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El renacimiento de los escombros en Canarias

El Gobierno canario impulsa la incorporación de áridos reciclados volcánicos en la construcción a través del proyecto Arovol

Obreros durante la construcción de viviendas en Canarias.

Obreros durante la construcción de viviendas en Canarias. / Andrés Cruz

Las Palmas de Gran Canaria

En Canarias, la gestión de los residuos de construcción y demolición ha empezado a mirar más allá del vertedero y a considerar otras opciones vinculadas a la economía circular. Los escombros representan alrededor del 40% del total de desechos que se manejan en el Archipiélago.

Tradicionalmente, estos residuos se han usado para rellenar huecos en vertederos o zanjas, sin darle un valor económico real como materia prima. Sin embargo, la escasez de recursos naturales y la normativa europea ha obligado a buscar alternativas para no depender de la explotación del territorio.

Arovol en marcha

El Gobierno de Canarias lleva meses trabajando en un proyecto que pretende abrir la puerta al uso de áridos reciclados de origen volcánico en la construcción. La iniciativa, llamada Arovol, se está desarrollando a través de reuniones técnicas y mesas de trabajo con empresas, gestores de residuos y organismos especializados.

El proyecto plantea recuperar residuos de construcción y demolición y convertirlos en un material apto para nuevas edificaciones, lo que permite reducir el consumo de áridos convencionales y orientar la actividad hacia un modelo más sostenible vinculado a la economía circular. En Canarias hay actualmente 119 canteras de extracción de áridos, según datos del Gobierno canario.

Trabajo en laboratorio

El desarrollo técnico del proyecto recae, en buena parte, en el Servicio de Laboratorios y Calidad de la Construcción del Gobierno de Canarias. Este organismo es el encargado de verificar que los materiales reciclados cumplen con las exigencias técnicas que ya se aplican al resto de productos utilizados en construcción.

Para ello realiza ensayos, análisis y pruebas de comportamiento en diferentes materiales, incluidos los áridos reciclados, además de asesorar a empresas y profesionales y homologar procesos cuando es necesario.

Máquinas que “rompen”

El trabajo fundamental se produce en los laboratorios oficiales del Gobierno de Canarias, situados en Gran Canaria y Tenerife. Lejos de la imagen estática de un científico, el equipo liderado por Javier Jubera se dedica literalmente a «romper cosas» con prensas para realizar controles de calidad y ensayos de resistencia.

Su labor en este proyecto consiste en transformar los restos de demoliciones (paredes y techos) en una materia prima alternativa. Para ello utilizan materiales provenientes de puntos limpios, donde los ciudadanos depositan los restos de sus reformas domésticas.

Picón reciclado

A diferencia de la Península, donde las demoliciones generan principalmente ladrillo y barro cocido, en Canarias el material predominante para la construcción es el picón. El laboratorio ha logrado fabricar nuevos bloques compuestos por un 100% de material reciclado.

Los resultados de estas pruebas han revelado detalles curiosos y prometedores sobre estos módulos, entre ellos que tienen mayor resistencia y durabilidad. Aunque son un poco más pesados que los tradicionales, son más impermeables a la humedad y presentan una resistencia superior. Además suponen un menor coste, al no tener que pagar por la extracción en minas y reutilizar material destinado al desecho, lo que los hace muy competitivos en el mercado.

Fórmulas de trabajo

Uno de los aspectos más minuciosos del proyecto es el ajuste de las fórmulas. La composición de los residuos no es constante. Si el material proviene de la reforma de una cocina suele contener una alta cantidad de azulejos. Si procede de otras estancias puede tener un exceso de yeso. El laboratorio está trabajando en ajustar las dosificaciones para que, independientemente de si el residuo tiene más piedra o más cerámica, el fabricante sepa exactamente cómo producir un bloque competente.

Aunque el proyecto aún está en fase de transmitir este conocimiento a los fabricantes, el objetivo es ambicioso: cubrir un porcentaje muy alto del consumo de bloques en las islas con material reciclado.

Circularidad volcánica

Hasta hace poco no se sabía con exactitud cómo producir estas piezas para que fueran resistentes; simplemente no se veía la manera técnica de hacerlo. Algunos fabricantes ya lo habían intentado en el pasado y fracasaron. Ahora se intenta promover la colaboración público-privada para impulsar este tipo de material, que no solo responde a una necesidad ambiental, sino también a mandatos de la Unión Europea, que está revisando normativas para aumentar los límites de material reciclado permitidos en la construcción.

El éxito de estas investigaciones permitiría que las nuevas viviendas y obras públicas en Canarias se construyan con los restos de los edificios del pasado, cerrando un círculo que protege el paisaje volcánico de las islas.

Transferencia técnica

El viceconsejero de Infraestructuras, Francisco González, subraya que este proyecto ha sido una respuesta del Gobierno a la necesidad de aplicar medidas concretas alineadas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030, pero también una invitación al sector de la construcción para participar activamente en un cambio de modelo.

El pasado 8 de enero la Viceconsejería de Infraestructuras dio comienzo a las reuniones de las mesas de trabajo del proyecto Arovol, donde participaron representantes de los gestores de residuos de construcción y demolición, así como de la patronal del sector, entre ellos Conesten y Renote, además de Fepeco. Se prevé que a lo largo de este año se mantengan más encuentros con los fabricantes para transferirles este conocimiento técnico. Por ahora, el laboratorio ya dispone de bloques físicos fabricados para mostrarles que el proceso es viable.

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