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Entrevista | Achille Occhetto Último secretario del partido comunista italiano

Achille Occhetto: «En China aumenta la brecha por una clase media enriquecida»

Achille Occhetto nació en Turín en 1936. Fue el último secretario general del Partido Comunista Italiano, que tras la caída del Muro de Berlín se transforma en el Partido Democrático de la Izquierda. Viene a menudo a Las Palmas de Gran Canaria a ver a su hijo Massi, su nuera Carlotta y su nieto Dario

Achille Occhetto

Achille Occhetto / LP / ED

Óscar Bermejo

Señor Occhetto, ¿me podría contar muy brevemente su vida? Nació en Turín, de padres intelectuales. Se metió pronto en política, ¿no? En la juventud de la Unión Goliárdica.

Cuando era pequeño veía partisanos, católicos, comunistas, socialistas, del Partido de Acción. Y esta fue una experiencia fundamental. Porque el 25 de abril de 1945 mis padres me llevaron al balcón y vi los pequeños carros armadas con la bandera roja y la bandera tricolor. Eran los carros que los trabajadores de la FIAT habían construido durante la noche para abrir el camino a los partisanos que bajaban de los montes y liberaban Turín. En ese día, vi la alegría en los ojos de mi padre y de mi madre. Y desde ese momento, decidí que estaría toda mi vida en la izquierda. Esta fue la prueba de fuego en mi formación política

Querría directamente entrar en ese momento tan importante para la historia de Italia y de la izquierda mundial: Ha caído el Muro de Berlín. Y ustedes eran el mejor partido comunista de Occidente que había. Era el partido comunista que tenía más inteligencia desde Gramsci, más autonomía, más capacidad de análisis. Deciden dar el paso de decir: Ya no podemos llamarnos comunistas. A mí eso me pareció, como digo, un acto de inteligencia y de coraje. Pero tuvo que ser muy difícil. ¿Me podría hablar un poco de ello?

La idea de un cambio la tenía en el corazón desde hace mucho tiempo. Pero la caída del Muro fue la ocasión. Yo me encontraba en Bruselas con Kinnock, que en ese momento era el secretario de los laboristas. Y le preguntaba si era posible que el Partido Comunista entrara en la Internacional Socialista. Kinnock me dijo: ‘Ustedes ya están en todo y por todo con los socialistas democráticos. Pero un Partido Comunista no puede entrar en la Internacional Socialista’. Había acabado de decirme esto y abren de repente la puerta y nos dicen: Vengan a ver. Y en la televisión vemos empezar a abrirse el Muro de Berlín. Un cronista me preguntó: ¿Qué piensa? Y respondí de inmediato: Hoy cambian todos los parámetros de la política del siglo XX. Y por eso debemos cambiar todo. La transfomación del Partido Comunista Italiano se hizo frente a un evento mundial que hizo caer el socialismo real; el realmente existente. Un socialismo falso. Ninguno de esos países era realmente socialista. Y por eso debíamos tomar firmemente distancias. No solo desde el punto de vista político, también desde el punto de vista teórico, superando definitivamente las concepciones de la política del poder y del partido. Y dar vida a una nueva izquierda; que sea siempre de izquierda, pero una izquierda libre

Y democrática. Bien, vamos al presente ¿Cómo ve usted hoy Italia?

En Italia hay un gobierno que está rehabilitando expresiones, modos de decir, que eran de la tradición fascista. La Meloni no ha tenido aún el coraje de declararse antifascista. De hecho, viene frecuentemente y voluntariamente a España con los peores herederos del franquismo español. Se presenta con el nuevo rostro de una representante del atlantismo occidental. Pero esta es una doble cara que poco a poco se desenmascará. De hecho, en Italia ya hay intentos de introducir elementos de una democracia illiberal. No es casualidad, la Meloni es muy amiga de Orban.

Antes yo quería que usted me hablara un poco de cómo ve hoy Europa, de la Unión Europea. ¿Cuál es su visión de la situación actual?

Hacer los Estados Unidos de Europa. Es decir, hacer efectiva la política de una Europa. Esto todavía no está en el orden del día porque los grupos dirigentes europeos critican a Trump pero al mismo tiempo tienen miedo de asumir una clara posición de autonomía estratégica. Ello es en este momento la única salvación de Europa. Yo creo que este es el momento. De hacer Europa con quienes están. Quienes no están, quédense fuera. Pero también una parte de los que están deben hacer una Europa política con una política exterior única. Con una sola voz. Con su propio ejército. Con su propia política fiscal y laboral. Es un problema muy difícil. Es una utopía mirando los tiempos actuales, pero cuando los padres del europeismo estaban hablando al principio en los 40 acababan de vivir el peor nacionalismo bárbaro de la historia. Y tenían el coraje de esa utopia. Hoy, los pequeños dirigentes europeos no tienen el coraje de entender que estamos mucho más cerca del abismo. De la necesidad histórica, ineludible, imprescindible de construir la Europa política

Cierto ¿Y qué opinión tiene usted hoy sobre la actual Rusia?

¿La actual?

Rusia, el gobierno de Putin vamos

Es un ejemplo del orden mundial cultivado por Trump. Porque ambos piensan en un orden mundial fundado en la fuerza y no en el derecho. Así que hoy no existe más Occidente. Existen las autocracias que circundan Europa de occidente a oriente. Y que están unidas por un único punto de vista común que es el del odio por el Estado y el derecho; por todas las reglas nacionales e internacionales. Y que quieren fundar el nuevo desorden internacional en la fuerza y no en el derecho.

Cierto. Ahora volveremos sobre Trump. Pero antes quería su opinión sobre la China de Xi Jinping.

Xi Jinping es más inteligente que Putin. Tiene una visión autoritaria más suave, y así juega más allá de las conquistas territoriales. Al menos hasta ahora. Refleja la supremacía tecnológica y económica de un régimen dictatorial que le permite tener un bajo costo del trabajo. Que le permite tener una disciplina de hierro en las fábricas y así disponer del trabajo de manera más sistemática de como se hace en las sociedades capitalistas tradicionales; y así es peligroso. Porque en este terreno puede haber efectivamente una hegemonía. Pero también es un gigante con los pies de barro, porque China ha creado una clase media que se ha enriquecido.

350 millones de personas

Muy enriquecida. Pero esta parte más rica no se puede dejar de lado de la sociedad china. Y es que la brecha con los humildes se agrava y aumenta cada día más. Y así también la situación interna está destinada a ser más dramática ¿A dóndé nos puede llevar esto? El régimen tiene una situación interna muy difícil, eso le puede llevar a querer expandirse. Y así es posible que lo que llamábamos Formosa, que ahora se llama Taiwán, Taipei, devenga en un objetivo facilitado por Trump. Porque cuando Trump dice que puede tomar Groenlandia y puede hacer lo que quiera en Venezuela ¿Qué piensa? ¿Qué piensa Xi Jinping? Yo ahora puedo querer invadir Taiwán ¿Qué piensa Putin? Ahora quedarse con el Donbass es más facilr ¿Y Estonia? Creo que el verdadero responsable del actual desastre internacional tiene un solo nombre: Trump

Por ultimo, qué le parece la izquierda hoy; en Italia, en Europa, en el mundo ¿Cuál es el papel de la izquierda Y cómo debe trabajar. Porque parece que está en retirada. Porque hay una izquierda muy identitaria, woke. Y en España una izquierda que apoya las élites regionalistas.Y para mi idea de la izquierda eso es extraño.

Claro. El responsable mayor de la nueva izquierda fue Tony Blair. En España se ha resistido más a Tony Blair. Creo que Sanchez tiene otra vision, por lo que dice. Y esto yo lo considero positivo, pero es necesario que todos tengan el coraje de salvarse juntos. Y todos podemos salvarnos juntos si, a pesar de las diferencias, todos estamos unidos. Es lo que dije al inicio de esta entrevista. Es decir, apoyar con fuerza el objetivo de la unidad política de Europa, pero en una línea anti neoliberal desde el punto de vista economico. Y en una línea de autonomía estratégica de los Estados Unidos de América. En una línea capaz de hacer de Europa no una nueva potencia militar entre las otras potencias imperiales. Pero si una Europa ecuménica que se basta para poner en marcha un nuevo orden internacional. La gran decision se tiene que tomar desde arriba. Porque nos fijamos en las pequeñas cosas no unimos a nadie. Si adoptamos grandes ideas unitarias, entonces también las diferencias y las deficiencias que hay en la izquierda pueden ser superadas.

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