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ENTREVISTA

Daniel Grao, en Canarias: “Acepto los personajes que me asustan o me suponen un reto, amo mi trabajo”

Descubre a Héctor Parrado, el personaje interpretado por Daniel Grao en 'A la Deriva', una serie de Antena 3 para su Prime Time que mezcla misterio y melodrama en un escenario de los años 70. Acudimos a su rodaje en Agaete (Gran Canaria).

Entrevista exclusiva a Daniel Grao en Agaete

La Provincia

Adolfo Rodríguez

Adolfo Rodríguez

Daniel Grao atiende a los medios durante el rodaje de A la deriva, la nueva serie de Atresmedia que se graba estos días en Agaete, Gran Canaria. Entre barcos, muelles y casas blancas que recrean un pueblo pesquero de finales de los 60 y principios de los 70, el actor se sumerge en un melodrama clásico con tintes de thriller donde da vida a Héctor, uno de los marineros que regresa tras haber sido dado por muerto en un naufragio.

Con la serenidad de quien conoce bien los engranajes de la ficción televisiva, Grao habla de su personaje, de su querencia reciente por los roles oscuros y del ambiente casi familiar que se respira en el set. También reflexiona sobre la evolución de su carrera y la libertad —cada vez mayor— para elegir proyectos.

Un melodrama con misterio

A la deriva es un melodrama clásico”, explica Grao. La historia se sitúa a caballo entre finales de los años 60 y principios de los 70, en un pueblo pesquero ficticio llamado Astuel. En ese entorno marcado por el mar y las tradiciones, la serie arranca con un acontecimiento que sacude a toda la comunidad: varios hombres desaparecidos en un naufragio dos años atrás son encontrados con vida.

El actor Daniel Grao concede una entrevista a Adolfo Rodríguez

El actor Daniel Grao concede una entrevista a Adolfo Rodríguez / La Provincia

“El primer capítulo empieza cuando esos hombres, que habían desaparecido en un naufragio, son rescatados. Parte de la tripulación ha muerto, pero hay algunos supervivientes, entre los que me encuentro”, detalla. Ese regreso inesperado abre la puerta no solo al reencuentro con sus familias, sino también a secretos, sospechas y conflictos que habían quedado enterrados.

Grao interpreta a Héctor, marido de Lucía —el personaje de Paula Echevarría—. Su vuelta altera por completo la nueva vida que ella había empezado a construir tras asumir su muerte. “Vamos a ir descubriendo qué tipo de relación tenían y con qué impulso llega él ahora, después de que la vida le haya dado una segunda oportunidad”, adelanta el actor.

Un villano con pelea interior

Héctor no es un héroe clásico. Grao lo define como “un personaje oscurete”, en línea con otros papeles recientes de su carrera. “Tiene mucha pelea interior. Quiere hacer las cosas bien, pero a veces le puede ese impulso animal que tiene”, explica. Esa dualidad, lejos de resultarle pesada, le parece estimulante.

“Es muy disfrutón”, asegura entre risas cuando se le pregunta si resulta complicado meterse en la piel de alguien así. El código melodramático de la serie le permite abrazar sin complejos esa vertiente más sombría. “Ser el villano, de alguna manera, es muy refrescante”, afirma.

Entrevista a Paula Echevarría durante su estancia en Gran Canaria

La Provincia

En el rodaje, comenta, muchos compañeros que encarnan tramas muy emocionales bromean con el desgaste que supone pasarse el día llorando o sufriendo delante de la cámara. “Yo ahí disfruto de ser el malo. Aunque también está torturado y sufre, a lo largo de la serie va hacia esa oscuridad y eso es divertido de hacer”, reconoce. Hay escenas intensas, admite, “barrizales” emocionales en los que hay que meterse de lleno, pero forma parte del atractivo del personaje.

Entre la oscuridad y la comedia

En los últimos años, Grao ha encadenado varios papeles de tono más sombrío. Él mismo es consciente. “Después de Ángela y este, que son distintos pero tienen cosas en común, sí que me apetecería hacer algo de comedia, algo un poco más liviano”, confiesa. No reniega de esta etapa, pero siente que podría ser momento de cambiar de registro.

Aun así, insiste en que disfruta de todos los personajes. “Al final es mi trabajo y me encanta hacer personajes, que sean muy distintos a mí y lo más distintos posible entre ellos”. Cambiar de look, de energía y de universo es parte esencial del oficio que le apasiona.

El actor Daniel Grao y el periodista Adolfo Rodríguez

El actor Daniel Grao y el periodista Adolfo Rodríguez / La Provincia

Recuerda que venía de interpretar figuras más luminosas, “sufridores pero positivos”, como en La catedral del mar o Perdida. Ahora transita por terrenos más ambiguos. Sin embargo, esa oscuridad en la ficción contrasta con el ambiente distendido del rodaje.

Una familia en el set

“Especialmente con Paula Echevarría y Adelfa Calvo, que hacen de mi mujer y mi madre, nos lo pasamos muy bien”, cuenta. La familia Parrado, como la denomina, vive situaciones tremendas en pantalla, pero fuera de cámara reina el humor. “Somos muy payasos y nos reímos mucho”, reconoce.

Esa buena sintonía no se limita al reparto. Grao subraya el clima de respeto y cercanía que se respira en el equipo técnico. Para quienes han trabajado en televisión y conocen entornos más tensos, sorprende la ausencia de gritos o malas formas.

“En general he tenido buenas experiencias, pero aquí es una maravilla desde el primer día”, afirma con rotundidad. La productora, Boomerang TV, cuenta con profesionales que llevan años trabajando juntos en distintos proyectos. “Son como una familia”, dice.

Un equipo consolidado

Esa continuidad se nota en todos los departamentos: maquillaje, peluquería, vestuario, dirección, producción, fotografía. “Mucha gente lleva siete u ocho años coincidiendo simultáneamente en diferentes proyectos”, explica. Incluso han surgido parejas dentro del equipo, bromea.

Para Grao y otros actores que se incorporan ahora, la sensación es la de haber sido invitados a una estructura ya engrasada. “Es como llegar a una familia que ya venía funcionando”, resume. El trato es “familiar, cercano y muy cálido”, algo que considera fundamental para poder arriesgar y trabajar con libertad.

Ese entorno facilita que los actores se atrevan a explorar zonas más complejas de sus personajes. La confianza, apunta, es clave para que las escenas intensas fluyan sin tensiones añadidas.

Entrevista al actor Michel Noher, que graba 'A la deriva' en Agaete

La Provincia

Elegir proyectos y asumir retos

A lo largo de su trayectoria, Daniel Grao ha ido afinando el criterio a la hora de aceptar o rechazar papeles. Cuando se le pregunta si hay algún tipo de personaje que jamás interpretaría, lo tiene claro: “Si el material está bien escrito y la historia me reta, no hay nada que diga de antemano que le diría que no”.

Su principal filtro no es el género ni la moralidad del personaje, sino el interés que le despierte el proyecto. “Le digo que no si veo que me voy a aburrir, que es algo que ya he hecho muchas veces o que el material no me parece apetecible”, explica.

Por el contrario, aquello que le provoca cierto vértigo suele atraerle más. “Cuando me asusta un poco y digo ‘¿esto cómo sabré hacerlo?’, eso me llama la atención”. El reto, la posibilidad de descubrir nuevas herramientas interpretativas, es lo que le empuja a aceptar.

Grao reconoce que, con los años, uno aprende también a diseñar su carrera en la medida de lo posible. “Intentar acertar, aunque nunca sabes cómo va a ser el resultado”, matiza. La intuición cuenta, pero también el equipo humano con el que va a contar la historia.

“Importa mucho quién la dirige y quiénes son tus compañeros”, concluye. Al final, recuerda, los actores son solo una pieza más de un engranaje mayor. En A la deriva, ese engranaje parece funcionar con precisión y calidez, dos cualidades que, en medio de la intensidad dramática, permiten a Daniel Grao navegar con soltura por las aguas más oscuras de Héctor.

Sobre ‘A la deriva’

1970. Bastuel es un humilde pueblo pesquero donde naufragó el barco que patroneaba Héctor Parrado y en el que faenaban varios hombres del lugar. No se encontró a ningún miembro de la tripulación y casi todas las familias de la localidad se vieron afectadas por la tragedia: madres que perdieron a sus hijos, niños que perdieron a sus padres y, sobre todo, mujeres que, de un día para otro, se encontraron sin marido y sin poder ser reconocidas como viudas. Un extraño limbo legal. Lucía, esposa de Héctor, Maca, Rosa, Berta y Paloma son alguna de esas mujeres. Todas ellas se unieron en el dolor de la pérdida y encontraron juntas la energía para no rendirse, forjando una sólida amistad.

Ahora, dos años más tarde, la repentina aparición de cinco de los pescadores desaparecidos supone una nueva conmoción. La perplejidad se mezcla con la euforia y “los resucitados” son recibidos como héroes. Pero ese regreso no solo traerá alegría a las mujeres sino también conflictos y secretos que creían enterrados.

Paula Echevarría, Daniel Grao y Michel Noher protagonizan este gran drama ambientado en los años 70 que comienza con el regreso inesperado de unos marineros a los que sus familias daban por fallecidos en un naufragio. Paula Echevarría da vida a Lucía, una mujer que, tras la desaparición de su pareja, logra reconstruir su vida y encontrar el amor en Tristán, interpretado por Michel Noher. Sin embargo, todo cambia con el regreso de Héctor, a quien da vida Daniel Grao, el marido al que creía muerto. Se trata de una producción de Buendía Estudios Canarias junto a Boomerang TV con la participación de Atresmedia.

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