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Temperatura de la vivienda en Canarias: el problema es la humedad

Según datos del INE, el 24,5% de los hogares canarios afirma no poder alcanzar el confort térmico en invierno, un 7,7% más que en el año 2012

Vista general de uno de los barrios de Ciudad Alta de Las Palmas de Gran Canaria.

Vista general de uno de los barrios de Ciudad Alta de Las Palmas de Gran Canaria. / José Carlos Guerra

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Daniel Valle

Daniel Valle

Las Palmas de Gran Canaria

Hablar de problemas al referirnos a la vivienda en Canarias no es una novedad. En lo que a temperatura se refiere, especialmente en un invierno tan frío como este, la queja de muchos canarios sobre su lugar de residencia va dirigida hacia las bajas temperaturas con las que conviven.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística publicados en la última Encuesta de Condiciones de Vida, en febrero del año pasado, el 24,5% de los hogares canarios considera que no pueden mantener una temperatura adecuada en invierno, una tendencia ascendente, pues en el año 2012 este mismo indicador era del 16,8%. A pesar de esto, sólo el 6,2% de las familias afirma haber hecho mejoras en el aislamiento térmico o el sistema de calefacción de su vivienda.

Esto se relaciona directamente con las dificultades para asumir los gastos en el hogar, donde el 38,3% de los encuestados los consideran una carga pesada que asumir. Ahondando en la cuestión, el 12,4% afirma tener grandes dificultades para llegar a fin de mes, situando al archipiélago en la segunda posición de un desafortunado podio que corona Castilla La Mancha, con un 13%, y cierra Andalucía, con un 10,9%.

Falta de adaptación

Esta situación, a pesar de ser de gran importancia por repercutir en la salud del ciudadano y en el ya de por si maltrecho bolsillo del ciudadano medio, lleva veinte años sin demasiadas novedades. La Norma Básica de Edificación, vigente hasta el año 2006, excluía a Canarias de la aplicación del conocido como coeficiente KG, utilizado para limitar la pérdida de calor en invierno y restringir su absorción en verano, liberando a las construcciones de la autonomía de la obligación de adaptarse a las temperatura.

Debido a esto, mucha vivienda construida entre la década de los 70 y dicho año cuenta con aislamiento térmico básico o, directamente, nulo. El Código Técnico de la Edificación sustituyó la norma y fue un avance en la materia, pero el problema, a día de hoy, sigue sin estar resuelto y no contempla las particularidades climáticas de Canarias al haberse adoptado a partir de las disposiciones de la Unión Europea.

Control de la humedad

Pedro Romera, doctor en Arquitectura y profesor de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, comenta que en las Islas existe un parque de viviendas obsoleto, mal aislado y que, además, cuenta con problemas de deficiencia energética, contando con un certificado de color rojo. Es una situación que, al contrario de lo que se suele pensar, no se soluciona simplemente mejorando el aislamiento, pues el problema del frío en Canarias no radica en la temperatura, sino en la sensación térmica provocada por la gran humedad del clima subtropical, por lo que su reducción constituye el verdadero reto para alcanzar el confort térmico.

«Una gran humedad en el ambiente puede derivar en una bajada de hasta 10 grados en la sensación térmica», explica Romera. Si bien es cierto que la falta de aislamiento influye, intentar solucionar el problema de la temperatura de la vivienda en Canarias «es como matar moscas a cañonazos».

Utilizar técnicas de deshumidificación en el interior de las residencias son más eficaces que la simple calefacción con los climatizadores convencionales, mucho más barato y eficiente energéticamente. Combinar un buen control de la humedad con sistemas sencillos y económicos, como una bomba de calor alimentada por energías renovables, como una plata fotovoltaica, mejoran la certificación energética del inmueble y, además, son eficaces tanto en invierno como en verano, pues el habitual bochorno también es generado por la humedad ambiental.

No sólo aisla: mejora

De igual manera, también es una apuesta por la sostenibilidad, pues el agua absorbida, si bien no es potable, puede reutilizarse en jardines o lavabos. Por otro lado, añade Romera, en Canarias existe una problemática con la cantidad de personas con afecciones respiratorias, como el asma, que se ven afectados por la humedad del ambiente. Al utilizar calefacción en un ambiente cargado de humedad, se produce una condensación del agua, algo que empeora la calidad del aire y puede generar hongos. Deshumedecer el interior también elimina este problema, resultando en una mejora de la calidad de vida.

Las universidades de Las Palmas de Gran Canaria y La Laguna están realizando estudios para resolver la deficiencia energética de las viviendas mediante los sistemas de construcción, buscando utilizar materiales más impermeables, como los reflectantes, con una gran eficiencia térmica y poca densidad.

A nivel legislativo, Pedro Romera expone que los profesionales deben enviar sugerencias, pues «de nada sirve quejarnos sin terminar de aportar». En este sentido, afirma que la legislación debe tener en cuenta la latitud y la climatología de Canarias: si las condiciones y la vegetación cambian a distintas alturas, no tiene sentido que una vivienda de costa sea igual que una de cumbre. Concluye aportando sus tres claves para el confort térmico: controlar la humedad, mejorar la ventilación y aumentar aislamientos.

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