos en los que puedes trabajar y especializarte. También particularmente me gusta mucho el análisis de estructuras, cómo optimizarlas, en su propio cálculo, en costes,… También me gusta la parte de motores, la relacionada con automoción. Al final la ingeniería dispone de muchos campos y siempre puedes seguir profundizando en cada uno de ellos.

¿Dónde te ves profesionalmente, más en tareas de investigación, en la empresa privada, emprendiendo,…?

Ahora mismo me vería más en la investigación. Por ejemplo, realizando un doctorado, investigando con la universidad. Una parte que me llama mucho la atención también es la de emprendimiento, pero es verdad que es bastante complicado crear tu propia empresa. Ahora mismo la que más me gusta es la parte de investigación, concretamente en el ámbito de las estructuras con el grupo de investigación de Mecánica de Medios Continuos y Estructuras de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

¿Qué hace ese grupo?

El grupo trabaja principalmente en problemas relacionados con propagación de ondas, tales como ruido, vibraciones o terremotos, y respuesta de estructuras. Como comentaba anteriormente, una de sus líneas de trabajo es cómo optimizar el diseño de las estructuras a través de simulaciones numéricas, teniendo en cuenta las cargas a las que están sometidas. Principalmente me interesa el estudio de estructuras para aerogeneradores marinos que lleva a cabo el grupo. Y si bien con los aerogeneradores se tiende a pensar mucho en la parte energética, en la energía que producen, a veces se olvida de que hay una estructura detrás que lo soporta. Pues a mí me gusta bastante esa parte que se hace en el grupo de investigación, vemos a qué cargas están sometidas y cómo podemos optimizarlas, como podemos hacerlas más eficientes y baratas.

Todas las ramas de la ingeniería están presentes en nuestra vida cotidiana de una manera o de otra»

¿Qué mensaje enviaría a otros estudiantes que tienen ideas innovadoras?

Yo creo que también depende un poco de la suerte, porque tú puedes tener la idea, pero si no tienes un cauce por donde presentarla… Yo tuve esta idea, pero si no hubiera estado el concurso de por medio, se queda en un cajón guardada. Cualquiera que tenga una idea debe siempre intentar llevarla a cabo, intentar presentarla a concursos, tratar de materializarla o de darla a conocer de alguna manera. Creo que al final lo más importante es tratar de exportar esas ideas que tú tienes y que intentan aportar algo. Si no puede ser con concursos, a lo mejor por trabajos de fin de título o iniciativas de este tipo.

¿Qué significa para usted aportar su trabajo, su esfuerzo, su empeño, al desarrollo sostenible de Canarias?

Para mí es una profunda satisfacción porque al final aquí en Canarias, donde tenemos este contexto tan particular de que somos insulares, estamos aislados y siempre tenemos ciertas desventajas. El hecho de que nosotros seamos capaces de aportar soluciones a los problemas que tenemos o mejorar lo que tenemos, o incluso ser más innovadores o pioneros respecto a otros territorios, me satisface bastante. Por ser islas no debemos limitarnos. Hay bastante talento en Canarias, aunque a veces no se le dan todos los medios o todas las posibilidades de promocionarlo. No por ello debemos dejar de plantear ideas y soluciones, sobre todo si tienen un uso para nuestro bien común, el del Archipiélago.

¿Qué le gustaría que la sociedad canaria supiera sobre la importancia de la ingeniería?

Pues yo creo que al final a mucha gente le dices que estudias ingeniería y la pregunta es «vale, pero ¿y qué haces?». Hay que explicar que la ingeniería está en prácticamente en todo, de una manera o de otras. Cualquier producto alimentario que tomemos va a pasar por una industria y va a pasar por unos controles de calidad. La energía eléctrica que usamos día a día sin la que sería imposible vivir. Cualquier edificio en el que estemos, tanto en su parte constructiva como en cualquier acabado, pues también la ingeniería está presente. Los vehículos que usamos. Al final, quieras o no, de una manera u otra, todas las ramas de la ingeniería siempre confluyen en nuestra vida diaria. Complementada con otras ramas de conocimiento, obviamente, pero la ingeniería está presente en todos los ámbitos de nuestra vida. Por eso me gusta tanto el Máster en Ingeniería Industrial, me está permitiendo ampliar mis conocimientos de la rama mecánica con los del resto de ámbitos de la ingeniería como eléctrica, química o electrónica.

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