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Manifestación por el 8M

Manifestación en Gran Canaria por el Día Internacional de la Mujer: igualdad real, derechos y rechazo a la guerra, claves de la protesta feminista

El manifiesto leído en la plaza de Santa Ana hizo referencia a la violencia de género, recordando los asesinatos de mujeres en España y exigiendo recursos para la protección de menores

Manifestación por el 8M en Las Palmas de Gran Canaria

Yanira Martín

Las Palmas de Gran Canaria

El día amaneció gris, pero bastaron unas horas para que el color violeta irrumpiera en las calles del corazón de la capital grancanaria. Desde poco antes de las 12.00 horas, el Parque San Telmo se convirtió ayer en el punto de encuentro para unas 4.000 personas que, entre pancartas y consignas, se sumaron a la movilización convocada por la Red Feminista de Gran Canaria con motivo del Día Internacional de las Mujeres. Bajo el lema, Feministas en resistencia contra la ofensiva patriarcal, la marcha arrancó entre cánticos y mensajes de denuncia en defensa de la igualdad real y en contra de la guerra.

«Entendemos que es momento de resistir. Hay una oleada machista y fascista, por lo que no podemos dar ni un paso atrás en la defensa de los derechos de las mujeres», manifestó Nereida Vizuete, portavoz del citado colectivo. «Ya lo decía Simone de Beauvoir: cualquier crisis política sirve para que las mujeres perdamos derechos. La ultraderecha está pidiendo que retrocedamos 30 o 40 años. Por eso, tenemos que seguir peleando», reivindicó.

Alrededor de las 12.05 horas, la marcha partió del parque capitalino y, a medida que se iban agregando más personas, avanzó por la avenida Rafael Cabrera entre consignas como, «jueces y fiscales también son culpables», «un maltratador nunca es un buen padre», «se va a acabar la dictadura patriarcal» o «nosotras no parimos para la guerra». La batucada de Sorora Subversiva-Tamboras Feministas puso ritmo al recorrido.

Testimonios de la manifestación en Las Palmas de Gran Canaria

Marina Jiménez, una joven que celebrará este mes su 24º cumpleaños, vino de Arucas para sumarse a la manifestación acompañada de unos amigos. «Creo que es muy importante luchar contra la ofensiva machista. Los derechos de las mujeres no están consolidados y tenemos que seguir creando espacios de unión para las generaciones más jóvenes que aún no tienen una conciencia feminista», defendió.

Eduardo Lorenzo, de 26 años, fue otro de los asistentes. Según afirmó, llevaba tiempo sin poder acudir por motivos laborales, pero esta vez no quiso perderse la cita reivindicativa. «Es fundamental reivindicar los derechos de las mujeres, y más aún con el clima político tan crispado que existe. El machismo nos afecta a todos», aseveró este joven, que reside en el municipio grancanario de Telde.

Manifestación por el 8M en Las Palmas de Gran Canaria, entre San Telmo y la plaza de Santa Ana

Yanira Martín / Adolfo Rodríguez

Entre las miles de personas que avanzaban con paso firme se encontraba Gloria März, una mujer de 39 años, de nacionalidad alemana, que lleva tres años viviendo en Canarias. Asistió acompañada de su hija, que nació en Fuerteventura. «Para mí es esencial luchar por nuestros derechos. Las mujeres debemos tener las mismas oportunidades que los hombres y ganar el mismo sueldo si desempeñamos el mismo puesto de trabajo. Quiero que mi hija crezca en una sociedad más igualitaria», dijo, mientras miraba a su pequeña.

Lectura del manifiesto en la plaza de Santa Ana

El recorrido continuó por la autovía del Guiniguada hasta llegar a la plaza de Santa Ana, donde tuvo lugar la lectura del manifiesto. «Un año más volvemos a ocupar las calles este 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres. Volvemos juntas, organizadas, conscientes de que cada derecho conquistado ha sido fruto de la lucha colectiva. Miramos al mundo con preocupación. La ofensiva patriarcal y fascista avanza. Pretende erosionar la democracia, vaciar de contenido los derechos humanos y cuestionar conquistas que creíamos consolidadas. Ese retroceso golpea directamente a mujeres y niñas», rezó parte del pronunciamiento.

El texto también hizo referencia a las guerras y a la opresión que sufren las mujeres en países como Irán o Argentina. «Nos movilizamos hoy y lo seguiremos haciendo mientras haya derechos que defender, recuperar o conquistar. Hace 40 años el feminismo antimilitarista se movilizó contra la Otan. Hoy, siguiendo la estela de la memoria, seguimos diciendo no a la Otan, no a los genocidios, no a las guerras y sí a la vida y a la paz».

Por otro lado, el manifiesto denunció la violencia de género en todas sus formas y recordó que en lo que va de año ya han sido asesinadas 10 mujeres en España –dos de ellas en Canarias, además de un menor–. «La violencia no es un hecho aislado, sino un sistema», defendió el escrito, que además criticó el sistema de protección a menores que existe en el Archipiélago. «Es estructuralmente insuficiente. No puede sostenerse sobre burocracia y respuestas de urgencia. Necesita recursos estables, atención especializada y compromiso político real».

Asimismo, se mencionaron casos como la Operación Íncubo y 18 Lovas, que destaparon redes de explotación sexual de menores tuteladas por la administración pública, recordando que «cuando el Estado no protege, también vulnera». Por ello, se exigieron «recursos reales para la protección efectiva de estas niñas». El texto también criticó al Gobierno autonómico por «mirar hacia otro lado» y subrayó la necesidad de que los ayuntamientos, los Cabildos y el Ejecutivo canario «incorporen la igualdad de forma transversal e integral».

Retroceso social y político

Para finalizar, el pronunciamiento reafirmó que el feminismo no es una amenaza, sino «democracia, justicia social y futuro», subrayando la importancia de seguir luchando por los derechos de las mujeres en un contexto de retroceso social y político. «No vamos a retroceder, no vamos a callar y no vamos a renunciar a lo conquistado», concluyó.

Al terminar la lectura, tuvo lugar la entrega de los antipremios. En esta ocasión, el Estropajo de Esparto fue para la campaña de Carnaval del Servicio Canario de la Salud (SCS), que, con su lema Haz lo que te salga del pito, dejó fuera del mensaje a las mujeres. «No ha tenido en cuenta a las mujeres ni el consentimiento mutuo a la hora de mantener relaciones sexuales».

El Estropajo de Brillo recayó en el Gobierno de Canarias. En concreto, en Candelaria Delgado, consejera de Bienestar Social, Igualdad, Juventud, Infancia y Familias del Ejecutivo autonómico –y dentro de esta consejería, el Instituto Canario de Igualdad–, así como en Poli Suárez, consejero de Educación. ¿Los motivos? En el caso de la primera, por «debilitar y paralizar las políticas públicas de igualdad, la falta de impulso real, la ausencia de autocrítica y no proteger a las menores tuteladas». En el caso de Suárez, «por desmantelar el trabajo en pro de la igualdad en los centros educativos, eliminar la formación profesional especializada en igualdad y no haber desarrollado una estrategia integral de educación en igualdad y educación afectivo-sexual, tal y como establece la ley».

Por último, el Estropajo de Verguilla fue para Julio Iglesias y el pacto patriarcal entre hombres ante la violencia sexual, que también se ejemplifica en casos como el de Antonio Ortega, que recientemente ha dimitido como director del Instituto Canario de la Vivienda, pero que fue nombrado cuando ya existía contra él una denuncia por agresión sexual. También se citó como ejemplo a José Ángel González Jiménez, exjefe operativo de la Policía Nacional española, que renunció a su cargo al conocerse que fue denunciado por violación por una subalterna, tras intentar ser protegido por otros hombres de su entorno.

Entrega de premios

A continuación tuvo lugar la entrega de los premios que reconocen la buena labor que desempeñan personas y organizaciones. Como ya se había anunciado, el galardón Berta Cáceres fue para la plataforma Movimiento Regularización Ya, por su compromiso con la defensa de los derechos de las personas migrantes, sobre todo de las mujeres. «Berta entendió perfectamente cómo el colonialismo, el capitalismo, el patriarcado y el racismo operan de forma mucho más cruda en algunos cuerpos, despojándolos de recursos, historia y humanidad. Queremos recordar, hoy más que nunca, que el feminismo será antirracista o no será», apostilló Valeria Mastroianni, integrante de la organización.

Por su parte, la trabajadora social Idaira Alemán recibió el premio Simone de Beauvoir por impulsar proyectos como Por-No Hablar, que incide en la influencia de la pornografía con el objetivo de generar una reflexión crítica. «Siento mucha gratitud y a la vez responsabilidad. Lo que dice este premio es que tenemos que seguir y que no nos podemos callar», apuntó Alemán.

El encuentro concluyó en torno a las 14.15 horas con la actuación del coro Son de Paz. Sus voces, acompañadas por los últimos aplausos del público, despidieron una mañana dominical de reivindicación que se cerró entre música y conversaciones que se resistían a terminar.

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