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60.000 canarios en Cuba, confinados en sus casas a la espera de Trump

El Gobierno regional asegura que la comunidad canaria se encuentra bien, aunque con escasez de alimentos, medicamentos y luz, y pendiente de las negociaciones con Estados Unidos

Personas caminan por una calle de La Habana, Cuba.

Personas caminan por una calle de La Habana, Cuba. / Ernesto Mastrascusa/Efe

Las Palmas de Gran Canaria

Más de 60.000 canarios y descendientes residentes en Cuba afrontan una situación de extrema vulnerabilidad en medio de la profunda crisis que vive actualmente la isla, donde el colapso del sistema energético y del transporte ha paralizado gran parte de la actividad cotidiana. Según detalla José Téllez, director general de Emigración del Gobierno de Canarias, la comunidad isleña se encuentra en un estado de confinamiento de facto.

Cuba se enfrenta a una crisis energética y económica que se refleja en apagones prolongados, escasez de productos básicos y un creciente malestar social, después de que Estados Unidos estableciera un bloqueo petrolero sobre la isla desde enero y cortara los suministros del petróleo venezolano.

Cacerolazos

Con el trasfondo de cacerolazos y la quema de basura, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, reconoció por fin públicamente el pasado viernes 13 de marzo lo que casi todos sabían por boca de Donald Trump en reiteradas ocasiones: el Gobierno de la isla ha sostenido recientemente conversaciones con representantes de Estados Unidos. El propósito de las mismas es, según Díaz-Canel, buscar soluciones a las profundas diferencias bilaterales.

Al respecto, el pasado domingo el presidente de Estados Unidos aseguró que "muy pronto" podría haber un acuerdo con Cuba y añadió que la atención de su Administración se centrará en la isla una vez que termine el conflicto con Irán.

Movilidad cero y parálisis laboral

El día a día de los canarios y sus descendientes en Cuba se ha visto reducido a la permanencia en sus hogares, explica Téllez. La asistencia a los puestos de trabajo y las clases están suspendidos, debido a la falta de combustible y electricidad que provoca la "movilidad cero", expone. Además, esta falta de hidrocarburos afecta tanto a la iluminación como a la posibilidad de "cocinar o mantener alimentos".

Una comunidad de 60.000 personas bajo mínimos

La cifra de canarios en la isla supera los 60.000, aunque la gran mayoría son ya descendientes de las primeras olas migratorias que conservan la nacionalidad española. Es más, se espera que este número aumente considerablemente una vez que el Gobierno de España agilice "el atasco" de expedientes derivados de la Ley de Memoria Democrática, asevera Téllez.

A pesar de la precariedad, el Gobierno de Canarias asegura que, por el momento, no hay que lamentar daños personales ni disturbios que afecten directamente a la integridad de los isleños. La red de contacto se mantiene a través de entidades como la Asociación Canaria de Cuba Leonor Pérez, que cuenta con órganos de base en provincias clave como Santiago de Cuba, Pinar del Río, Matanzas o Cabaiguán.

Alimentos y medicamentos

Desde el Ejecutivo autonómico se han articulado ya medidas de cooperación, pero su ejecución se topa con un muro logístico. Actualmente, existe un bloqueo operativo que impide que la ayuda llegue a su destino final. «El problema es que no se mueve nada dentro del propio país», lamenta Téllez.

Lo que más necesitan son alimentos y medicamentos. Antes del agravamiento de la crisis por el bloqueo de EEUU se enviaron 20.000 euros en material sanitario, pero las nuevas remesas están a la espera de que la situación permita su distribución. El Gobierno trabaja con las «mipymes» (micro, pequeñas y medianas empresas), locales para el reparto de víveres. Sin embargo, los proveedores han comunicado que la falta de gasolina les impide trasladar los suministros.

Una crisis muy complicada

Ivonne Yerén Armenteros, presidenta del Instituto Intercultural Canario y de la oficina de atención al migrante retornado, natural de Pinar del Río y con hijos, hermanos y primos en la isla, mantiene un contacto diario que revela una crisis sin precedentes: «nunca antes fue tan mala».

«La situación es impredecible», afirma. La electricidad se suministra por bloques rotativos, lo que impide a las familias planificarse. «Si compran alimentos, se les estropean por los apagones», lamenta.

Teletrabajo sin red

Aunque muchos intentan teletrabajar al no poder desplazarse —salvo los que tienen bicicleta o viven muy cerca de sus puestos de trabajo—, la falta de luz e internet estable convierte la jornada laboral en una quimera. Las familias canarias están enviando ayuda «a modo personal». .

Apagón nacional

Cuba se encuentra sumida en una profunda crisis energética desde mediados de 2024, una situación que se ha agravado en los últimos tres meses con el bloqueo petrolero impuesto por EEUU que está paralizando la economía por completo.

De hecho este lunes, la isla sufrió un nuevo apagón nacional, del 100%, el sexto en apenas año y medio, informó el Ministerio de Energía y Minas (Minem).

El malestar en las calles

En este contexto de dificultades materiales y apagones prolongados, el malestar social ha comenzado a expresarse en las calles. Uno de los incidentes más significativos tuvo lugar en la localidad de Morón, el pasado 13 de marzo, en la provincia de Ciego de Ávila, donde un grupo de vecinos protestó por los apagones y terminó atacando la sede local del Partido Comunista.

El episodio no tiene precedentes en la historia de la isla desde que Fidel Castro tomó el poder en 1959 y, seis años más tarde, en 1965, se constituyó el partido que la gobierna. "Es comprensible el malestar que provocan en nuestro pueblo los prolongados apagones, como consecuencia del bloqueo energético de EEUU, cruelmente recrudecido en los últimos meses", dijo el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel.

Al mismo tiempo, advirtió que el Gobierno no permitirá actos de violencia ni ataques contra instituciones del Estado.

Red Social 'X'

Sus palabras en la red social X no frenaron las espontáneas expresiones de malestar posteriores. Varios barrios habaneros y de las provincias de Holguín y Santiago de Cuba fueron escenarios de protestas en la noche del sábado, dando continuidad a los "cacerolazos" que habían comenzado días atrás, y que ni siquiera se silenciaron cuando Díaz-Canel anunció el inicio de conversaciones con EstadosUnidoss, para encauzar una situación que pone a prueba como nunca la capacidad del post-castrismo de evitar el colapso total.

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