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El día más esperado y temido del MIR reúne hoy a 1.400 aspirantes en Canarias

Meses de estudio intenso, renuncias personales y una presión sostenida confluyeron este sábado en una prueba de cuatro horas y media que marca el futuro profesional de cientos de jóvenes médicos, enfermeros y psicólogos que buscan una plaza de formación especializada

Aspirantes al examen MIR de la provincia de Las Palmas a la espera de la apertura de puertas.

Aspirantes al examen MIR de la provincia de Las Palmas a la espera de la apertura de puertas. / La Provincia

María Alfonso Rodríguez

María Alfonso Rodríguez

Las Palmas de Gran Canaria

Entre besos, abrazos, ánimos y nerviosismo, los aspirantes al examen MIR de este año se despedían de padres y amigos a las puertas de la Facultad de Ingeniería del campus universitario de Tafira, en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. En el interior les esperaba una prueba de cuatro horas y media, compuesta por 200 preguntas tipo test y 10 de reserva, con la que cerrar meses, e incluso años, de preparación.

Canarias afronta esta convocatoria con 1.403 aspirantes frente a 465 plazas elegibles, una proporción que vuelve a situar al Archipiélago entre las comunidades con mayor desequilibrio entre demanda y oferta. De esas plazas, 244 corresponden a la provincia de Las Palmas y 221 a la de Santa Cruz de Tenerife, mientras que a nivel nacional se han presentado 35.503 aspirantes.

Jóvenes médicos minutos antes de entrar al examen.

Jóvenes médicos minutos antes de entrar al examen. / La Provincia

Minutos antes del examen

Valentina Rodríguez, que se examinó este sábado del MIR, resumía el proceso como «muy arduo», marcado por el sacrificio personal. «He dedicado seis meses prácticamente en exclusiva a estudiar, sacrificando tiempo con la familia y los amigos», explicaba minutos antes de entrar. A nivel emocional, reconocía «muchísimo cansancio», con etapas de llanto y otras de risa, aunque afrontaba la prueba con serenidad. «En el peor de los casos siempre te puedes volver a presentar; un examen no define todo lo que sabes», afirmaba.

Su objetivo es quedarse en Canarias y optar a especialidades clínicas como alergología, endocrinología o medicina familiar. Tras el examen, tenía claro su primer plan: «Me voy a Colombia a visitar a mi familia».

Un largo año de preparación

Muy cerca, un grupo de seis aspirantes al EIR compuesto por Saray Díaz, María Lorenzo, Claudia Santana, Sherezade Paz, Saida Henríquez y Sara Arencibia, coincidía en el diagnóstico: «Duro». Todas llevaban un año preparándose y compartían especialidad preferente, familiar y comunitaria. «Lo peor ha sido la constancia y el sacrificio; se hace muy largo», reconocían al unísono. La recompensa inmediata tras salir del aula era clara: «Una cerveza, salir con amigos y no pensar».

Saray Díaz, María Lorenzo, Claudia Santana, Sherezade Paz, Saida Henríquez y Sara Arencibia, aspirantes al examen EIR.

Saray Díaz, María Lorenzo, Claudia Santana, Sherezade Paz, Saida Henríquez y Sara Arencibia, aspirantes al examen EIR. / La Provincia

Otro grupo de aspirantes al MIR, Ana María Iglesias, Carlota Rodríguez, Alba Déniz y Paula Arencibia, se mostraba algo más tranquila de lo esperado. «Estamos nerviosas, pero controladas», explicaban. Tras siete meses intensivos de estudio, valoraban el apoyo mutuo como clave para sobrellevar el proceso. «Hemos estado bastante acompañadas entre nosotras», destacaban, abiertas incluso a marcharse fuera del Archipiélago si fuera necesario.

Ana María Iglesias, Carlota Rodríguez, Alba Déniz y Paula Arencibia.

Ana María Iglesias, Carlota Rodríguez, Alba Déniz y Paula Arencibia. / La Provincia

Gestión emocional

La dimensión psicológica del examen apareció de forma recurrente. Guillermo González, aspirante al PIR, reconocía que «el contenido es tan largo que puede hacerse complicado», aunque trataba el examen «como uno más», tras seis o siete meses de estudio. Su plan al terminar: «Descansar, hacer un asadero con los amigos y luego esperar las notas».

Iker Fernández y Valeria Suárez, que, por otro lado, se presentaban al EIR, asumían los nervios como parte del proceso. «Siempre están presentes», señalaban, tras meses de preparación desde junio. Después del examen, se concederían «un par de días de descanso» antes de empezar a buscar su futuro profesional.

Presión constante

Fabio Gil López y Raquel Rosario ponían voz a una sensación compartida por muchos: la presión comparativa. «Sabes que tú estás preparado, pero también que los demás lo están», explicaban. Para ellos, lo peor del proceso ha sido «esa presión constante de exigirte siempre más», mientras que lo mejor ha sido «la oportunidad de aprender medicina de forma global durante un año».

Valeria Rosario y Fabio Gil.

Valeria Rosario y Fabio Gil. / La Provincia

Salir para poder quedarse

El MIR no solo pone a prueba conocimientos, sino decisiones vitales. Dos aspirantes canarios han optado por preparar el examen fuera del Archipiélago, como Ángel Menéndez y Sabina Mata, quienes encontraron en otras comunidades mejores condiciones de estudio y recursos formativos. Una salida que, paradójicamente, muchos asumen como paso previo para intentar regresar.

Con el examen ya realizado, ahora comienza otra espera: la de las notas y la elección de plaza. Para quienes han pasado meses o incluso años de esfuerzo sostenido, el MIR cierra una etapa intensa y abre otra llena de incertidumbre. «Pase lo que pase, ya hemos dado todo lo que teníamos», coincidían muchos al cruzar la puerta de salida.

Familiares y amigos dando los últimos ánimos antes del examen.

Familiares y amigos dando los últimos ánimos antes del examen. / La Provincia

El fin de una etapa importante

El examen MIR se desarrolló sin incidencias destacables en las sedes canarias, con el campus repleto de estudiantes desde muy pronto y un ambiente marcado por la mezcla de tensión y alivio. Muchos aspirantes coincidían en que las primeras preguntas ayudaron a entrar en dinámica, aunque otros reconocían que el cansancio acumulado de los últimos meses se hizo notar desde el inicio. Tras cuatro horas y media de prueba, el silencio de las aulas dio paso a la sensación compartida de haber cerrado una etapa que, para muchos, ha marcado su vida durante más de un año.

Con el examen ya realizado, comienza ahora un periodo de espera que también genera incertidumbre. La publicación de plantillas provisionales y definitivas, así como la posterior adjudicación de plazas, volverán a centrar la atención de los aspirantes en las próximas semanas. Mientras tanto, muchos estudiantes intentan recuperar rutinas aparcadas durante la preparación y descansar antes de afrontar las decisiones que marcarán su futuro profesional.

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