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El poder liberador de las palabras

Palabras que construyen libertad desde la cárcel

‘La Revista’, el proyecto editorial impulsado por internos de Las Palmas II, ha sido reconocido con el segundo premio del Concurso Nacional de Prensa convocado por el Ministerio del Interior del Gobierno de España

Varios internos, en el taller de Las Palmas II.

Varios internos, en el taller de Las Palmas II. / La Provincia

Daniel Arroyo

Las Palmas de Gran Canaria

Un taller impulsado por el Departamento de Ediciones de la Consejería de Cultura del Cabildo grancanario desarrollado en el marco del programa Difusión cultural para el colectivo de reclusos de los centros penitenciarios de Gran Canaria, ha obtenido recompensa en forma de premio. Coordinado desde 2021 por el escritor y profesor de escritura Carlos Ortega Vilas, ha reactivado y reformulado el diseño de La Revista, la publicación que nació como una iniciativa de algunos internos que trabajaban en la biblioteca del centro penitenciario Las Palmas II. Su nuevo concepto ha sido reconocido con el segundo premio del Concurso Nacional de Prensa que convoca la Secretaría de Estado de Instituciones Penitenciarias a través de la Dirección General de Ejecución Penal y Reinserción Social del Ministerio del Interior del Gobierno de España.

A partir de 2021 el proyecto se asoció al primer taller de escritura creativa que imparte Ortega gracias a un convenio de colaboración entre el Cabildo de Gran Canaria e Instituciones Penitenciarias. «En ese momento no había un taller específico de edición, pero una parte del presupuesto del taller de escritura estaba destinado a cubrir los gastos de impresión de La Revista para garantizar que siguiera publicándose», comenta el profesor. Gracias a este movimiento, la revista empieza a profesionalizarse, aumenta su número de ejemplares y se comienza a dar visibilidad a las personas que participaban en el taller de escritura.

No fue hasta 2024 cuando el fanzine empezó a contar con su propio taller. El coordinador reconoce que la participación voluntaria de los internos del centro fue la hoja de ruta para el mantenimiento de la revista a fin de crear un producto de calidad. «El proyecto se concibió no sólo como un fin para alcanzar un producto final -la publicación-, sino como un proceso formativo continuo que evoluciona número a número, taller a taller, hasta la fecha». La falta de medios técnicos ha sido una de las principales adversidades que tuvo que atravesar el taller, ya que la fase de maquetación y preimpresión debe ser realizada fuera de las instalaciones de Las Palmas II. Su último número, el 17, está dedicado al Carnaval.

Diseño de La Revista.

Diseño de La Revista. / La Provincia

Este premio supone un gran reconocimiento para todas las personas involucradas en el proyecto. «Que valoren tu trabajo fuera del contexto del taller supone un esfuerzo enorme para su autoestima y les permite apreciar el valor de su trabajo», comenta el profesor. «Eso es lo que realmente cuenta, la perseverancia, el mimo que le dedicamos, las ganas de mantener un proyecto cultural vivo en un contexto de privación de libertad», agrega.

Importancia del proceso

El aprendizaje vehicula cada pequeña parte del taller. Más allá de adquirir las técnicas de redacción para poder enfrentarse a diferentes tareas -ya sea escribir artículos de opinión, una entrevista o contenidos de carácter divulgativo- se enseñan otras habilidades esenciales. «Fomentamos la lectura crítica, el trabajo en equipo, el respeto, la convivencia. Todo lo que se crea en el taller es valioso, se publique o no. Lo más importante es el proceso». Lo más enriquecedor -según Ortega- es que esta experiencia suponga la primera toma de contacto con esa parte más creativa que desconocían. «Ayudarles a ser lectores más críticos, a tomar conciencia del poder de las palabras», sostiene.

Expresarse sin miedo a ser juzgado es lo que buscan los internos. «Focalizar la atención en una actividad creativa también les permite alejarse mentalmente de su condición de preso o presa, por un rato», asegura. Un ejercicio que para muchos y muchas puede ser algo terapéutico, dibujando una dimensión humana alrededor del taller. Esta manifestación creativa les permite «expresar sentimientos de culpa, temores sobre el futuro, arrepentimiento en un contexto en el que se sienten relativamente libres para hacerlo. Aun sin ser un espacio terapéutico ni un camino de penitencia, puede que para algunas personas sí que lo sea».

No importa el género, la religión ni siquiera la clase social ni el nivel sociocultural. Aquí no hay barreras para aquellas personas con ganas de desarrollar sus capacidades. «Puede haber gente con un nivel sociocultural medio-alto y gente que dejó los estudios al terminar la educación obligatoria, pero también personas autodidactas que se han formado leyendo, estudiando por su cuenta fuera del sistema educativo», dice.

Dos ejemplares de ‘La Revista’.

Dos ejemplares de ‘La Revista’. / La Provincia

«Decidí adentrarme en el taller para poder compartir con mis compañeros mis poesías y que ellos compartan conmigo sus textos», explica el interno E.S.R. Para él, el valor es «aprender de los demás compañeros, del profesor de escritura, de la educadora social» porque es gratificante ver el resultado de todo el esfuerzo para sacar cada publicación. Otro de los internos, Iván, expresa que hace todo lo posible por cultivarse intelectualmente y que este es el proyecto más complejo e interesante que se desarrolla en el centro. «Tiene un valor emocional. Me gusta ayudar a hacer algo que crea comunidad. Habla de las personas que estamos aquí, nos permite expresarnos y demostrar que, a pesar de estar presos/as, seguimos siendo personas útiles para la sociedad. Es muy edificante abrir la revista, leer mi artículo y saber que ahí dentro hay algo de mí», señala.

Contar y contarnos

En el corazón del centro penitenciario hay una persona que ha apostado desde el primer instante por el proyecto. Ella es Celia Donaire, la coordinadora de las actividades culturales que se realizan desde la biblioteca central, entre ellas, el taller de revista. «Este tipo de talleres contribuye al desarrollo de valores como la autoestima, el trabajo en equipo, la escucha activa y el respeto por opiniones diversas. Asimismo, permite ampliar conocimientos culturales y de ofimática, favorece la toma de decisiones responsables y refuerza el compromiso de dar voz a otras personas», explica la gestora cultural.

Carlos Ortega Vilas coordina el taller de escritura desde 2021 y la gestora cultural Celia Donaire siempre ha apostado por el proyecto

Desde la biblioteca -expone Donaire- se promueve la cultura, la expresión escrita, el trabajo en equipo y la creación artística como herramientas de desarrollo personal y colectivo. Todas las propuestas se consensúan con la Subdirección de Tratamiento, que posteriormente gestiona y supervisa el correspondiente trámite penitenciario. La Revista es «un proyecto modesto, pero serio, estable y coherente, y considero que el jurado del premio ha sabido reconocer estos valores».

El taller de edición de La Revista, por su propia naturaleza, «quizá aporte una vía de acceso a esa necesidad tan profundamente humana de contar y contarnos, al tiempo que tiende un puente entre la realidad interior -la de la propia prisión- con el mundo de fuera, con la idea de libertad».

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