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Francisco J. Concepción, asesor financiero: «Hay una correlación entre el bienestar de la sociedad y la cultura financiera»

Economista y asesor financiero especializado en mercados de capitales, Francisco J. Concepción ejerce actualmente como asesor financiero y de inversión tras obtener el registro oficial como empresa de servicios de inversión ante la CNMV. Con una trayectoria ligada al análisis y la gestión financiera, defiende que la falta de cultura financiera lastra el bienestar de la sociedad canaria y advierte de los riesgos de confundir ahorro con inversión en un contexto marcado por la inflación.

Francisco J. Concepción, asesor financiero (EAFN -Asesoramiento financiero registrado en la CNMV).

Francisco J. Concepción, asesor financiero (EAFN -Asesoramiento financiero registrado en la CNMV). / Arturo Jiménez.

Las Palmas de Gran Canaria

Los datos indican que los canarios son los españoles que menor porcentaje de sus ahorros colocan en productos financieros. ¿Qué lo explica?

Es complejo, pero básicamente obedece a dos razones fundamentales. Primero, al nivel de renta. En Canarias el nivel de renta per cápita que tenemos deja poco margen para el ahorro o para el ahorro periódico y permanente. Eso, por un lado. Y por segundo lado, un factor que no solo es exclusivo de Canarias, también del ahorrador o el inversor español, que es la cultura financiera. En Canarias hay mucho ahorrador, pero hay muy poco inversor. El ahorrador tiene su dinero en saldos a vista y en depósitos a plazos. Y la rentabilidad o la retribución es la que es. Desde hace ya mucho tiempo esa rentabilidad ni siquiera cubre la inflación. Por tanto, ese ahorro va perdiendo valor periódicamente. Si yo estoy 10 años con la inflación del 3%, en 10 años he perdido el 30% de mi dinero, aunque yo en mi cuenta siga viendo la misma cantidad. La única manera de cubrirte de esa pérdida de poder adquisitivo es invirtiendo. No ahorrando, sino invirtiendo. Y para ese salto ya necesitas hacer algo de tarea. Necesitas informarte, necesitas formarte.

¿Es el ahorrador canario más conservador que en el resto de España o simplemente está peor informado?

En términos de renta per cápita estamos a la cola. Las familias españolas tienen aproximadamente 1,1 billones de euros en saldos a la vista y depósitos a plazos. Las rentabilidades promedio respectivamente fueron 0,16 y 1,6%. Y la inflación de este periodo está por encima del 2%. El abanico de alternativas donde tú puedes colocar tu dinero, partiendo de ese concepto de ahorrador, pues básicamente son esas cuentas a la vista y esos depósitos a plazo. Colocar tu dinero en otro tipo de activo financiero como fondos de inversión, pues ya requiere ese salto del que hablamos. Pero no, no hay mucha diferencia en lo que concierne a si somos más o menos conservadores que en otras comunidades autónomas.

¿Hasta qué punto pesa la historia económica del Archipiélago con salarios más bajos y dependencia del turismo en esta aversión al riesgo?

Nuestra economía es una economía absolutamente terciarizada. Una economía de servicios, y cada vez va a más. Si tú repasas cuánto pesaba la industria en nuestro producto interior bruto hace 20 años y cuánto pesan esos mismos sectores hoy, pues el panorama es desolador. Han caído bastante. Me refiero a esos sectores porque son sectores distinguidos por una mayor productividad y un mayor aporte de valor añadido. Frente a una economía basada básicamente en los servicios. Aquellas comunidades donde el peso industrial es más alto que el de Canarias, gozan de retribuciones y salarios mucho mayores. Es muy difícil que una economía terciarizada tenga avances en productividad y valor añadido. Pues nuestra propia idiosincrasia económica no augura un cambio sustancial en la estructura económica y, por tanto, en la retribución. Yo no veo subidas de sueldo más allá de lo que se tenga por convenio o algunas referencias por ejemplo ligadas a la inflación, etcétera, pero nunca ligadas a ganancias de productividad.

«El riesgo fundamental es no saber lo que estás haciendo con tu inversión. Es importante formarse»

¿Qué inconvenientes o desventajas tiene dejar el dinero debajo del colchón o en una cuenta corriente?

Dejar dinero en el colchón y dejar dinero en la cuenta corriente es prácticamente lo mismo. Cuando tú no tienes rentabilidad de tu ahorro, tu rentabilidad real negativa es la inflación. Con los mismos euros podrás comprar menos. Tus euros pierden valor. O sea, tu capacidad de compra se ha reducido simplemente porque hay inflación. La única manera de tú evitar esto es invirtiendo tu dinero. Intentando que tu dinero tenga un rendimiento superior a la inflación o, al menos, equivalente a la inflación. Y para eso hay que dar el salto de ahorrador a inversor.

¿Cuánto dinero están dejando de ganar los canarios cada año por no invertir?

Eso es imposible de calcular porque cada inversor, cada cartera, es diferente. Lo que sí sabemos es que se pierde mucho dinero por destrucción de valor. ¿Cuánto se necesita para invertir? 10 euros. Ya. Cuando hablamos de inversión no pensemos en grandes capitales, grandes patrimonios. Cuando nosotros hacemos planes de inversión para hijos de clientes con el objetivo de que cuando su hijo cumpla 21 años tenga dinero ahorrado para pagar la carrera en la universidad no ponemos dinero en una cartilla de ahorro, lo invertimos con ese horizonte temporal. Tenemos un objetivo y un camino por recorrer.

Usted suele insistir en la importancia de la educación financiera. ¿Desde que edad habría que empezar a formar a los jóvenes en estos asuntos?

Hay muchos estudios que demuestran que hay una correlación positiva entre la formación financiera de la ciudadanía y el desempeño económico del país. Cuanto más sepas de finanzas, más capacidades tendrás para autogestionar tus ahorros personales. Cuando tú eres capaz de acumular un ahorro y tienes cierta solvencia financiera, tú puedes cubrir, por ejemplo, situaciones de pérdida de trabajo, situaciones familiares como separaciones, etcétera. Porque has sido capaz de dotar un fondo que te cubra esas circunstancias. Hay una correlación entre el bienestar de la sociedad y la cultura financiera de la sociedad.

«Dejar dinero en el colchón y dejar dinero en la cuenta corriente es prácticamente lo mismo. No hay rentabilidad»

Entonces, ¿desde cuándo hay que formarse?

Desde ya. Y cuando digo desde ya me refiero a edades muy tempranas, porque hay países que tienen formación financiera y programas de formación financiera adaptados a las edades y las capacidades de los niños de 5 o 6 años. Como ocurre en Corea del Sur, que le va genial económicamente.

¿A los gobiernos les interesa que la gente tenga conocimientos de este tipo?

Una sociedad bien formada es una sociedad más libre. Y es capaz de tener las herramientas y las medidas para interpretar o para entender cuestiones tan básicas como la inflación. Como qué significa la deuda pública, cómo afecta la deuda pública a tus impuestos del futuro, cómo afecta el déficit, qué es un presupuesto, o sea, conceptos básicos que la gente debe saber y debe conocer para que cuando alguien diga algo al respecto de esas cuatro cuestiones, yo sea capaz de interpretarlo y entenderlo. Y a partir de ahí, pues protestar o no protestar. No hablo de partidos, pero yo diría que no les interesa. Y el motivo fundamental es por esa libertad de la ciudadanía. Porque cuando tú no sabes algo, te pueden tomar el pelo. Las sociedades ilustradas controlan mejor a los gobiernos y a lo mejor lo que pretenden es que nadie los controle. Y hay una correlación entre la capacidad intelectual de la sociedad o la formación y el bienestar económico. Eso te cubre, por ejemplo, de estafas financieras, de chiringuitos financieros.

¿Se notó en Canarias un retroceso inversor mayor tras el covid?

Bueno, es cierto que en los dos gobiernos posteriores al covid sí que se percibió un aumento del gasto corriente de las familias. También la pandemia demostró que la gente no había cubierto sus necesidades básicas con ahorro. Entonces, eso es un problema. Yo lo primero que recomiendo a mis clientes es que hagan un presupuesto de cuánto se gastan en términos anuales y tener el doble ahorrado. Si gastas 10.000 euros al año en cosas básicas como hipoteca, pues lo ideal sería tener 20.000 euros ahorrados. Eso es lo que nosotros llamamos el fondo de cobertura. Entonces, el covid puso de manifiesto que muchas familias en el Archipiélago ni siquiera tenían esos ahorros.

«En Canarias hay mucho ahorrador, pero muy poco inversor, y ese ahorro pierde valor cada año»

Son pocos pero, ¿cómo es el perfil de los inversores canarios?

Yo no tengo un análisis estadístico del perfil. Te puedo hablar de generalidades. Sobre el riesgo sí me gustaría aclarar una cosa, para mí el riesgo fundamental es no saber lo que estás haciendo con tu inversión. Cuando la gente se refiere a bitcoins y criptomonedas y les pides que lo definan, no saben. ¿Tú quieres invertir en algo que no sabes lo que es? Pues empezamos mal. El principal riesgo es no saber lo que estamos haciendo. Luego, en términos de las carteras de inversión, cualquier actividad tiene riesgo. Montar en bicicleta tiene riesgo, y no dejas de hacerlo. Te instruyen en montar, en adquirir habilidades que te permitan hacer ese deporte en condiciones de seguridad. Pues es lo mismo cuando gestionas tu inversión. Te formas, te informas, estudias, comparas, preguntas. Dicho lo cual. El perfil de los canarios sí lo podemos calificar de conservador. Poca exposición a activos de renta variable, es decir, de acciones. Lo cual es un problema entre comillas en términos de rentabilidad. Las carteras de inversión tienen muchos activos monetarios y mucha renta fija.

En un contexto de incertidumbre como el actual, ¿sacar a alguien de la renta fija es posible?

Te pongo el ejemplo del covid, que parecía el fin del mundo. Y los mercados financieros, que recogen esas sensibilidades, tuvieron un comportamiento muy negativo. ¿Cómo actuamos los inversores? Pues estudiando mucho, preguntando, hablando con gente del sector sanitario, hospitalario, farmacéutico, intentando reducir la incertidumbre. Yo gastaba dos baterías de móvil al día en llamadas con mis clientes. Lo que depuramos de todo este proceso fue que no solo no vendimos, sino que compramos. Porque llegamos a la conclusión de que los precios a lo que cotizaban muchos activos no obedecían a causas fundamentales. Las compañías eléctricas llegaron a cotizar a un 40% del valor previo al covid, cuando ganaban más dinero que nunca. Eso en términos financieros no tenía mucho sentido. El mercado volvió al nivel previo al covid en apenas cuatro meses y eso es nada si hablamos de inversión de largos plazos. Quien vendió hizo pérdidas y ya no lo recuperó nunca. Las familias a las que yo asesoro ganaron mucho dinero. Pero fue una decisión informada. Mi trabajo no es adivinar el futuro, es construir tesis de inversión robusta.

¿Qué le recomendaría a alguien que empieza a tener ahorros y quiere meterse en el mundo de la inversión? ¿Por dónde debe empezar?

Una familia media española dedica más tiempo a decidir qué televisión comprar que a analizar las condiciones de su hipoteca, que es el negocio financiero de su vida. Lo primero que debe hacer alguien que quiere invertir es formarse. La tecnología actual ya permite acceder a conocimiento de una forma muy sencilla. Lo que hay que intentar discriminar lo que tiene sentido y lo que no. Cualquiera que te prometa una rentabilidad te está mintiendo. Llevo 28 años de carrera gestionando dinero de familia y nunca he prometido una rentabilidad. Porque no puedo. Les estaría mintiendo. Cualquiera con internet tiene a su alcance las páginas web de las grandes entidades financieras, las páginas web de gestoras españolas. Hay un montón de recursos.

¿Qué opina de las criptomonedas? ¿Es un error común de los jóvenes?

No puedo decirse que las criptomonedas sea invertir. No se puede mezclar. Yo relaciono ese comportamiento más a la ludopatía que a la inversión. A mí jamás me escucharás hablar o decir algo como jugar a bolsa, porque no es un juego. Si tú dices jugar a bolsa, tú estás apostando. Esa cierta fiebre que hubo con las criptomonedas tenía mucho que ver con ludopatía y con la atracción que genera la promesa de enormes rentabilidades a muy corto plazo. Sin esfuerzo. Entonces, este es un tema bastante más serio. Hay que entender lo que estás haciendo con tu dinero porque luego vienen los disgustos.

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