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Ramón Casillas, geólogo de la ULL sobre la actividad del Teide: "No todo movimiento de magma tiene que acabar en erupción"

El geólogo de la ULL descarta que la actividad volcánica registrada en Tenerife vaya a derivar en una erupción a corto plazo y explica alguno de los escenarios posibles en el caso de que se produjera un ascenso de magmático

Ramón Casillas, geólogo de la Universidad de La Laguna (ULL), en el Departamento de Geología.

Ramón Casillas, geólogo de la Universidad de La Laguna (ULL), en el Departamento de Geología. / Arturo Jiménez

Verónica Pavés

Verónica Pavés

San Cristóbal de La Laguna

Las entrañas del Teide llevan casi un mes revueltas. Primero fueron imperceptibles pulsos sísmicos, luego enjambres y durante este tiempo también algún terremoto pequeño suelto. El geólogo de la Universidad de La Laguna, Ramón Casillas, descarta que la actividad volcánica registrada en Tenerife vaya a derivar en una erupción a corto plazo y explica alguno de los escenarios posibles en el caso de que se produjera un ascenso de magmático en la isla, así como las enseñanzas que el volcán de La Palma ha dejado para la cienca.

¿Cuál es su impresión como geólogo sobre lo que está ocurriendo ahora mismo en el Teide?

Lo que está ocurriendo es algo que, a partir del 2016, se ha ido acelerando y que, a partir de 2023, se intensifica. Desde entonces hay un aumento en la actividad sísmica, se ha detectado una pequeña deformación acumulada de unos dos centímetros al noreste del Teide y ha habido algún pequeño aumento en cuanto a la emisión de dióxido de carbono en galerías de agua al este del volcán. Por las características que tienen los movimientos sísmicos detectados, parece que se deben a movimiento de fluidos, entendiendo por tales, gases o fluidos supercríticos, pero, de momento, no necesariamente magma.

Estos movimientos se ubican a unos ocho kilómetros, ¿a esa profundidad podríamos decir que se encuentran en la base de la isla?

La base de la corteza está a unos 12 kilómetros, por lo que estos eventos sísmicos están un poquito por encima. Estos fluidos que parecen producir estos eventos sísmicos parecen proceder de la desgasificación de magmas básicos que podrían estar acumulándose en el manto o en la base de la corteza.

En principio, entiendo que no tiene que ver directamente con los reservorios magmáticos que hay bajo el Teide.

No, como he indicado anteriormente, estos fluidos tendrían una procedencia más profunda. Los últimos trabajos de tomografía sísmica confirman la existencia, bajo el Complejo Teide-Pico Viejo, de pequeñas cámaras magmáticas residuales, más superficiales, de magmas diferenciados, fonolíticos, a diferentes profundidades.

Entonces, si están a distinta profundidad, entiendo que tampoco saben si puede ser una de esas cámaras.

En principio, esa desgasificación más bien estaría relacionada con magma basáltico, más básico - similar al que ocasionó la erupción de La Palma - . Lo que puede ser más peligroso es que este magma basáltico ascienda y entre en contacto con una de esas cámaras magmáticas fonolíticas. Este posible contacto aportaría calor y gases al magma más diferenciado, pudiendo provocar su reactivación y su consiguiente ascenso hacia la superficie.

¿Qué podría ocurrir entonces?

A partir de ahí tenemos dos posibles escenarios extremos. Por un lado, el magma fonolítico reactivado podría generar una erupción efusiva, con la formación de lavas muy viscosas de lento y corto recorrido, como es el caso de las Coladas Negras del Teide (hace 1.300 años); o una erupción del magma fonolítico más explosiva, como la erupción de Montaña Blanca (hace 2000 años). Todo dependerá del contenido inicial en gases del magma fonolítico y la profundidad en la que se encontrara la cámara magmática. Si la cámara estuviera inicialmente por encima del nivel del mar y con más de un 2,5% de contenido gaseoso, la erupción, seguramente, sería explosiva. Por otro, si la erupción fuera de un magma básico, podemos tener un escenario como el de la Palma o el Hierro, en alguna de las dorsales de Tenerife con actividad principal efusiva y estromboliana.

¿A día de hoy, alguno de estos escenarios tiene más probabilidad que otro?

De momento, es difícil decantarse por cualquiera de los escenarios descritos. Una vez tengamos evidencia de movimiento de magmas en la corteza o en el interior del edificio insular, podremos valorar qué magmas están implicados y su localización, y, por tanto, tratar de predecir los posibles escenarios.

Existe un cierto acuerdo científico en que esta actividad de Tenerife, no tiene que considerarse como una fase preeruptiva.

Estamos en una fase en que no detectamos señales directas de un movimiento de magma. Parece que puede haber acumulación de magma básico en el manto o en la base de la corteza, lo que explicaría el aumento en la desgasificación. Pero no tenemos evidencia de que ese magma se esté moviendo como sí ocurrió el 11 de septiembre de 2021 en La Palma y en El Hierro el 19 de julio de 2011. No estamos en ese escenario. ¿Que dentro de dos horas cambia? Eso no lo podemos prever. En cualquier caso, entre erupción y erupción, siempre estaremos en fase preeruptiva.

¿Por qué ocurre esta desgasificación y por qué ahora?

El magma tiene una serie de gases disueltos, fundamentalmente vapor de agua, dióxido de carbono y dióxido de azufre. La solubilidad de los gases en el magma depende fundamentalmente de la presión a la que esté sometido, de su composición química y, en menor medida, de su temperatura. Aquí en Canarias, el magma básico más primitivo se genera por la fusión parcial de las rocas del manto, a una profundidad de entre unos 80 y 110 kilómetros. Ese magma va ascendiendo lentamente. En su estado inicial, se encuentran en una presión relativamente alta donde los gases están disueltos en el magma, pero, en su ascenso, al disminuir la presión, llega un momento que, dependiendo de la cantidad de gases que contenga, el magma se satura y, éstos, empiezan a escapar hacia la superficie. Que haya un aumento en la emisión de gases, nos está indicando que, o existe un magma básico en continua desgasificación que está ascendiendo lentamente en el manto, o que el magma basáltico se está acumulando en la base de la corteza y desgasificándose.

¿Esta desgasificación detectada procede de un magma muy básico?

Si, aparentemente lo que se está moviendo o acumulando sería un magma más bien basáltico.

¿Y este magma a qué profundidad se estaría moviendo?

Hay que dejar claro que, si, efectivamente, se estuviera moviendo, su movimiento no estaría produciendo sismicidad.. El problema es que, si el material rocoso que está atravesando responde plásticamente, no se generan terremotos. Eso pasó en la erupción de la Palma, por ejemplo. Nosotros veíamos que la sismicidad se concentraba en tres profundidades, Pero entre esas tres profundidades el magma se movía y apenas había terremotos porque el material que atravesaba el magma se comportaba de forma plástica o dúctil. Ante el esfuerzo al que se ven sometidas las rocas, éstas se pueden deformar y romper, generando terremotos, o hacerlo plásticamente, sin producirlos. De hecho, un escenario muy remoto es que el magma básico ascienda, desde el manto, directamente a la superficie de la Isla por una fisura ya abierta, sin producir terremoto alguno. En este caso, podríamos detectarlo con la deformación, el aumento de gases uo cambios en otros parámetros geofísicos.

¿Hay zonas en las islas que tienen un comportamiento plástico?

Si, esto ha quedado patente, por ejemplo, en La Palma. Por ejemplo, en La Palma había una estación GPS del IGN, la LP03, ubicada en Tahuya, que pegaba unos rebotes tremendos. Desde el principio vimos que, el magma, en su ascenso hacia el foco eruptivo experimentaba em esta zona un cambio de ruta importante. Durante la erupción cada vez que había un levantamiento de la LP03 había algún desaguisado en la erupción: una fuente de lava muy alta en la boca efusiva, se abrían nuevas fisuras, o se prolongaban las existentes. Todos estos fenómenos podían explicarse por un aumento del caudal del magma que alimentaba la erupción, y, que, a su paso bajo Tahuya generaba una deformación plástica del terreno, sin llegar a romperlo. Esos materiales más plásticos, suelen estar asociadas a zonas de alteración hidrotermal, en las que los minerales de la roca se transforman en óxidos de hierro y arcillas que se comportan plásticamente. Esto provoca que, cuando el magma encuentra alguna de estas zonas, le cueste atravesarla y romperla, y busque otro camino. Por ello, es fundamental conocer la estructura interna de la isla y saber cuáles son las zonas más rígidas y las zonas más plásticas, así como la localización de fallas y fracturas, como posibles caminos de ascenso.

¿Conocemos bien la estructura interna de Tenerife?

Hay muchos trabajos de geofísica que ya se han realizado: estudios de magnetotelúrica, gravimetría, magnetometría y, sobre todo, tomografía sísmica que nos han ayudado a conocer el interior de la isla. Estos estudios ya se han realizado en casi todas las islas y son datos muy interesantes para la vigilancia volcánica. que arrojan información valiosa sobre posibles vías de escape del magma. Otro factor importante para conocer cómo se moverá el magma es saber el estado de esfuerzos al que está sometida la isla en un momento determinado, qué indicará la posible localización y la orientación de las fisuras eruptivas que se abran.

Con los sistemas de vigilancia ¿podríamos saber por dónde va a emerger un nuevo volcán?

En El Hierro, gracias a los sistemas de vigilancia volcánica pudimos ver que el magma residual quería volver a salir después de la erupción, generando varias crisis sísmicas y deformación tras la erupción. El problema es que el magma se mueve rápido y en cuestión de horas puede avanzar kilómetros. Es verdad que algunas horas antes de que se produzca la erupción, hay algunos fenómenos que detecta la población, como son ruidos, olores y otros fenómenos extraños que pueden determinar relativamente con cierta precisión, de unas horas antes, dónde se va a producir una erupción. Pero eso solo ocurre cuando el magma ya está muy cerca de la superficie.

¿Cuáles son esos fenómenos?

Por ejemplo, en La Palma, está el caso de una señora en El Paraíso que la noche antes de la erupción vio el agua del váter hervir. Llamó a la Guardia Civil pero ellos tampoco tenían mucha información. Al final ella, que era extranjera, cogió las maletas y se fue. De esta misma manera me contaron varias personas, que oyeron ruidos subterráneos en Todoque la noche anterior a la erupción. Y, otro ejemplo, en la erupción de La Palma de 1949, en la zona de la erupción hubo, previamente, pinos que ardieron de raíz. En la erupción de 2021 de La Palma, comenzada la erupción, este fenómeno se produjo tanto al norte como al sur del centro eruptivo. Otro tipo de indicadores, como el ruido subterráneo, que se produce por las roturas que genera el movimiento de magma cerca de la superficie, son algunos de los indicadores que nos pueden ayudar a saber por dónde exactamente va a emerger el volcán.

En 2004 Tenerife también sufrió una crisis sísmica, ¿diría que nos encontramos en la misma situación que entonces?

Yo creo que aquella crisis sismo-volcánica fue diferente. En aquella ocasión parece que hubo cierto movimiento de magma, actualmente, de momento, sólo se han confirmado movimientos de fluidos. En 2004 incluso hubo terremotos sentidos por la población e incluso una deformación más intensa que la hay ahora.

Hay algunos estudios posteriores que apuntan que aquello fue una erupción fallida.

En aquel momento parece que hubo un movimiento de magma. Esto quiere decir que se produjo una crisis sismo-volcánica. Lo que pasa es que el magma se puede mover muchos kilómetros en la corteza y en el edificio insular sin llegar a salir a la superficie y generar una erupción. Es el caso, por ejemplo, de la isla de San Jorge en las Azores, que, en el año 2022 el movimiento del magma gerenó muchos terremotos muy sentidos, muy cerca de la superficie. Hubo evacuaciones incluso, pero, finalmente no se produjo la erupción. En Canarias hay un caso documentado. Algunos historiadores recogen que en 1914 hubo terremotos, e, incluso, emisión visible de gases en Pájara, Fuerteventura. Pero de repente todo acabó. Así que no todo el movimiento de magma en profundidad acaba produciendo una erupción. En La Palma, durante la semana preeruptiva, cada día que pasaba la probabilidad de que hubiera una erupción aumentaba, pero el magma también hubiera podido detenerse antes de llegar a la superficie. Durante esta semana preeruptiva la frecuencia de los terremotos parece que estuvo influenciada por las mareas terrestres.

¿De las mareas? ¿Qué relación tienen las mareas con las erupciones?

Bueno, las mareas, producidas por la atracción gravitatoria de la Luna y del Sol sobre la Tierra, no sólo afectan a la hidrosfera o la atmósfera, sino también, a la geosfera. Parece que, cuando se produce la máxima atracción mareal, la Tierra sufre una deformación en la dirección del Sol y la Luna. Si el magma está tratando de ascender a la superficie, la atracción de la marea ayuda a ese ascenso, y, por tanto se producen los terremotos. Si estamos en el caso de la marea baja la falta de atracción no ayuda al magma a ascender, por lo que le cuesta más moverse y generar terremotos.

En Tenerife se han realizado diversos mapas de peligrosidad, ¿qué significan exactamente?

Los mapas de peligrosidad se hacen aplicando un principio básico de la Geología: el actualismo. Este principio nos dice que los procesos geológicos se producen siempre de la misma manera y generan efectos muy parecidos. Bajo este concepto, se puede interpretar las rocas que se han formado en el pasado, aunque no se haya visto el proceso; así como prever el futuro. La peligrosidad me indica la probabilidad de que un determinado fenómeno geológico que puede ocasionar daños se produzca en un lugar, en un momento determinado y con una intensidad y unas características concretas. De esta forma, se puede evaluar la probabilidad de que vuelva a ocurrir una erupción en una zona determinada.

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