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La competitividad naufraga en Canarias en ausencia de innovación

Los problemas a los que se enfrentan las empresas para hallar capital humano también se suman para colocar a las Islas en el vagón de cola

Un robot ayuda a una camarera en un establecimiento de la capital grancanaria.

Un robot ayuda a una camarera en un establecimiento de la capital grancanaria. / ANDRÉS CRUZ

Julio Gutiérrez

Julio Gutiérrez

Las Palmas de Gran Canaria

Canarias (6,92) se sitúa en el grupo de las comunidades autónomas menos competitivas de España. Solo adelanta a Baleares (6,87), Andalucía (6,67) y Extremadura (6,16). La escasa productividad de las empresas, la ausencia de innovación y las dificultades para hallar mano de obra se encuentran entre las principales causas que explican que el Archipiélago se sitúe muy por debajo de las medias estatal y europea en la mayoría de las siete variables analizadas.

Así lo detalla el Informe de la Competitividad Regional en España 2025 (Icreg) elaborado por el Consejo General de Economistas con datos correspondientes a 2024. El documento señala a las Islas como una de las tres únicas comunidades autónomas que registran peor comportamiento que en 2023 junto a Baleares y Cantabria.

Prevalencia turística

Los datos revelan un problema estructural. En la terna aparecen los dos exclaves insulares del Estado, que también tienen en común la alta incidencia del sector turístico en sus estructuras económicas. Si desde que la pandemia dijo adiós el sector alojativo no deja de celebrar sus buenos resultados, la conclusión es que no es ese el camino a la convergencia con las regiones punteras. La distancia con Cataluña (12,09), País Vasco (13,79), Navarra (13,97) o Madrid (16,93) roza el insulto.

Hace escasas semanas, con motivo del tradicional brindis navideño de la Confederación Canarias de Empresarios (CCE), su presidente, Pedro Ortega, demandó «valentía política, responsabilidad institucional y diálogo sincero por parte de todos, pero sobre todo acción» precisamente en pos de conseguir un incremento de la competitividad. Y señaló como principales obstáculos para conseguirlo a la baja productividad, al incremento de las ausencias por parte de los trabajadores, a la escasez de vivienda y a una excesiva «presión fiscal» y burocracia.

Gran lastre

El informe del Consejo General de Economistas coincide de plano con parte de ese análisis. Canarias aparece en la última posición de las 17 comunidades autónomas cuando se analiza el grado de innovación, uno de los grandes lastres a tenor del estudio. Ortega aludió en diciembre a la necesidad de «un impulso decidido a la innovación, digitalización y formación» para mejorar la productividad.

En la decimoquinta posición del ranking se encuentra el Archipiélago en lo que respecta al mercado de trabajo y un puesto más arriba cuando el informe posa sus ojos sobre el capital humano. En el primero de dichos parámetros, la mejoría experimentada a lo largo de 2024 se nutrió del buen comportamiento general registrado en el conjunto de España. Hay más personas que nunca antes trabajando en Canarias y se deja ver en la evolución que, sin embargo, no saca a la comunidad autónoma de los últimos puestos.

Perfiles laborales

Cuestión distinta es el capital humano, que prácticamente no se mueve de la zona oscura a la que le conducen problemas estructurales derivados de una formación escasa de una gran parte de los demandantes de empleo. En cuanto los perfiles buscados por las empresas se afinan comienzan los problemas para encontrar mano de obra. El principal ejemplo es la carencia en el conocimiento de idiomas cuando el Archipiélago es lugar de llegada para millones de visitantes que alimentan la maquinaria turística.

La ausencia de una fuerza de trabajo con alto grado de especialización lastra esta variable y son, precisamente, tanto el mercado de trabajo como el capital humano los que contribuyen de manera más decidida a una convergencia regional que no pasa de aspiración en las últimas décadas.

PIB per cápita bajo

Entre los factores estructurales que determinan el mal resultado cosechado por las Islas, el Consejo General de Economistas incluye también el pobre PIB per cápita que presenta el Archipiélago. A pesar de que hay más empleo que nunca antes y de que Canarias se anota los mayores crecimientos económicos del país, esa variable se sitúa a 20,8 puntos de la media estatal. No llega, apuntan los economistas, ni al 75% de la media de la Unión Europea (UE). Súmese a eso que la productividad se queda en el 74% de la que obtienen los 27 en su conjunto.

Si se añade a todo ello la práctica inexistencia de innovación y mejora de la eficiencia empresarial, con las Islas en la cola en ambos asuntos, se entiende la incapacidad para generar ventajas competitivas sostenibles en el tiempo, que es el camino de obligado paso para incrementar la productividad. En el mejor de los casos, el salto adelante ni siquiera se produciría de un día para otro, sino que llegaría en un plazo medio. Sin innovación y con escasa productividad se hace imposible un crecimiento equilibrado y reducir brechas económicas con el resto del país.

Impulsar la digitalización y la formación son dos de las principales necesidades isleñas

El informe hace hincapié en la mala digestión que provoca una baja competitividad estructural que, además, muestra tendencia al retroceso. Eso explica que el Archipiélago se sitúe en una posición rezagada en el proceso de convergencia regional. Comparte espacio con otros territorios que también muestran grandes dificultades para aproximarse a los niveles de bienestar y eficiencia de las comunidades autónomas líderes.Aparecer en la parte baja de la tabla en la mayoría de ejes resta intensidad a las medidas que se implementen para conseguir que la brecha se reduzca.

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