Entrevista | Ovidio Macho Mishal Decano del Colegio Oficial de Arquitectos de Gran Canaria
Ovidio Macho Mishal, decano del Colegio de Arquitectos de Gran Canaria: «Canarias necesita un gran pacto político autonómico por la vivienda»
El nuevo decano del Colegio Oficial de Arquitectos de Gran Canaria inicia su mandato comprometido con la transparencia, la escucha activa y la creación de espacios de participación. Con la activación de diez comisiones de trabajo y un sistema de comunicación directa con los colegiados, se busca una transformación en la forma en que la institución interactúa con su comunidad y responde a los retos del sector

El decano del Colegio Oficial de Arquitectos de Gran Canaria, Ovidio Macho Mishal. / José Pérez Curbelo

Llega al decanato tras una etapa marcada por polémicas internas. ¿Cuál es su prioridad inmediata para recuperar la confianza dentro del colegio?
Creo que es importante matizar que esas polémicas no reflejan el estado real del colectivo. Los arquitectos de Gran Canaria han demostrado recientemente un alto grado de unidad y respaldo institucional. Tras la dimisión del anterior decano, se produjo una movilización muy significativa y también muy emotiva del colectivo. En apenas seis días, la actual Junta de Gobierno recibió más del triple de los avales necesarios, el mayor apoyo que ha obtenido una candidatura en el colegio en décadas. Ese respaldo demuestra que el colectivo quiere mirar hacia adelante y fortalecer la institución. Desde que asumí el decanato, estoy recibiendo continuas muestras de apoyo, ilusión y colaboración por parte de muchos colegiados. Nuestro objetivo ahora es abrir el colegio, reforzar la participación y consolidar un clima de confianza y colaboración profesional.
Hablan de transparencia, escucha y cohesión. ¿Qué medidas concretas piensa impulsar para materializar esos compromisos?
Una de las primeras decisiones ha sido activar diez comisiones abiertas de trabajo, donde los colegiados pueden participar directamente en distintos ámbitos de la actividad profesional, como vivienda y urbanismo, cultura y patrimonio contemporáneo, formación o relaciones con la universidad, entre otros. También estamos reforzando los mecanismos de escucha directa al colectivo, mediante encuentros periódicos, espacios de debate profesional y canales de comunicación más ágiles. La cohesión se construye cuando los profesionales sienten que pueden participar y que sus propuestas forman parte de la agenda del colegio.
¿Qué otros temas se tratan en las comisiones y cómo funcionan?
Hemos creado una comunidad de WhatsApp en el colegio y estamos canalizando por ahí los temas porque así tenemos una rápida reacción e interacción con los colegiados. Para participar, tienes que comunicar a la secretaría del colegio que estás interesado. La comisión es para participar activamente y trabajar en ella. Hay de patrimonio, de concursos de arquitectura, sobre eventos, tecnología e innovación, relación con el mundo de la empresa, formación, jóvenes arquitectos, cultura, vivienda y urbanismo y también tenemos una, que es un cajón de sastre, que le hemos llamado miscelánea. Ahí todos los arquitectos que quieran estar en este grupo de WhatsApp pueden participar. En este momento somos 150. Espero que sea un medio muy activo de participación. Las comisiones son un modo totalmente novedoso de funcionar, para que todos los arquitectos se sientan partícipes de su colegio.
¿Qué diagnóstico hace hoy del estado del Colegio Oficial de Arquitectos de Gran Canaria y del ánimo del colectivo?
El colegio es una institución sólida, con una larga trayectoria profesional y cultural. Es cierto que venimos de un periodo complejo, pero el cambio en la Junta de Gobierno ha supuesto también un cambio de clima interno. Hoy percibimos una dinámica mucho más participativa tanto entre los colegiados como dentro de la propia institución. Ese cambio también se percibe entre el personal laboral del colegio, donde se ha pasado de una cierta desazón a un ambiente de mayor ilusión y compromiso. El reto ahora es que el colegio vuelva a tener un papel activo en los grandes debates que afectan al futuro de la Isla, como la emergencia habitacional, la sostenibilidad territorial, la cultura y el patrimonio arquitectónico o la planificación urbana.
¿Cuál diría que es hoy el principal problema al que se enfrentan los arquitectos en Gran Canaria?
Uno de los problemas más señalados por los profesionales es la complejidad administrativa y la lentitud de muchos procedimientos vinculados a la edificación y al urbanismo. Los plazos para tramitar planeamiento, licencias o informes se han ido alargando progresivamente, lo que introduce incertidumbre en el desarrollo de proyectos. A ello se suma la escasez de concursos públicos de arquitectura, que son una herramienta fundamental para garantizar calidad en los proyectos y generar oportunidades profesionales. Es conveniente avanzar hacia mayores niveles de transparencia y claridad en los procedimientos de contratación pública, especialmente en lo que se refiere a la adjudicación de obras menores de arquitectura. Desde el Colegio, nos gustaría colaborar con las distintas administraciones públicas en la creación de bolsas de profesionales o sistemas transparentes de rotación, que faciliten la igualdad de oportunidades entre arquitectos y aporten mayor claridad a este tipo de encargos. Cuando la arquitectura participa desde el inicio en los procesos de planificación y decisión pública, las soluciones urbanas suelen ser más eficaces y sostenibles.
Muchos jóvenes arquitectos hablan de dificultades para iniciar su carrera. ¿Qué papel debería jugar el colegio para acompañar a esa nueva generación?
El colegio debe ser un apoyo real para las nuevas generaciones. Eso implica facilitar formación continua, promover redes profesionales y generar oportunidades para el acceso al ejercicio profesional. En este sentido, es fundamental impulsar concursos de arquitectura abiertos y bien planteados, con bases reguladoras adecuadas que permitan la participación de jóvenes arquitectos. Para ello es importante que los concursos cuenten con jurados cualificados y que la calidad del proyecto tenga más peso que las bajas económicas en su valoración. También es importante seguir impulsando iniciativas que pongan en valor la calidad de la arquitectura en la obra pública, especialmente en ámbitos tan sensibles como la vivienda.
Gran Canaria vive tensiones entre crecimiento urbano, turismo y protección del territorio. ¿Qué papel debería tener el colegio en ese debate?
El colegio debe actuar como un espacio técnico de reflexión independiente. Somos una corporación de derecho público y nuestra función es aportar conocimiento técnico al servicio de la sociedad sin ningún sesgo político. Nuestro papel debe ser contribuir al debate público desde el rigor profesional y ayudar a que las decisiones sobre el territorio se adopten con una visión a largo plazo y siempre desde el interés general.
¿Cree que la normativa urbanística actual en Canarias está facilitando o dificultando la generación de nueva vivienda?
En los últimos años, el planeamiento urbanístico en Canarias ha estado condicionado por un marco normativo complejo, derivado en gran parte de la aplicación de la Ley 4/2017 del Suelo y de la normativa ambiental. Aunque el objetivo de este marco legal era aportar seguridad jurídica y agilizar los procesos, en la práctica ha generado procedimientos largos y complejos que han dificultado en muchos casos la revisión del planeamiento general. Esto termina teniendo un impacto directo en la capacidad de las ciudades para movilizar suelo y generar nueva oferta de vivienda.
¿Cómo puede contribuir la arquitectura a mejorar el acceso a la vivienda?
La vivienda es hoy uno de los principales retos sociales en Canarias. Desde la arquitectura se pueden aportar soluciones técnicas para producir vivienda de forma más eficiente, desde la rehabilitación del parque existente hasta nuevas estrategias de desarrollo urbano. Pero también es necesario abordar el problema desde una perspectiva estructural. Canarias necesita un gran pacto político autonómico por la vivienda que permita dar estabilidad a las políticas públicas y coordinar a las distintas administraciones. El Colegio Oficial de Arquitectos de Gran Canaria cuenta con más de 1.050 arquitectos colegiados, con conocimiento en múltiples áreas vinculadas al territorio, el urbanismo o la edificación, un capital profesional que puede ponerse al servicio de este reto.
La salida del anterior decano se produjo tras su nombramiento como director insular para la ejecución del nuevo estadio. ¿Qué reflexión le deja ese episodio sobre la relación entre responsabilidades colegiales y cargos públicos?
Ese episodio puso de manifiesto la importancia de preservar siempre la independencia institucional del colegio. Las responsabilidades colegiales requieren una dedicación plena al servicio del colectivo profesional y de la sociedad. Una parte significativa del colectivo entendió que la asunción simultánea de responsabilidades externas podía generar dudas sobre esa independencia. Por eso era importante que la situación se resolviera con celeridad, como finalmente ocurrió. Hoy el colegio inicia una nueva etapa centrada en la participación, la transparencia y el servicio al interés general.
¿Qué objetivos o proyectos le gustaría que definieran su mandato cuando termine esta etapa?
Me gustaría que este mandato se recuerde por haber reforzado la participación de los colegiados y la utilidad del colegio para la profesión y para la sociedad. También por haber contribuido a que la arquitectura tenga un papel más activo en los debates sobre vivienda, territorio, sostenibilidad, regeneración urbana y calidad de nuestras ciudades. Si conseguimos que el colegio sea más abierto, más participativo y más presente en la sociedad, habremos dado un paso importante.
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