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Balance de la Aemet

El invierno meteorológico de Canarias, en los extremos: entre un diciembre helador y un febrero cálido, según la AEMET

La Agencia Estatal de Meteorología registra el trimestre más frío de los últimos años, marcado por un diciembre frío y un febrero inusualmente cálido, aunque sin batir récords históricos

Nieve en la cumbre de Gran Canaria tras el paso de la borrasca Regina.

Nieve en la cumbre de Gran Canaria tras el paso de la borrasca Regina. / José Pérez Curbelo

Las Palmas de Gran Canaria

El invierno meteorológico en Canarias, que abarcó del 1 de diciembre de 2025 al pasado 28 de febrero, bailó entre extremos climáticos. Comenzó con un diciembre helador que batió efemérides de frío en Gran Canaria, Tenerife y Fuerteventura, la temperatura media de las Islas permaneció por debajo de los indicadores de referencia con respecto a años anteriores, castigada por el paso de la borrasca Emilia, que llegó a enfríar el termostato con una anomalía aproximada de -4,4 grados.

Sin embargo, febrero rompió con esta tendencia gélida de diciembre y enero, y se ha convertido en el séptimo más cálido desde que la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) inició su registro de las temperaturas en 1961. Entre medias, un inusual rosario de borrascas atlánticas dejaron el trimestre con un carácter húmedo —llovió un 122% más—, y una actividad ciclónica muy por encima de lo habitual. Así lo recoge el balance estacional presentado ayer por la delegación territorial de la Aemet en Canarias.

En cuanto a si ha sido el invierno más frío de los últimos años, los datos de la Aemet lo desmienten. Diciembre de 2025 fue el 21º más frío registrado, con una "anomalía térmica fría" de 0,7 grados en todo el Archipiélago. Por su parte, enero se sitúa en el puesto 29º. Aunque hubo un cambio de tendencia respecto a inviernos recientes, con temperaturas por debajo de lo normal en diciembre y enero, "no se alcanzaron récords de frío". "Desde el punto de vista estadístico, ha tenido un carácter normal de temperaturas y ha sido húmedo", glosó el delegado territorial de AEMET en Canarias, David Suárez.

Los motivos

El patrón meteorológico dominante, un bloqueo de altas latitudes con una circulación del chorro polar más al sur, provocó un inicio de invierno muy activo en cuanto a borrascas, similar al invierno de 2009-2010. La percepción de un invierno más frío y lluvioso podría estar influenciada por el inicio de marzo, que también ha presentado temperaturas por debajo de lo normal, con el condicionante añadido del paso de la borrasca Regina por Canarias.

El patrón meteorológico dominante, un bloqueo de altas latitudes con una circulación del chorro polar más al sur, provocó un inicio de invierno muy activo en cuanto a borrascas, similar al invierno de 2009-2010. La percepción de un invierno más frío y lluvioso podría estar influenciada por el inicio de marzo, que también ha presentado temperaturas por debajo de lo normal, con el condicionante añadido del paso de la borrasca Regina por Canarias.

El episodio más gélido llegó entre los días 10 y 14 de diciembre, impulsado por el paso de la borrasca Emilia. El día 13 fue el más duro del invierno, cuando la temperatura media en el conjunto de Canarias acumuló una anomalía negativa de 4,4 grados centígrados. En el observatorio de Izaña, en Tenerife, a 2.369 metros de altitud, el termómetro cayó hasta los -2,9 grados. En el Corral de los Juncos, en Gran Canaria, ya en zonas de medianías de entre 1.000 y 2.000 metros, se registraron 0,7 grados. Por su parte, en El Sauzal, en Tenerife, la mínima fue de 1,3 grados. «Emilia también fue la borrasca que dejó los mayores registros de precipitaciones del invierno», aclaró Suárez.

Enero continuó por la senda fría. Con una temperatura media de 14,5 grados y una anomalía de -0,3 grados, el mes tuvo «carácter frío» y se situó como el 29º más cálido desde 1961, es decir, en la mitad inferior de la serie histórica—. La temperatura mínima absoluta del mes fue de -4,1 grados, registrada en Izaña el día 7, mientras que en Las Palmas de Gran Canaria el día 2 se alcanzaron 27,2 grados, el máximo mensual marcado en termómetros de las Islas.

En precipitaciones, enero fue el mes más generoso del invierno en términos relativos: 67,2 milímetros de media, el 186% de lo esperado según la serie de referencia 1991-2020, convirtiéndolo en el 15º enero más húmedo desde 1961. Las borrascas Francis e Ingrid fueron las principales protagonistas, con los mayores acumulados registrados en medianías y cumbres de La Palma y Tenerife.

Si diciembre fue el mes del frío, febrero fue su antítesis térmica. Con una temperatura media de 16,5 grados y una anomalía positiva de 1,6 grados, el segundo mes del año tuvo carácter «muy cálido». En Santa Cruz de Tenerife fue incluso el séptimo, y en Las Palmas de Gran Canaria el octavo.

El episodio más extremo se produjo entre los días 19 y 24, cuando un anticiclón situado al norte del archipiélago generó flujo de este y una intensa irrupción de calima. El día 23 la temperatura media alcanzó una anomalía positiva próxima a los 5 grados. Tres días antes, el 22, se registraron 22 valores de temperatura máxima iguales o superiores a los 30 grados en una sola jornada, con el termómetro llegando a 32,8 grados en Tasarte, en La Aldea de San Nicolás, y 32,4 en Adeje, en Tenerife. Febrero fue también, en el apartado pluviométrico, el mes más seco del trimestre, con solo 16,5 milímetros de media, el 44% de lo esperado, un carácter «seco» para el conjunto de Canarias.

Sumados los tres meses, el invierno meteorológico 2025-2026 tuvo carácter «normal» en temperatura —con una anomalía de apenas +0,2 grados— y «húmedo» en precipitación, con 159 milímetros acumulados que representan el 122% de las lluvias esperadas. Es el 23º invierno más húmedo desde 1961.

Por otro lado, el balance de borrascas de impacto en el entorno de Canarias fue inusualmente alto: Bram, Emilia y Francis en diciembre; Francis e Ingrid en enero. Cinco sistemas nombrados en un solo invierno, frente a los cero que dejaron los inviernos de 2021-2022, 2022-2023 o 2023-2024. Solo el invierno 2020-2021, con Climent, Filomena y Karim, había registrado una actividad similar en los últimos años.

El avance estacional de la AEMET para el trimestre de abril, mayo y junio apunta a un escenario cálido y seco como el más probable, con una probabilidad del 50% de que la temperatura sea cálida y un 40% de que la precipitación sea inferior a la normal. Las próximas semanas, según los modelos del Centro Europeo de Predicción a Medio Plazo, mantendrán cierta tendencia a precipitaciones por encima de lo normal hasta mediados de marzo, para ir tornándose progresivamente hacia condiciones más secas en el horizonte del día 29.

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