Negocios
El auge de los trasteros en Canarias: una solución al espacio limitado y los altos precios
Viviendas más pequeñas, alquileres al alza y nuevas formas de trabajar han convertido al trastero en un bien casi imprescindible

Una empleada de la empresa de trasteros Telpark en Gran Canaria mueve mercancía en las instalaciones. / LP/DLP
Con el metro cuadrado por las nubes, acumular trastos en casa no es una opción. El espacio es limitado y las decoraciones minimalistas, por lo que cada vez son más los que optan por recurrir a trasteros de alquiler que permiten un espacio extra a precios asequibles. Una tendencia que lleva varios años calando en Canarias y que ha provocado un auge de las empresas que ofrecen este tipo de servicios en el Archipiélago.
El fenómeno no responde a una moda pasajera, sino a un cambio profundo en la forma de vivir y trabajar de los canarios. Viviendas más pequeñas, alquileres tensionados, mayor movilidad residencial y el auge del teletrabajo han convertido al trastero en una extensión del hogar o, directamente, en una herramienta de trabajo. En Las Palmas de Gran Canaria, Santa Cruz de Tenerife o el Puerto de la Cruz, estos espacios han pasado de ser una opción poco popular a un servicio con alta demanda y ocupaciones que rondan el lleno técnico.
En Más que Trasteros, con centros en Santa Cruz y en el Puerto de la Cruz, gestionan cerca de 750 espacios que van desde 1,5 metros cuadrados hasta auténticos minialmacenes de 16 metros. «Somos una solución de espacio», resume su responsable, José Luis Davara.
El perfil de cliente es tan variado como las razones que llevan a alquilar uno. «Particulares en plena mudanza, familias que afrontan una reforma, autónomos que necesitan guardar stock o trabajadores que operan desde casa y requieren un lugar donde almacenar mercancía o sus herramientas», explica.
Elevada rotación
La flexibilidad es una de las claves del éxito del modelo. Frente al trastero tradicional, ligado a contratos largos y con penalizaciones por incumplimiento, estas empresas ofrecen alquileres mensuales, sin permanencia y adaptables a las necesidades del cliente. «Aquí nadie se ata ni por tiempo ni por tamaño», explican desde el sector. Esa fórmula ha facilitado que muchos usuarios entren y salgan del servicio según su momento vital, lo que genera una elevada rotación, pero también una ocupación sostenida. En el caso de Más que Trasteros, supera el 85% gran parte del año.
La ubicación también juega un papel determinante. Los primeros de las Islas se localizaban a las afueras, pero ahora la mayoría de centros se sitúan en zonas céntricas o bien conectadas, pensadas para que el acceso sea rápido y cómodo. Aparcar, cargar y descargar sin complicaciones es casi tan importante como el propio espacio. «La gente valora poder llegar, aparcar al lado de su trastero y entrar sin perder tiempo», señalan desde la empresa tinerfeña, que concentra a buena parte de su clientela en residentes de la capital y municipios cercanos.
En Gran Canaria, el panorama es similar. Trasteros Telpark comenzó a operar en 2019 en Las Palmas de Gran Canaria, cuando apenas había tres o cuatro empresas especializadas en la Isla. Hoy, según explica su responsable, Daniel García, el número se ha multiplicado por cuatro –como mínimo–. En su centro de Albareda, con cerca de 200 trasteros de entre uno y once metros cuadrados, la ocupación ronda el 80%, tras haber alcanzado el 100% en etapas anteriores.
La demanda procede mayoritariamente de particulares, aunque el peso de empresas y autónomos no deja de crecer. Pequeños comercios, distribuidores de comercio electrónico o profesionales que necesitan guardar herramientas encuentran en estos espacios una alternativa más barata que un local comercial tradicional. «Es una manera de ahorrarse costes fijos como seguridad, agua o luz», apuntan desde el sector. En zonas como el entorno de la playa de Las Canteras, además, muchos usuarios los utilizan para almacenar material de playa, bicicletas o pertenencias estacionales como los adornos de Navidad.
El trastero también ha triunfado en el Archipiélago gracias a las dinámicas de una población cada vez más móvil. Personas que llegan de la Península con toda su mudanza, residentes extranjeros que pasan temporadas en las Islas o propietarios que alquilan su vivienda durante parte del año recurren a estos espacios como solución intermedia. Muchos ciudadanos europeos dejan allí sus pertenencias cuando regresan a sus países durante los meses de verano, temporada baja en las Islas.
Horquilla accesible
Los precios varían en función del tamaño y la ubicación, pero se mantienen en una horquilla accesible para la mayoría de bolsillos. En Canarias, el alquiler de un trastero pequeño ronda los 45 o 50 euros mensuales, suficiente para guardar varias maletas, cajas o enseres básicos. A partir de ahí, el coste aumenta conforme lo hace la superficie, aunque sigue siendo competitivo frente a otras opciones de almacenamiento.
Desde el punto de vista empresarial, el negocio presenta barreras de entrada relativamente bajas y una estructura de costes contenida. No requiere grandes plantillas y, una vez realizada la inversión inicial en adecuación y seguridad, los gastos recurrentes son limitados. Eso sí, la rentabilidad no es inmediata y depende de alcanzar un volumen de ocupación suficiente durante varios años. «Es un negocio redondo, al final es una mínima inversión y la tienes amortizada en unos años», afirma García.
El crecimiento del sector ha traído consigo una mayor competencia y modelos diversos de gestión. Algunas empresas operan con personal presencial y atención directa al cliente las 24 horas del día, mientras que otras apuestan por sistemas automatizados de acceso mediante tarjetas o códigos, sin empleados en el centro. En todos los casos, la seguridad es un elemento central. «Tenemos cámaras, control de accesos y seguros frente a robos o incendios», explica el responsable del local ubicado en la capital grancanaria.
En un contexto de viviendas cada vez más ajustadas y precios al alza –sin límite a la vista–, las pertenencias han empezado a vivir su propia independencia. Y todo apunta a que, al menos en Canarias, este negocio todavía tiene margen para seguir creciendo. En islas como Gran Canaria y Tenerife el número de empresas está creciendo muy rápido, pero todavía queda mucho recorrido en las islas no capitalinas. «Nos llaman clientes en Lanzarote y Fuerteventura preguntando por opciones allí y no podemos darle soluciones», reconoce el responsable de Telpark.
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