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Reto demográfico

¿Qué es la 'Canarias de los 15 minutos'? Servicios esenciales a 'tiro de piedra'

El Gobierno regional impulsa un modelo territorial para que la población pueda acceder a los servicios básicos a quince minutos caminando

Ilustración 'Canarias de los 15 minutos'.

Ilustración 'Canarias de los 15 minutos'. / LP/DLP

Las Palmas de Gran Canaria

Tener lo esencial a un cuarto de hora caminando. El objetivo es claro y el plan ya está en marcha. El Gobierno de Canarias ya trabaja en la Canarias de los 15 minutos, un modelo territorial que aspira a reorganizar el acceso a los servicios básicos para reducir desigualdades entre municipios y fijar población en las zonas más frágiles. La idea es que cualquier ciudadano de las Islas tenga a mano ­–quince minutos caminando o en transporte público y a diez minutos en coche– los servicios esenciales.

El concepto no es nuevo. Bebe de iniciativas urbanísticas desarrolladas en distintas ciudades europeas y de la estrategia estatal de la llamada España de los 30 minutos. Canarias ha decidido adaptarlo a su propia realidad, reduciendo el umbral a un cuarto de hora y ampliando el tipo de servicios analizados. «Se pretende para favorecer el arraigo en el territorio, mejorar la movilidad y reforzar la cohesión social y territorial, contribuyendo así a una mejor calidad de vida para la población canaria», explica el viceconsejero del Gabinete de la Presidencia del Gobierno de Canarias, Octavio Caraballo, sobre la iniciativa que se incluye en la Estrategia Canaria de Reto Demográfico y Cohesión Territorial.

Básicos y cotidianos

El modelo canario incluye servicios básicos como centros sanitarios, educativos, deportivos y culturales. Pero también lo que el Ejecutivo denomina «servicios cotidianos» que incluye infraestructuras necesarias para la vida diaria, como farmacias, sucursales bancarias y supermercados. Actualmente, poco más del 39% de la población canaria tiene acceso a los cuatro servicios básicos en menos de quince minutos a pie. La cifra mejora cuando se analizan los servicios cotidianos, ya que alrededor del 54% de los residentes pueden llegar caminando a farmacias, bancos o supermercados.

La distribución, sin embargo, es desigual. En los espacios más densamente poblados la cobertura de servicios básicos supera ligeramente el 42%, mientras que en las zonas en riesgo de despoblación apenas supera el 30%.

Las diferencias también se aprecia en el análisis por islas. El porcentaje de población que puede acceder caminando a los servicios esenciales ronda el 41% en Gran Canaria y el 40,5% en Tenerife, pero cae al 31,1% en La Palma o al 16,8% en La Gomera.

Cuando el cálculo se realiza en coche, el panorama cambia de forma radical. Más del 95% de la población tiene acceso a los servicios básicos en menos de diez minutos, lo que revela, según explican desde el Ejecutivo, como la movilidad condiciona la vida diaria en las Islas.

Principales carencias

El Gobierno canario ha encargado a la empresa pública Gesplan un trabajo técnico para identificar dónde están las principales carencias. Un primer paso que consiste en localizar las áreas donde la población no cuenta con los servicios esenciales. Lo que desde Gesplan denominan «zonas oscuras».

El siguiente paso es delimitar las llamadas áreas funcionales, espacios donde sería necesario implantar nuevos equipamientos o reorganizar los existentes. El objetivo es que funcionen como nodos de servicios para los núcleos de población cercanos. «Puede ocurrir que un núcleo esté más cerca de los servicios de otro municipio que de los de su propio ayuntamiento», explica la subdirectora de Planificación Territorial y Reto Demográfico de Gesplan, Eva Padrón. Por ello las áreas funcionales no se delimitan por «fronteras administrativas» sino por dónde están realmente las necesidades.

Una cuestión que obliga a pensar a que el modelo tiene que venir ligado de «fórmulas de gobernanza compartida» y, probablemente, en mecanismos de cooperación entre administraciones. «La única manera de hacerlo es poniendo estas áreas funcionales en la futura ley de reto demográfico de Canarias», aclara Padrón.

Desde Gesplan reconocen que uno de los retos que presenta el proyecto es la movilidad. Las carreteras y el tráfico han condicionado todos los cálculos. «Cuando miramos los datos de a 15 minutos en coche parecía que casi no había zonas con problemas pero eso no reflejaba la realidad. Las colas, las pendientes o el estado de las carreteras cambian completamente el tiempo de desplazamiento», explica la experta.

Diez minutos en coche

Como consecuencia el estudio ajustó el cálculo a diez minutos en coche sobre el plano para aproximarse más a los quince minutos reales de desplazamiento.

Otro de los grandes problemas detectados en esta fase inicial es la escasez de sucursales bancarias, sobre todo, en zonas rurales. «En estas áreas funcionales tiene que haber una gestión público-privada para que de verdad funcione», afirma Padrón.

Respecto a los plazos del proyecto, el objetivo en este primer año es completar el mapa de áreas funcionales para tener un primer diagnóstico avanzado antes del congreso de reto demográfico previsto en junio en Breña Alta (La Palma). Y ya se está buscando financiación para poner en marcha un proyecto piloto que permita comprobar sobre el terreno cómo funcionaría este modelo. «Queremos demostrar que es posible y que realmente mejora la vida de la población», señala Padrón.

La idea de acercar los servicios a la ciudadanía genera consenso entre los especialistas, aunque advierten de que aplicarla en el Archipiélago no será sencillo. El principal obstáculo, coinciden, está en la propia configuración del territorio y en la forma en que han crecido muchos núcleos de población. Para el profesor emérito de Geografía Humana de la Universidad de La Laguna (ULL) José León García, el modelo responde a una aspiración razonable, pero choca con décadas de crecimiento urbano poco planificado.

«La idea está muy bien, pero no es nada fácil llevarla a cabo», señala. «Teniendo en cuenta el urbanismo que hemos creado, en muchas partes de manera atropellada y sin un planeamiento adecuado, no es sencillo introducir ahora esos servicios en los barrios», afirma. El experto recuerda que, además, durante años se ha producido un proceso contrario al que plantea el modelo de proximidad ya que el pequeño comercio de barrio ha ido desapareciendo.

El arquitecto José María López considera que el modelo de los 15 minutos solo puede triunfar si los barrios tienen suficiente actividad y residentes permanentes. «Si no hay una mínima masa crítica de población, nunca va a sobrevivir un comercio local», advierte. La mezcla de usos –vivienda, comercio, servicios– y una cierta densidad urbana son, a su juicio, claves para que este modelo funcione.

Botella de agua

Y señala, además, el impacto que el turismo puede tener sobre este modelo. «Un sector de ciudad que tenga un 30% de vivienda vacía tiene un problema», explica. «Pero si ese 30% se llena con turistas tampoco genera el tipo de demanda de servicios que necesita un barrio. El turista pasa, compra una botella de agua y se va; no va a la carnicería ni a la pescadería», aclara.

Y también existe un reto social. El arquitecto y doctor por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (Ulpgc), Vicente Díaz, subraya que la transformación de las ciudades depende en gran medida de la aceptación ciudadana. «Las sociedades no siempre están preparadas para asumir cambios importantes», explica. «Hay una cierta reticencia inicial, aunque después muchas de esas transformaciones terminan siendo muy bien valoradas», apunta.

Díaz insiste en que la implantación de un modelo de proximidad exige también un cambio en la forma de entender la movilidad y el uso del espacio público. «Todavía tenemos interiorizado que el coche es prioritario al peatón», señala. «Si liberáramos espacio del tráfico podríamos tener más árboles, bancos, espacios comunitarios o actividades en los barrios», defiende.

Con dificultades o sin ellas, los experto coinciden en que tener de referencia este modelo es un buen punto de partida y todo lo que se consiga por el camino será positivos. «El objetivo no tiene por qué alcanzarse al 100%, pero sí se pueden dar pasos para acercarnos a ese modelo de ciudad más habitable y sostenible», afirma López.

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