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Sanidad da por cerrado el brote de sarampión notificado en octubre en La Palma

El foco se encontraba hasta el momento activo en Gran Canaria y afectó a 56 personas

Un niño con sarampión.

Un niño con sarampión. / ShutterStock

La Provincia

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Las Palmas de Gran Canaria

La Dirección General de Salud Pública del Servicio Canario de la Salud (SCS), siguiendo los protocolos establecidos para estos casos, ha dado por cerrado el brote de sarampión notificado el pasado 20 de octubre en La Palma. Este episodio afectó a un total de 56 personas, de las que 29 fueron mujeres y 27 varones. El foco causó 30 casos en Gran Canaria, 22 en La Palma y cuatro en Tenerife.

De estas 56 personas, nueve tenían entre seis y 12 meses; tres entre 13 y 24 meses; seis entre 15 y 24 años; 22 entre 25 y 44 años, y el resto 45 años o más. Todos los pacientes presentaron sintomatología leve y cursaron la enfermedad sin incidencias ni cuadros clínicos de gravedad. De ellos, 11 necesitaron ingreso hospitalario, siendo 4,8 días el tiempo medio de estancia en el hospital.

El brote se dio por cerrado en Tenerife el 8 de diciembre y en La Palma 7 de enero, mientras que en Gran Canaria se dio por cerrado este martes, al haber transcurrido el tiempo establecido en los protocolos sin registrarse nuevos casos asociados al foco

Seguimiento del foco

Los primeros casos notificados en este brote se correspondieron con el caso índice en edad vacunal, es decir, un niño mayor de 12 meses, un personal sanitario y un menor prevacunal con el que coincidió en un espacio cerrado. En los días posteriores, las labores de seguimiento y rastreo confirmaron nuevos cuadros vinculados, que correspondían a personas de Tenerife y Gran Canaria.

Desde que la Dirección General de Salud Pública tuvo conocimiento de la sospecha de estos casos estuvo en permanente comunicación y coordinación con la Gerencia de los Servicios Sanitarios del Área de Salud de La Palma y se activaron los protocolos de valoración, seguimiento y control de los contactos para intentar controlar la propagación de la enfermedad.

En total, y desde el inicio del episodio se realizó rastreo epidemiológico a más de 2.000 personas, descartándose un total de 117 casos sospechosos.

Importancia de la vacunación

De las 56 personas afectadas, 24 no habían accedido a la vacuna contra el sarampión. Por ello, desde la Dirección General de Salud Pública se incide en la importancia de recibir las dos dosis de la profilaxis contra el sarampión incluidas en el calendario vacunal para lograr la inmunización individual y evitar la transmisión de la patología a personas que, por alguna circunstancia, no puedan recibir los compuestos.

En este sentido, se recuerda que la vacuna es el medio más seguro y eficaz para evitar contraer y transmitir el sarampión. Esta vacuna se administra en dos dosis: a los 12 meses y a los tres años. El 95% de la población canaria está correctamente vacunada en el primer año de vida. Se recomienda además la vacunación a aquellas personas adolescentes, jóvenes y adultas nacidas a partir de 1978 que no hayan pasado la enfermedad y sin historia documentada de haber recibido dos dosis de la vacuna triple vírica.

Desde la Dirección General de Salud Pública se hace un llamamiento a la población para que revise el estado vacunal de los niños y niñas de tres años y comprobar que hayan recibido la pauta completa. Asimismo, se aconseja a las personas que hayan nacido después de 1978 y no tengan constancia de haber sido vacunadas o haber pasado la enfermedad de forma natural que consulten en su centro de salud para recibir la vacuna.

Personal sanitario

Además, el personal sanitario, en especial, por encontrarse en mayor riesgo de exposición a posibles casos incidentes y por representar una importante proporción de casos en los brotes notificados en España y otros países, debe asegurarse de que se encuentra correctamente inmunizado contra la enfermedad.

En España la vacunación frente al sarampión se introdujo en el calendario de vacunación infantil en 1975 y se asoció a la vacuna triple vírica desde 1981. En 1996 se incorporó una segunda dosis, mejorando rápidamente las coberturas y consiguiendo una drástica reducción de las epidemias de sarampión, de modo que desde el año 2000 es una patología infrecuente que afecta principalmente a adultos y menores de un año no inmunizados.

En 2001, España se sumó al objetivo de eliminación del sarampión liderado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Se estableció el plan de eliminación del sarampión con dos estrategias fundamentales: fortalecer la inmunidad de la población frente al sarampión alcanzando altas coberturas con la primera y segunda dosis de vacuna en la infancia; y establecer la vigilancia para identificar cualquier caso contagioso de sarampión y controlar a tiempo la transmisión a los convivientes u otras personas en contacto con el caso.

En 2017, la OMS declaró a España país libre de transmisión endémica de sarampión por los pocos casos y brotes identificados. Sin embargo, el incremento en el número de casos diagnosticados en varias comunidades autónomas y en las dos ciudades autónomas, todos importados o vinculados a casos importados, ha provocado que la OMS haya retirado a España de esta lista de países libres de sarampión.

Sarampión: síntomas, transmisibilidad y prevención

El sarampión es una enfermedad febril exantemática que comienza, tras un periodo de 10-14 días de incubación, con fiebre, congestión nasal y tos, en ocasiones precedida de la aparición de pequeñas manchas rojizas con el centro blanquecino en la mucosa oral -la cara interna de las mejillas-. El exantema, que aparece entre el tercer y el séptimo día tras el inicio de síntomas, empieza en la cara y se extiende por todo el cuerpo.

El virus del sarampión -morbilivirus- es muy contagioso y se transmite por el aire a través de gotitas expulsadas o suspendidas, hasta dos horas después de expulsadas o por contacto directo con las secreciones nasales o faríngeas de personas infectadas. Es una enfermedad en general benigna aunque puede cursar con complicaciones como neumonía, otitis, laringotraqueitis y diarrea. En escasas ocasiones puede producir encefalitis o muerte (especialmente en la infancia).

El periodo de transmisibilidad de una persona con sarampión, en el que puede ser contagiosa, va desde cuatro días antes de la aparición del sarpullido (exantema) hasta cuatro días después de su desaparición. Durante este tiempo, es fundamental evitar el contacto con personas no inmunizadas. No se ha demostrado que el virus contenido en la vacuna sea transmisible.

Vacunación

La prevención de la diseminación del sarampión también depende de la rápida vacunación de los contactos susceptibles. La vacunación dentro de las 72 horas siguientes a la exposición puede evitar la enfermedad o mitigar su gravedad. En el transcurso de un brote los contactos susceptibles que no se vacunen, ya sea porque existan contraindicaciones para la vacuna o por otros motivos, se recomienda que siempre que sea posible sean excluidos del entorno donde se produjo el caso hasta pasados dieciocho días después del inicio del exantema del último caso del brote.

En los últimos años, se ha observado un aumento en la incidencia en diferentes países donde anteriormente se había eliminado esta enfermedad (por ejemplo, Reino Unido), como consecuencia de la pérdida de la confianza en las vacunas por parte de la población. Si las coberturas vacunales descienden, el sarampión puede reaparecer y transmitirse rápidamente, causando brotes que pueden culminar en ingresos hospitalarios y fallecimientos incluso en países desarrollados, como se ha demostrado en un brote epidémico en el estado de Texas (Estados Unidos), donde se registró el fallecimiento de un niño no vacunado por esta enfermedad fácilmente prevenible.

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