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Las empresas hacen indefinidos solo el 4,5% de los contratos temporales firmados en Canarias

El Archipiélago replica el comportamiento del mercado laboral estatal del pasado año con una pérdida de intensidad en la reconversión de las contrataciones

Una camarera atiende la terraza de un bar en el paseo de Las Canteras.

Una camarera atiende la terraza de un bar en el paseo de Las Canteras. / ANDRÉS CRUZ

Julio Gutiérrez

Julio Gutiérrez

Las Palmas de Gran Canaria

La conversión de contratos temporales en indefinidos decae con el paso del tiempo. En 2022, año de entrada en vigor de la última reforma laboral en España, el 17,5% de los contratos firmados en Canarias con fecha de caducidad pasaron a no tenerla, mientras que en el recién finalizado 2025 tan solo fueron el 4,5% –igual porcentaje que en el conjunto del país– los que vivieron esa transformación, casi cuatro veces menos. Las bonificaciones y sanciones que establece la norma no surten en el presente el efecto deseado.

En febrero de 2022, con la colaboración indeseada de un diputado del PP, el Congreso de los Diputados dio luz verde al Real Decreto-Ley 32/2021, de 28 de diciembre, de medidas urgentes para la reforma laboral, garantía de estabilidad en el empleo y transformación del mercado de trabajo. Un texto pactado por el PSOE y su principal socio de gobierno (Unidas Podemos aún entonces) y que contó con el apoyo entre otros de Coalición Canaria (CC) y Nueva Canarias (NC). No convenció, sin embargo a ERC, que otorgó el mismo no, aunque por motivos diferentes, que PP y Vox.

En la mira de Bruselas

Uno de los compromisos adquiridos con la UE por el Gobierno de Pedro Sánchez para la entrada de los milmillonarios fondos destinados a paliar el impacto económico ocasionado por la pandemia de 2020 fue el de reducir una temporalidad en el mercado de trabajo que Bruselas consideraba excesiva. El proyecto común atendía sin pretenderlo una de las históricas demandas de las organizaciones sindicales, la de dotar al empleo en España de mayor solidez.

Desde que la Cámara Baja convalidó el real decreto, el contrato temporal perdió el protagonismo que había tenido durante décadas anteriores. A partir de ese momento, esa modalidad de contratación solo es posible si existen datos que avalen su pertinencia. Por ejemplo, picos de producción sobrevenidos o sustituciones de personal –vacaciones, enfermedad, ausencias no retribuidas...– que forma parte de la plantilla habitual.

Regularización

La reforma laboral provocó que 73.697 de los contratos temporales que se rubricaron en el Archipiélago durante aquel 2022 –420.893 en total– pasaran a convertirse en indefinidos, el mencionado porcentaje del 17,5%. Cierto es que en aquel momento solo la regularización de los contratos cuya temporalidad era difícilmente justificable fue un elemento dinamizador de gran relevancia. No obstante, descender desde aquel valor hasta el 4,5% anotado en 2025 –19.289 convertidos del total de 420.081 firmados– bebe de otras explicaciones.

Las patronales criticaron desde el primer minuto la pérdida de flexibilidad que les generaba el nuevo marco regulatorio laboral. Atender circunstancias como caídas de la producción, por ejemplo, se les dificultaba. Además, las indemnizaciones por despido son mayores cuando se trata de trabajadores indefinidos. La queja, sobre todo en lo que respecta a la mayor rigidez del modelo actual, es continua.

Estabilidad

Desde el punto de vista de los trabajadores, el respaldo de un contrato indefinido les da mayores posibilidades de iniciar un proyecto de vida. De manera directa y también indirecta, ya que la existencia de una relación laboral duradera es la puerta de acceso a la financiación bancaria que permite, por ejemplo, la adquisición de una vivienda. Entrar a formar parte de la plantilla también abre la puerta que da acceso a la promoción interna. Tampoco faltan asalariados que prefieren trabajar por proyectos y que entienden la flexibilidad como un factor que aporta a su desarrollo profesional.

Para este año se espera una mayor concreción de los casos en los que se admite la posibilidad de contratar de forma temporal. De este modo, se pretende dejar claro tanto a la empresa como a la Inspección de Trabajo el camino que pueden seguir, bien para mantenerse dentro de los márgenes de la norma, en el caso de la primera, o bien para saber cuándo es pertinente levantar una acta sancionadora, en el caso de la segunda. Entre los sectores que tendrán sobre sí el foco de la vigilancia se encuentran la hostelería y el comercio, grandes pilares de la actividad económica del Archipiélago.

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