SALUD
El Hospital Doctor Negrín impulsa la investigación en enfermedad inflamatoria intestinal con terapias biológicas innovadoras
La enfermedad inflamatoria intestinal afecta a miles de pacientes en Canarias. El Hospital Doctor Negrín incorpora Mirikizumab, un tratamiento biológico innovador para Crohn y colitis ulcerosa.

La Provincia
A Daniel Ceballos se le nota que disfruta explicando lo que hace. Habla claro, sin rodeos, y consigue que asuntos complejos suenen comprensibles. Es el jefe del servicio de Aparato Digestivo del Hospital Universitario de Gran Canaria Doctor Negrín y lleva años dedicado a una patología que, pese a afectar a miles de personas en Canarias, sigue siendo poco visible: la enfermedad inflamatoria intestinal.
Bajo ese nombre se agrupan principalmente dos diagnósticos: la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn. “Son enfermedades crónicas del intestino que suelen debutar en edades jóvenes”, resume. Crónicas significa que, a día de hoy, no tienen cura. El paciente, una vez diagnosticado, lo será toda la vida.
Daniel Ceballos, una carrera dedicada al aparato digestivo
Eso no implica estar enfermo todos los días. La enfermedad inflamatoria intestinal funciona a golpes. Aparece en forma de brotes —periodos en los que los síntomas se intensifican— y se alterna con fases de remisión, en las que la persona puede encontrarse razonablemente bien. Pero incluso en esos momentos de calma, la enfermedad sigue ahí. Requiere controles médicos y, en muchos casos, tratamiento de mantenimiento para evitar recaídas graves que puedan acabar en hospitalización o cirugía.
En la consulta del Doctor Negrín siguen a más de 2.000 pacientes con estas patologías. Y la cifra no deja de crecer. La prevalencia se está acercando al 1 % de la población. “Estamos muy lejos de estar hablando de una enfermedad rara”, subraya Ceballos. Sin embargo, continúa siendo una gran desconocida.
En parte, explica, porque sus síntomas no siempre se asocian de inmediato a algo serio. Diarrea persistente, dolor abdominal, pérdida de peso, anemia, cansancio extremo. Y también porque son síntomas incómodos, poco “sociales”, que muchos pacientes tardan en compartir. Esa falta de visibilidad contribuye a retrasos en el diagnóstico y a una sensación de soledad que acompaña a no pocos afectados.
Una puerta abierta sin pasar por Urgencias
Uno de los logros del servicio de Digestivo del Negrín es la atención directa cuando el paciente nota que algo empieza a ir mal. No siempre es necesario acudir a Urgencias.
La unidad cuenta con una consulta de enfermería especializada que atiende llamadas no programadas. Si un paciente detecta el inicio de un brote o tiene dudas importantes, puede contactar directamente. La información se traslada al equipo médico y, si es necesario, se actúa con rapidez.
Además, reservan huecos en la agenda —menos de los que les gustaría, reconoce el jefe de servicio— para atender lo que llaman consultas “a demanda”. Es decir, pacientes que empeoran y no pueden esperar semanas a una cita programada. Esa agilidad puede marcar la diferencia entre controlar un brote a tiempo o acabar ingresado.
No es un sistema pionero en el hospital —la unidad de hígado también funciona de forma similar—, pero sí supone un avance importante en la forma de entender la atención sanitaria: más cercana, más flexible y más centrada en la persona.
Una nueva esperanza terapéutica
En este contexto llega una novedad que ilusiona al equipo: la aprobación de un nuevo fármaco biológico para la enfermedad de Crohn, llamado Mirikizumab. Las agencias reguladoras y el Ministerio ya han fijado su precio, lo que permite incorporarlo a la cartera de tratamientos.
¿En qué consiste? Sin entrar en tecnicismos, se trata de un medicamento que actúa sobre una molécula implicada en la inflamación descontrolada que caracteriza a estas enfermedades. En la enfermedad inflamatoria intestinal, el sistema inmunitario reacciona de forma exagerada frente a elementos que, en condiciones normales, debería tolerar: alimentos, bacterias propias del intestino. Esa reacción mantenida en el tiempo provoca daño.
Mirikizumab bloquea una de las señales que perpetúan esa inflamación. Y lo hace, según los estudios, de forma eficaz, rápida y segura, incluso en pacientes que no han respondido bien a tratamientos anteriores.
Pero hay un detalle que lo hace especialmente relevante: los datos a largo plazo. En su aprobación para enfermedad de Crohn se incluyen resultados de seguimiento a dos y tres años. “Lo que nos dicen es que el fármaco persiste en el tiempo ejerciendo un efecto beneficioso”, explica Ceballos. En otras palabras, no solo funciona, sino que mantiene su eficacia durante más tiempo que otros tratamientos disponibles, que pueden perder fuerza con los años.
Eso amplía el arsenal terapéutico y ofrece nuevas oportunidades a pacientes que, hasta ahora, veían cómo las opciones se iban agotando.
Investigación desde Canarias
El Hospital Doctor Negrín no solo aplica tratamientos aprobados. También participa en ensayos clínicos que permiten a algunos pacientes acceder antes a terapias innovadoras. Ceballos ha formado parte de investigaciones relacionadas con este nuevo fármaco.
El centro grancanario está integrado en redes nacionales de referencia y colabora con grupos de trabajo especializados en enfermedad inflamatoria intestinal. También mantiene una relación estrecha con asociaciones de pacientes, como ACCU, lo que facilita que la persona afectada no sea un sujeto pasivo, sino un participante activo en la toma de decisiones.
En la llamada “carta a los Reyes Magos” para la sanidad, el jefe de Digestivo sorprende con una respuesta optimista: buena parte de lo que pediría ya está en marcha. Canarias, asegura, es accesible para la investigación clínica, tanto la promovida por la industria como la impulsada por los propios equipos médicos. Y el Negrín se encuentra en la vanguardia junto a hospitales de referencia de la Península.
Cuando la enfermedad marca la juventud
Más allá de los datos y los fármacos, la enfermedad inflamatoria intestinal tiene un fuerte impacto humano. Suele aparecer en edades tempranas, cuando la vida está en plena construcción: estudios, primeros trabajos, proyectos de pareja, maternidad.
Un brote puede interrumpir planes laborales, obligar a cancelar viajes o generar miedo a no encontrar un baño cerca. En mujeres jóvenes puede influir en el deseo gestacional y en la planificación familiar. Las hospitalizaciones repetidas, las cirugías —que no curan la enfermedad, solo tratan complicaciones— y la incertidumbre constante erosionan la calidad de vida.
Por eso, la incorporación de nuevos tratamientos no solo significa menos diarrea o menos dolor. Significa más estabilidad, menos interrupciones, más capacidad para planificar el futuro. “Nos va a ayudar a controlar no solo los síntomas, sino el impacto sobre la vida personal, social y laboral”, resume Ceballos.
También insiste en la importancia de divulgar. Hablar de estas patologías, sacarlas del ámbito privado, ayuda a normalizarlas y a que quienes las padecen no se sientan invisibles.
Porque detrás de cada cifra hay una historia. Más de 2.000 solo en la consulta del Negrín. Jóvenes que aprenden a convivir con una enfermedad que no se ve desde fuera, pero que condiciona desde dentro. La buena noticia es que la investigación no se detiene y que, desde Canarias, también se escribe parte de esa esperanza.
Mirikizumab en colitis ulcerosa: qué aporta la nueva terapia financiada en España
Los pacientes adultos con colitis ulcerosa de moderada a grave en España cuentan ya con una nueva alternativa terapéutica: Mirikizumab (OMVOH™), desarrollado por Lilly e incluido en la financiación pública por el Ministerio de Sanidad. Se trata de la primera terapia aprobada que actúa específicamente contra la interleucina-23p19 (IL-23p19), una molécula clave en el proceso inflamatorio que caracteriza a esta enfermedad.
La llegada de este fármaco supone un cambio relevante, especialmente para aquellos pacientes que no han respondido adecuadamente a tratamientos convencionales o biológicos, que han perdido respuesta con el tiempo o que no los toleran. Y no son pocos. Aproximadamente un 30 % de los pacientes no responde a los tratamientos anti-TNF, y uno de cada tres pierde eficacia con el paso de los años. En el caso de los tratamientos anti-integrina alfa4beta7, hasta el 50 % puede no obtener el beneficio esperado.
La colitis ulcerosa tiene un fuerte impacto en la calidad de vida. Los pacientes conviven con síntomas incapacitantes como la urgencia constante por ir al baño, la fatiga o el dolor abdominal. Esto afecta a su actividad diaria, a su vida social y también a su salud mental. Se estima que hasta un 20 % puede desarrollar depresión y un 11 %, ansiedad. Además, el diagnóstico suele producirse entre los 20 y 30 años, en una etapa vital clave para el desarrollo profesional y personal.
Los ensayos clínicos LUCENT-1 (inducción, 12 semanas) y LUCENT-2 (mantenimiento, 40 semanas), ambos en fase III y con 1.162 participantes, demostraron la eficacia y seguridad del tratamiento. En LUCENT-2, el 49,9 % de los pacientes alcanzó la remisión clínica y endoscópica a las 52 semanas, y el 43,3 % logró también remisión histológica-endoscópica. Además, un 45 % consiguió mantenerse en remisión sin necesidad de corticosteroides.
Los beneficios también se observaron a corto plazo: en la fase de inducción, el 24,2 % alcanzó remisión clínica y endoscópica en 12 semanas, con mejoras en la frecuencia de deposiciones, el sangrado rectal y la fatiga desde la segunda semana de tratamiento.
El programa LUCENT ha contado con participación de hospitales españoles como La Paz (Madrid), el Doctor Negrín (Las Palmas de Gran Canaria) y Valdecilla (Santander). Sus resultados han sido publicados en The New England Journal of Medicine, una de las revistas médicas más prestigiosas del mundo.
Además, se está desarrollando el estudio LUCENT-3, con un seguimiento de hasta 176 semanas. Los datos hasta la semana 104 muestran tasas de remisión clínica del 62,8 % y endoscópica del 66,8 %, lo que refuerza la idea de eficacia sostenida a largo plazo.
Otro avance importante ha sido la creación de una escala específica para medir la urgencia defecatoria, uno de los síntomas más limitantes. Lilly ha desarrollado la Escala de Calificación Numérica de la Urgencia (UNRS), que puntúa de 0 a 10 la intensidad de esta necesidad, permitiendo una evaluación más precisa.
Más allá del impacto clínico, la colitis ulcerosa también supone una carga económica considerable para el Sistema Nacional de Salud. Se calcula un coste directo anual de 1.754 euros por paciente y un coste indirecto de 399 euros. Además, más de un tercio de los trabajadores con la enfermedad ha estado de baja una media de 26 días al año por causas relacionadas con la patología.
Estos datos refuerzan la importancia de un abordaje eficaz y sostenido en el tiempo. La incorporación de Mirikizumab no solo amplía las opciones terapéuticas, sino que puede contribuir a reducir complicaciones, hospitalizaciones y el impacto social y económico de la enfermedad.
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