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Los accidentes laborales en Canarias: cada vez menos pero más graves

Una veintena de trabajadores perdió la vida el año pasado en el Archipiélago, que aun así se mantiene como la quinta comunidad autónoma con menor índice de siniestralidad

Un operario de una obra trabaja sobre una grúa.

Un operario de una obra trabaja sobre una grúa. / Andrés Cruz

Irene Mederos

Irene Mederos

Las Palmas de Gran Canaria

Un total de 23 trabajadores perdieron la vida en su puesto de trabajo en Canarias durante 2025, una cifra superior a la registrada en el ejercicio anterior y que pone el foco en “los infartos e ictus como la principal causa de mortalidad laboral”, según destacó el director general de Trabajo del Gobierno de Canarias, José Ramón Rodríguez, durante la presentación del balance de accidentes y enfermedades profesionales del pasado año. Pese a este repunte de los fallecimientos, los accidentes laborales con baja se redujeron, incluso en un contexto de crecimiento de la población activa en el Archipiélago, que ha sumado miles de nuevos trabajadores a lo largo del último año.

Canarias ocupa el quinto puesto entre las comunidades autónomas con menor índice de siniestralidad laboral en España, con una reducción del 4,9% respecto al ejercicio anterior, pese a haber sumado miles de nuevos trabajadores a lo largo del último año. En total, durante 2025 se contabilizaron 24.218 accidentes laborales con baja, de los cuales 158 fueron graves y 23 mortales, a los que se suman otros siete fallecimientos ocurridos durante el desplazamiento al puesto de trabajo. Sobre este último aspecto, el director del Instituto Canario de Seguridad Laboral (Icasel), Elierto Galván, señaló que el “caos circulatorio que presentan, en especial, las Islas capitalinas” constituye un problema prioritario a abordar. La seguridad vial se vuelve crucial cuando los datos interanuales muestran que se ha pasado de una a siete víctimas mortales en las carreteras mientras se desplazaban a su puesto de trabajo.

El peso del turismo y el sector servicios como motores de la economía del Archipiélago, explican que los trastornos musculoesqueléticos concentren el 82% de las enfermedades profesionales. Estas afecciones afectan especialmente a las mujeres (69%) y se vinculan a movimientos repetitivos, sobrecargas físicas y el uso continuado de herramientas manuales que vibran, como taladros o martillos. Dentro de este grupo, el síndrome del túnel carpiano se sitúa como la patología laboral más frecuente, provocando dolor, entumecimiento e incluso daño muscular en la mano y los dedos, y que tiene una especial incidencia en actividades vinculadas al sector servicios.

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