Entrevista | José Antonio Caminero Neumólogo
José Antonio Caminero, primer médico de Canarias en ingresar en la Real Academia Nacional de Medicina de España: «Quiero que la neumología sea reconocida como una de las especialidades médicas más importantes»
El facultativo destaca la importancia de su especialidad y asegura que buscará visibilizarla en esta nueva etapa de su carrera

El doctor José Antonio Caminero. / LP/DLP
Su ingreso en la Real Academia Nacional de Medicina de España supone un hito para la comunidad autónoma, pues es el primer médico de Canarias que ha logrado entrar. ¿Cómo recibió la noticia y qué significa para usted este nombramiento?
La verdad es que todavía estoy en una nube. La plaza se convocó en octubre del año pasado y estaba bastante concurrida. Yo creía que por mi currículum podía aspirar a ella, aunque el proceso fue bastante laborioso por todos los avales que había que presentar. Pasaron los meses y hubo momentos en los que pensaba que tenía posibilidades, pero también dudaba. Finalmente, la votación fue el martes pasado y salí elegido con amplia mayoría. Tengo que reconocer que los días previos estaba muy nervioso y apenas podía dormir. Durante la votación, me fui a pasear por la playa de Las Canteras para intentar relajarme. Cuando me comunicaron el resultado, fue como estar en una nube. Creo que entrar en la Real Academia Nacional de Medicina es un sueño para cualquier profesional.
También se ha convertido en la primera persona que ocupa el sillón de Neumología en la institución. ¿Qué supondrá este logro para la especialidad?
Creo que es algo muy importante porque la neumología no siempre está lo suficientemente valorada en la sociedad, aunque sí lo está entre los profesionales. No hay que olvidar que las patologías respiratorias tensionan más los hospitales, y esto ya ha quedado demostrado en las epidemias de gripe y en la pandemia de Covid-19. En el Hospital Doctor Negrín, que es donde trabajo, el servicio de Neumología es uno de los que soporta mayor carga asistencial. Sin duda, estamos ante una de las especialidades médicas más relevantes, pero muchas veces no se le da la importancia que merece. Por eso, considero que el hecho de que la Academia haya creado y ocupado este sillón es un reconocimiento muy positivo. Personalmente, me llena de orgullo.
¿Cuáles son sus propósitos para esta nueva etapa?
Quiero darle el mayor dinamismo posible a la Academia. He presentado un proyecto que ha gustado bastante y que se basa en varios ejes. Como he viajado mucho, uno de mis propósitos principales es fortalecer los lazos que tiene la Academia Nacional de Medicina de España con las academias nacionales de Medicina de todos los países de América Latina. También me he comprometido a impulsar planes quinquenales que permitan elaborar documentos de consenso sobre enfermedades respiratorias relevantes y que lleguen tanto al ámbito científico como a la población general. En definitiva, mi objetivo es darle mucha más visibilidad a la neumología para que sea reconocida como una de las especialidades médicas más importantes y fortalecer las relaciones internacionales.
«Entrar en la Real Academia Nacional de Medicina es un sueño para cualquier profesional»
Desde 1992, ha participado en programas internacionales sobre la tuberculosis. ¿Cómo ha evolucionado la lucha contra esta enfermedad a lo largo de estos años?
Precisamente, este martes se celebra el Día Mundial de esta enfermedad y es cuando ocupo por primera vez el sillón de Neumología. La lucha contra esta patología ha mejorado con el paso del tiempo. Hemos conseguido que los gobiernos nacionales de los países más pobres, que son los que tienen la mayor prevalencia, se hayan concienciado y la consideren una prioridad internacional. Además, a nivel internacional, se ha reconocido su importancia. Hace 25 años se creó el Fondo Mundial para la lucha contra el sida, la tuberculosis y la malaria, que son las tres enfermedades infecciosas que más atacan a los países más pobres. Esto ha permitido que haya financiación para medicamentos y diagnóstico. Sin embargo, el problema sigue siendo que la tuberculosis se concentra en los sectores más pobres. Para erradicarla, sería necesario mejorar la distribución de la riqueza en el mundo, algo que, lamentablemente, no está ocurriendo.
También ha ofrecido apoyo online a miles de pacientes complejos desde 1996. ¿Qué le impulsó a iniciar este tipo de atención?
En realidad, es algo que vino solo. He tenido la suerte de disfrutar todos los días de mi vida de esta profesión. Un día, empezaron a escribirme profesionales con casos complejos y decidí responderles siempre en menos de 24 horas, explicando además el razonamiento. Poco a poco se fue extendiendo la práctica y, a día de hoy, se ha convertido en una asesoría internacional. Cada día, entre las seis y las siete y media de la mañana, respondo a una media de tres o cuatro casos. Es una labor totalmente altruista, pero me llena el hecho de poder ayudar a las personas que lo necesitan.
Además, ha formado a miles de profesionales sanitarios en distintos países. ¿Qué carencias detecta en la formación médica en neumología?
Cuando empecé a viajar por los países más pobres me di cuenta de dos cosas. La primera es que los países que tienen pocos recursos no invierten bien esos medios. La segunda es que a todos les faltaba impulsar la formación. Como me gusta la docencia, empecé a desarrollar cursos adaptados a distintos niveles, desde especialistas hasta enfermeras. Llegué a apostar incluso por programas para formar a formadores. Todo surgió de forma natural y empezaron a llamarme de muchas naciones.
«He tenido la suerte de disfrutar todos los días de mi vida de esta profesión»
A lo largo de su carrera, ha publicado más de 200 artículos científicos en revistas de alto impacto. ¿Cuáles cree que han sido las líneas de investigación más relevantes?
He elaborado publicaciones de todos los campos de la neumología, pero sobre todo me he centrado en la tuberculosis. A finales de los años 90 y principios de los 2000, hubo una alerta en el mundo porque el tratamiento de la enfermedad se basaba, fundamentalmente, en varios medicamentos, pero el soporte principal era la rifampicina. Aquellos pacientes en los que no se podía emplear tenían un pronóstico muy malo. Empezaron a aparecer formas de tuberculosis resistentes a la rifampicina y eso preocupó mucho al mundo. La Organización Mundial de la Salud -OMS- creó entonces el Comité Luz Verde, y a mí me llamaron porque tenía experiencia como clínico. Desde allí empecé a elaborar una serie de protocolos que han sido muy importantes. Por tanto, mi línea de investigación más potente creo que ha sido la tuberculosis con resistencia a la rifampicina, ya que ha sentado las bases para salvar a muchos pacientes que podían considerarse insalvables.
Fue miembro del Comité de Expertos de la OMS durante más de dos décadas. ¿Qué aprendizajes adquirió en esa etapa?
Esa experiencia me permitió conocer desde dentro los organismos internacionales y su influencia en las políticas sanitarias. También comprobé que faltan clínicos en estos entornos y que se puede aportar mucho. Además, aprendí la importancia de los consensos: no se trata de imponer ideas, sino de llegar a acuerdos que sean aplicables en la práctica.
Durante su trayectoria, ha recibido muchos reconocimientos. ¿Cuál es el que más le enorgullece?
Además de poder ocupar el sillón de Neumología en la Real Academia Nacional de Medicina de España, destacaría otros dos: el reconocimiento nacional de la Organización Médica Colegial en 2018 y la conferencia Manuel Tapia, una especie de premio nacional de la especialidad que me concedió la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica en 2006.
¿Cuáles son los principales retos a los que se enfrenta la neumología en la actualidad?
En primer lugar, la especialidad tiene que ganar más visibilidad en la sociedad. Otro reto clave es la lucha contra el tabaquismo. Desde mi punto de vista, debería endurecerse más la legislación en espacios públicos o terrazas, por ejemplo. Además, hay que visibilizar mucho más las enfermedades como la EPOC o la apnea del sueño, que tienen una alta prevalencia y están muy ligadas a factores como la obesidad.
Usted es el jefe del servicio de Neumología del Hospital Doctor Negrín y profesor titular de la ULPGC. Lleva décadas combinando la asistencia clínica con la docencia y la investigación. ¿Cómo ha logrado compaginar estas labores?
He conseguido compaginar estas actividades porque he disfrutado cada día de mi profesión y de todas las posibilidades que ofrece. Siempre me ha gustado atender pacientes y la actividad internacional. Durante años, combiné semanas en el hospital con otras fuera, gracias también al apoyo de mis equipos. Estoy muy agradecido con el doctor Pedro Cabrera, que fue mi jefe durante mucho tiempo. La verdad es que siempre me ocurría lo mismo: cuando estaba fuera echaba de menos a los pacientes, y cuando estaba en el hospital echaba de menos estar fuera. Voy a seguir igual, disfrutando. Si pudiera, no me jubilaría nunca. Creo que tenemos una de las profesiones más bonitas del mundo y ejercerla es un auténtico privilegio.
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