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Año nuevo chino

Sobres rojos y casa limpia para arrancar con buen pie: así celebra el Año Nuevo la comunidad china de Canarias

Los cerca de 10.000 chinos que reside en las Islas dan la bienvenida a un nuevo año, que tiene como protagonistas al Caballo y al Fuego. Durante dos semanas, sus casas se llenan de alimentos como el pescado y de decoraciones rojas para vivir, a unos 11.000 kilómetros de su tierra natal, su festividad más importante.

La familia de Javier Lu, durante la cena de Nochevieja

La familia de Javier Lu, durante la cena de Nochevieja / La Provincia

La mayoría de canarios celebró la Nochevieja hace un mes y medio. Sin embargo, un sector de la población del Archipiélago esperó hasta hoy para dar la bienvenida al Año Nuevo Chino, que en esta ocasión tiene como protagonistas al Caballo y al Fuego. Para los casi 10.000 chinos que residen en las Islas, este festejo, que marca el inicio de un nuevo ciclo anual, no solo es la celebración central del calendario lunar asiático, sino que también es una oportunidad para volver a conectar con sus raíces y con su cultura.

Zhou y Mei son una pareja china afincada en Santa Cruz de Tenerife. Ambos son propietarios de una cafetería en la capital chicharrera, por lo que se han visto obligados a cambiar su particular despedida del año por el Lunes de Carnaval. «Siempre solemos cerrar, pero en esta ocasión tenemos que trabajar», argumenta ella. De hecho, por la misma zona hay otro local regentado por una familia china que sí bajó la persiana para festejar su gran día.

Aunque para esta pareja no hubo una celebración por todo lo alto, anoche sí que tuvieron una comida especial para despedir el año junto a sus dos hijos. Cuando hay una festividad de este tipo, suelen montar un hot pot, es decir, ponen un caldo caliente en el centro de la mesa para que cada uno cocine en él lo que quiera, desde carne hasta verduras o mariscos.

Contacto con la familia

Más de 11.000 kilómetros los separan del resto de su familia. Pese a la distancia, pudieron mantenerse conectados gracias a la tecnología. Desde su tierra natal, les han inundado el móvil con fotografías de la celebración, que cada año congrega a varias generaciones, incluidos sus bisabuelos. En esta ocasión, optaron por reunirse en un restaurante, pero lo más habitual es que lo hagan en la casa de alguno. Después de la cena hay un espectáculo de fuegos artificiales que suele ser el momento favorito de los peques.

Ellos se consideran canarios de adopción, pero se han traído hasta las Islas tradiciones como la de los hongbao, unos sobres rojos con dinero que se entregan a los niños, a otros familiares y a amigos para desearles buena fortuna, transferirles energías positivas y prosperidad. No hay una cantidad determinada; siempre deben ser números pares y se evita el cuatro porque, según sostienen, suena como la palabra muerte. «Si estuviéramos en China les llevaríamos estos sobres a nuestros abuelos como un detalle y los mayores harían lo mismo con los más jóvenes de la casa», resalta.

El gran día

Por su parte, el propietario del restaurante China, Javier Lu, explica que es la festividad más importante de su tierra. «Son dos semanas repletas de fiestas, comida, desfiles, danzas del león y fuegos artificiales», relata. Aunque él nació en Canarias, a lo largo de su vida ha podido celebrar este día en Tenerife, pero también en el país de la Gran Muralla. «Recuerdo que cuando estuve allí había colas de más de un kilómetro y medio solo para entrar a la estación de tren, nadie trabaja esos días», rememora.

Para muchos chinos estas celebraciones, que concluirán el martes 3 de marzo con el Festival de los Faroles, son la única oportunidad de reencontrarse con sus familias. La migración laboral es muy habitual en el país, por lo que por estas fechas muchos trabajadores aprovechan para volver a casa, un fenómeno que se traduce en el mayor desplazamiento humano del mundo. En unos 40 días –el tiempo que transcurre desde el año nuevo hasta la última celebración– se esperan cerca de 9.500 millones de viajes, 500.000 más que el año anterior, por lo que se trata de un nuevo récord histórico. Unos 540 millones de esos trayectos serán en tren, casi un centenar de millones en avión y el resto en carretera.

Tradiciones

Lu y su familia se encuentran lejos del ajetreo que se vive estos días en China. Pese a ello, siempre se esfuerzan por seguir con las tradiciones porque, en la mentalidad tradicional, la fiesta de Año Nuevo determina la suerte económica y familiar de los meses venideros. Con la intención de cuidar cada detalle, fue por la mañana al mercado para comprar algunos de los alimentos habituales en la cena de Nochevieja: el pescado entero, símbolo de abundancia; las verduras largas, de longevidad; la carne estofada, para desear prosperidad; y las mandarinas, para la buena suerte.

Todo lo que rodea a esta fiesta está cargado de simbolismo. Durante las semanas previas realizan una limpieza profunda de su casa, pagan sus deudas, se cortan el pelo, se compran ropa nueva y decoran con rojo y, después del día 1, no barren para no echar a la suerte. «Se reinicia el ciclo vital y se atrae la fortuna».

Una muestra de respeto

El primer día del año siempre visita a padres y mayores para entregar los sobre rojos. Además, añade, es una jornada en la que no se discute ni se dicen palabras negativas. «No volver a casa en estas fechas está mal visto; no solo es una tradición, es una muestra de respeto, orden, jerarquía, continuidad del linaje y reafirmación del grupo», defiende.

Según advierte, ciertos aspectos de esta celebración varían en función de la zona del país. El mito más conocido habla de un monstruo llamado Nián, que aparecía cada año y atacaba aldeas. El punto débil de esta criatura era el color rojo, el fuego y los ruidos fuertes. «De ahí que hayan perdurado cuestiones como los fuegos artificiales, los sobres y otras decoraciones rojas», resalta.

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