El robot Juani: un avance tecnológico que facilita la repetición de rutinas en niños con dificultades neuromotoras en Gran Canaria
El centro San Juan de Dios incorpora un dispositivo interactivo en su servicio de atención temprana, donde ya trabajan con él una treintena de menores en sesiones terapéutica

Liam Gamboa, de seis años, durante una sesión con ‘Juani’, el nuevo robot que CAIT de San Juan de Dios ha incorporado en sus terapias con niños. / La Provincia

Liam tiene seis años y acude dos veces por semana al Centro de Atención Infantil Temprana (CAIT) de San Juan de Dios, en Carrizal. Allí, además de trabajar con profesionales, comparte sesión con Juani, un robot humanoide que ha transformado su forma de enfrentarse a las tareas del día a día y las de otros 30 niños. «El uso del robot está siendo una experiencia muy positiva», explica su padre, Ronaldo Antonio Gamboa, quien asegura que esta herramienta ha supuesto un avance a su evolución.
El centro presentó esta mañana a Juani, un robot diseñado para interactuar con niños con dificultades neuromotoras, mejorar su rango de movimiento y reforzar aspectos cognitivos y conductuales. Todo ello desde un enfoque lúdico que busca aumentar la motivación de los menores durante las sesiones. Desde su llegada hace casi dos meses, el equipo del centro ha observado un gran cambio en la actitud de los niños.
En el caso de Liam, el impacto se percibe tanto en consulta como en casa. «A nosotros se nos hace más fácil a la hora de hacer sus tareas en casa, de lavarse los dientes, colocarse él mismo su ropa», señala su padre. El robot, añade, actúa como un refuerzo que facilita la repetición de rutinas que, de otra forma, resultan más difíciles de consolidar.

'Juani', el nuevo robot de San Juan de Dios para los más pequeños. / La Provincia
Aprender jugando
El funcionamiento de Juani se basa en la repetición guiada y el refuerzo positivo. A través de secuencias de movimiento o actividades cognitivas, el robot propone ejercicios que los niños imitan mientras reciben feedback inmediato. Esta dinámica convierte la terapia en una experiencia más atractiva.
«Es un apoyo constante porque él va realizando ejercicio», explica Gamboa. «Cuando está con otros niños o con una herramienta como esa, él lo asimila mejor». La interacción con el robot no solo mejora la ejecución de las tareas, sino también la disposición del menor hacia la actividad.
Otros casos con el mismo resultado
En esa misma línea, otras familias también perciben cambios significativos. Es el caso de Daniel Hernández, padre de Hugo, de seis años, diagnosticado con trastorno del espectro autista (TEA) y TDAH. «A nivel comportamiento, él ha aprendido que a veces una norma no es una imposición», explica
El impacto se nota también en el desarrollo motor. «Ha ganado bastante a nivel psicomotricidad, sobre todo en la lateralidad, que le costaba un montón», señala. Más allá de los avances físicos, la evolución emocional ha sido clave. «Al principio le daba un poco de miedo, pero poco a poco empezó a sentirse mucho más cómodo, como si fuese una persona más», añade.
Para este padre, el valor del robot está en su capacidad de captar la atención. «Lo ve como un aliciente, a veces hasta como un premio. «Para niños con la atención tan dispersa, tener algo que les centre durante toda la sesión les viene bastante bien», afirma. El resultado es una mayor implicación del menor. «Sale muy contento, él lo ve como jugar, no se da cuenta de que está en una terapia», concluye.

Liam Gamboa, de seis años, durante una sesión con ‘Juani’, el nuevo robot que CAIT de San Juan de Dios ha incorporado en sus terapias con niños. / La Provincia
Un "coterapeuta" tecnológico
La jefa del servicio de Rehabilitación y Atención Temprana, Iraya Padrón, define el papel de Juani como el de un apoyo dentro del proceso terapéutico. «El robot en este caso trabaja con los niños, nos hace de coterapeuta, porque no llega a ser una terapeuta normal, pero sí que nos da un impulso», explica.
Ese impulso se traduce en una mayor implicación por parte de los menores. «A través del juego se motivan un poco más, hacen más repeticiones y hacen muchas más actividades que las que podría hacer con nosotros», añade.
Además, el dispositivo permite medir con precisión los avances. «El robot nos permite hacer un informe al final de todo el proceso y sí que estamos viendo muchas mejoras a nivel de articular sobre todo», señala Padrón, quien destaca también mejoras en la atención y en la capacidad de discriminación en algunos perfiles.
Actualmente, unas 30 niñas y niños trabajan ya con Juani, aunque la previsión es ampliar su uso progresivamente. «De los 60 esperados pasaremos a los 90 en el resto de servicios que tenemos», apunta.

Liam Gamboa, de seis años, durante una sesión con ‘Juani’, el nuevo robot que CAIT de San Juan de Dios ha incorporado en sus terapias con niños. / La Provincia
Más allá del movimiento
Aunque en un primer momento se pensó como una herramienta centrada en la mejora motora, su aplicación se ha ampliado. La coordinadora de Atención Temprana, Mariana León López, subraya que el robot también está mostrando resultados en otras áreas.
«Estamos viendo que no solo ayuda a nivel motor, sino que ayuda a nivel cognitivo, también próximamente de lenguaje», explica. Según detalla, Juani permite trabajar la atención, la planificación de movimientos o la corrección de errores, además de actividades de discriminación de colores o interacción básica.
Uno de los aspectos más relevantes es el impacto en la motivación. «El robot ha motivado mucho a que participen más en la actividad, que vengan con muchas más ganas», afirma León. En este sentido, la tecnología actúa como un elemento que facilita la implicación de los menores en su propio proceso terapéutico.
Tecnología con seguimiento individual
Otra de las ventajas del sistema es su capacidad de registro. Juani crea un perfil individual para cada menor en el que se almacenan los resultados de las sesiones, lo que permite hacer un seguimiento objetivo de la evolución.
Este enfoque combina innovación tecnológica con la intervención profesional directa, en una línea que desde el centro definen como una apuesta por la digitalización sin perder el componente humano de la atención.
Para familias como la de Liam y Hugo, el resultado es evidente. «Para nosotros está resultando una experiencia bastante buena», resume su padre, convencido de que este tipo de herramientas marcan una diferencia en el día a día de los menores.
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