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Fomentar la educación e impulsar el desarrollo

El obispo Cervera fundó el 4 de febrero de 1776 la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Gran Canaria, que celebra dos siglos y medio de historia al servicio de Gran Canaria

Retrato del ilustrado Obispo Cervera, fundador de la RSEAPGC.

Retrato del ilustrado Obispo Cervera, fundador de la RSEAPGC. / La Provincia

Ana María Díaz Santana

La Real Sociedad Económica de Amigos del País de Gran Canaria -RSEAPGC- celebra el 4 de febrero, sus 250 años de historia. En los últimos meses, quienes forman parte de ella en calidad de socios, a través de su Junta de Gobierno, han puesto en marcha una intensa programación con el fin de realzar, distinguir y dar a conocer a la institución civil más antigua de Canarias que permanece en activo.

Su historia evoluciona enlazando el pasado con el ahora, modificando las formas y maneras de un mismo objetivo: el desarrollo cultural, económico y social de Gran Canaria que, en palabras del director de honor de esta institución, Tomás Van de Walle en el discurso que pronunció con motivo del 235 aniversario, es el propósito que la justifica: «Nuestro interés se centra en descubrir cuáles son los problemas reales que afectan a Gran Canaria, a sus ciudadanos, hombres y mujeres, y descubrir qué se puede hacer para que ellos tengan solución. Nuestro papel se centra en ver qué proyectos o estrategias de acción nos harán vivir mejor como comunidad de ciudadanos en los años por delante …….. tiene que ver con saber mirar bien en la historia, comprender que el presente contiene la historia. El presente es historia».

La celebración de esta efeméride en 2026 permitirá constatar la significación y alcance que la RSEAPGC tuvo en sus inicios, así como su empeño por desarrollar en el siglo XXI los valores y principios que la avalan.

La Comisión organizadora de las actividades celebrativas de los 250 años se esfuerza, desde hace varios meses, por poner en marcha iniciativas que difundan su bagaje e identidad. Estos proyectos, que se irán ejecutando en los próximos meses, se han diseñado con el esfuerzo de sus socios y con el apoyo de algunos ayuntamientos y de las Administraciones autonómicas. Porque si algo ha caracterizado a esta entidad, inherente a su principio de sociabilidad como un legado de la ilustración, son las buenas relaciones que le une a las corporaciones e instituciones insulares, en un deseo de hacer causa común en la prosperidad de nuestra tierra y sus gentes con total independencia y respeto.

Declaración institucional

El Cabildo de Gran Canaria, el pasado viernes, expresó públicamente su reconocimiento a la RSEAPGC por su 250 aniversario, con una Declaración institucional en la que valora su permanente contribución al desarrollo de nuestra comunidad insular promocionando los principios de la ilustración.

«Desde sus orígenes», expresa el Cabildo de Gran Canaria «procuró la evolución de las mentalidades prescindiendo de ideologías y acogió a la ciudadanía que buscaba el engrandecimiento de su patria insular, tratando de ser un reflejo plural de las gentes de Gran Canaria y portavoz de sus aspiraciones. La Económica, como se la conoce coloquialmente, ha destacado por su defensa de la capitalidad y la isla y ha prestado siempre especial dedicación a detalles singulares de nuestra ciudad e isla, preocupándose también de las islas de Fuerteventura y Lanzarote·».

El Cabildo destaca en esta Declaración, como aportaciones continuadas a lo largo de la historia de la Económica, su «empeño en la mejora del progreso de la educación pública, el fomento de la riqueza en la isla de Gran Canaria, la cultura, la preservación de su medio ambiente y, en los últimos tiempos, por la cooperación nacional e internacional para el desarrollo y el mayor bienestar moral y material de sus habitantes». A lo que añade que, en ocasiones, ha actuado como suplente durante la ausencia de organismos administrativos adoptando iniciativas que resultaron beneficiosas para Gran Canaria y perduraron a lo largo del tiempo. Sin olvidar, la actividad consultiva que actualmente ejerce tanto para las administraciones como para la sociedad civil.

En la segunda mitad del siglo XVIII, llamado el siglo de la Ilustración, reina en España Carlos III quien, asesorado y apoyado por el Conde de Campomanes, impulsa las Sociedades Económicas en todo el país con el propósito de fomentar la educación e impulsar el desarrollo económico.

Una sociedad de la Ilustración

Tras la expulsión de los jesuitas de España en 1767, el monarca pide apoyo a la Iglesia y a las Sociedades Económicas para paliar su ausencia en el campo educativo. Una de las iniciativas que se puso en marcha fue la promoción de las Sociedades Económicas y la otra, la creación de Bibliotecas. Una de ellas se estableció en el Palacio Episcopal de la Plaza de Santa Ana para uso público por indicación del Obispo Cervera.

En Canarias, en medio de una sociedad estamental, donde imperaba el analfabetismo y la escasez de alimentos, urgía un proyecto económico que aliviara la fuerte dependencia agraria existente como medio de supervivencia. La crisis de este sector llevó a gran parte de la población a la marginación y a buscar como alternativa la emigración a América.

La propuesta de una reforma social y económica se abandera en Canarias por iniciativa del Obispo fray Juan Bautista Cervera, quien funda la RSEAP el 4 de febrero de 1776 convocando en los salones episcopales a diecisiete notables de la isla, de entre ellos seis canónigos de la Catedral. Salió elegido como primer director en aquella sesión, el arcediano José Marcos Verdugo y Alviturría, por sus notables conocimientos agrícolas.

Entre los primeros logros sociales de la Económica durante los nueve años del episcopado de Cervera se cuenta con la inauguración del Seminario Conciliar de la Concepción, la llegada de la primera imprenta a Canarias -que actualmente custodia el Museo Canario-, la creación de dos escuelas públicas, la fundación del Hospital de Teguise en Lanzarote y el de San Martín en Las Palmas de Gran Canaria y la intención, que no llegó a ejecutar por su traslado a Cádiz, de fundar nuevas poblaciones en el sur de Gran Canaria porque supo ver las posibilidades de desarrollo en esta zona de la isla.

Esta decana institución dejó su huella a lo largo de los siglos XIX y XX con su participación activa en proyectos favorecedores para el desarrollo insular como: El Puerto de la Luz, la mejora del urbanismo de la ciudad de Las Palmas, impulsando el restablecimiento de la Escuela de Comercio, la fundación de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, la reforestación de Gran Canaria y con la digitalización y catalogación de su archivo junto a la ULPGC. Pero, el mejor ejemplo de su influencia y liderazgo durante el siglo XX, quizá sea su participación activa durante el proceso político-social que culminó en 1927 con la división provincial.

Nos encontramos en un siglo XXI cuya crónica está aún por redactar. La RSEAPGC recoge el testigo de quienes han mantenido viva la institución durante un cuarto de milenio, con la firme voluntad de seguir ofreciendo espacios de reflexión que aporten ideas y sumen valores al desarrollo conjunto del país.

La sociedad canaria se enfrenta hoy a nuevos desafíos: el alto índice de pobreza derivado de la precariedad laboral; la falta de vivienda; la brecha digital que aísla a familias en riesgo de exclusión dentro de una sociedad tecnificada; el fenómeno migratorio que apela a nuestra sensibilidad y genera impotencia ante la falta de soluciones; la extrema dependencia y saturación del sector turístico, que dificulta la convivencia social; y el cambio climático junto a la gestión del territorio como desafíos medioambientales urgentes. Todo ello en un contexto mundial de incertidumbre al que debemos prestar especial atención.

«La Aplicación me corona»

El lema de la RSEAPGC, recogido en el artículo 55 de sus Estatutos, define su esencia: el progreso exige una actitud de esfuerzo y ‘aplicación’. Solo así se alcanza ‘la corona’, término polisémico que simboliza tanto el reconocimiento del rey Carlos III en el momento de su fundación, como la culminación del trabajo bien hecho en beneficio de la sociedad, la educación, la riqueza y el bienestar ciudadano.

Este lema, que impulsó a la institución en sus orígenes a transformar la agricultura, la industria y las artes -sectores clave de la economía insular-, nos sigue interpelando doscientos cincuenta años después. Hoy, el reto es construir una Gran Canaria mejor a través del debate, el consenso y la cultura, superando las incertidumbres de la historia para alcanzar un desarrollo económico pleno en un marco de convivencia donde primen la justicia y la paz.

*Ana María Díaz Santana - Vocal en la Junta de Gobierno de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Gran Canaria

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