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Mientras se cae el cielo

Algunos ayuntamientos le han adjudicado contratos menores. Entre todos han creado al señor Bolorino como entre todos los griegos crearon a Homero

Nira Fierro se señala el reloj, ayer, durante una charla con José Miguel Barragán (d.) y David Toledo.

Nira Fierro se señala el reloj, ayer, durante una charla con José Miguel Barragán (d.) y David Toledo. / ANDRÉS GUTIÉRREZ

Alfonso González Jerez

Alfonso González Jerez

Yo recuerdo ver al tal Bolorino en varios plenos del Parlamento de Canarias, grabando con su móvil tal o cual fragmento de un discurso, porque al hombre nadie le había explicado, al parecer, que la Cámara dispone de un sistema de transmisión por streaming. Está acreditado en el Parlamento con una tarjetita que dice ‘Prensa’ y el favor se lo hizo –o se lo repitió– el anterior presidente de la asamblea, Gustavo Matos. En aquella inolvidable rueda de prensa que convocó Matos a raíz de la difusión de su alegre merendola con Mohamed Derbás en El Corte Inglés –y en la que intentó lloriquear con mediocres resultados– estaba presente don Bolorino, que, además, le hizo la primera pregunta en un tuteo impecable: «Gustavo, ¿a ti no te parece que los que hicieron esa grabación intentaban algo oscuro?». Por supuesto, se lo parecía, sniff, sniff. También pudo verse a Bolorino en la comisión de investigación sobre la compra de material sanitario durante la pandemia de 2020, pero era una cosa larga, pesada y llena de trisílabos, y perdió el interés enseguida. Es fascinante que sea ahora cuando se materializa, porque es sin duda grave que haya podido acceder al Centro de Coordinación Operativa Insular de Tenerife en medio de una emergencia meteorológica –además del mea culpa y las excusas debe aprobarse el protocolo de seguridad regulando su acceso inmediatamente– pero este personaje lleva trasteando años y años con la anuencia, cuando no el estímulo, de responsables políticos y técnicos de todo pelaje. Saluda al comandante militar de Canarias, al que le cae muy simpático. Les pone la alcachofa a socialistas, coalicioneros, conservadores para preguntarles insensateces a menudo poco comprensibles o explicarles sus teorías sobre cualquier aspecto del Universo. Algunos ayuntamientos le han adjudicado contratos menores, oídlo, envidiosos redactores de salario mínimo interprofesional. Entre todos han creado al señor Bolorino como entre todos los griegos crearon a Homero.

En esas vulgaridades pensaba el cronista mientras intentaba llegar al Parlamento bajo un manto de agua que taladraba las calles de Santa Cruz de Tenerife. Los chicharreros, bajo el agua, se comportan como los peces fuera de ella: pegan saltitos, parecen asfixiarse, muestran un principio de terror, están obviamente desconcertados. En el interior del Parlamento también parecía llover. Todo salió mal. El presidente del Gobierno autonómico, Fernando Clavijo, había convocado a las nueve en la misma Cámara a los portavoces parlamentarios para recibir propuestas y definir con un máximo consenso el paquete canario de medidas contra la crisis económica que ya está empezando a generar la enésima guerra en Oriente Medio. Fue casi milagroso que los diputados de Gran Canaria llegaran puntuales; Luis Campos no pudo hacerlo hasta pasada las nueve y media. El pleno comenzaba a las 10.30. Antes, sin embargo, comenzaron a llegar noticias alarmantes sobre la situación en Gran Canaria bajo varias trombas de agua, y después de varias consultas, entre ellas una llamada con el presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales, Clavijo decidió volar a la isla vecina inmediatamente. Muy pocos minutos después se decidió suspender las clases y los actos culturales, deportivos y recreativos desde el mediodía. El desarrollo normal del pleno quedó condenado. Respecto a la reunión con los portavoces, dos situaciones curiosas. La menor es que Vox no acudió porque Niky –apodo por el que es conocido en la organización ultra don Nicasio Galván Sasia, su portavoz– no había podido llegar desde Gran Canaria, y los otros dos diputados de su grupo no se habían puesto de acuerdo en quien debería sustituirlo (sic). La otra es que todos los portavoces, también los de Coalición y el PP, pidieron a Clavijo que publique de una vez el paquete de medidas que puede sacar adelante normativamente el Gobierno canario, aunque se siga negociando con el Ministerio de Hacienda flexibilizar la regla de gasto y elevar la capacidad de endeudamiento de la Comunidad autónoma. La extraña unanimidad deriva de un convencimiento compartido por todos los grupos: María Jesús Montero dejará el Ministerio de Hacienda esta semana, o la próxima como muy tarde, para volcarse en la campaña electoral andaluza, una vez que José Moreno Bonilla ha convocado las elecciones para el próximo 17 de mayo. Ahora mismo no hay nadie que se esté ocupando de nada en las alturas del Ministerio. Así que mejor actuar ya en lo que se pueda y negociar con su sucesor, sea Carlos Cuerpo o cualquier otro (u otra). Aunque no trascendieron las fechas –la reunión de Clavijo y el vicepresidente Manuel Domínguez con los portavoces fue a puerta cerrada–, dicen desde el Gobierno que el decreto canario se aprobará en la última reunión del Consejo de Gobierno antes de las festividades de Semana Santa, el próximo lunes o martes.

Mientras acababa la reunión los diputados iban y venían hablando del tiempo y las elecciones –en su caso es lo mismo– y la presidenta de la Cámara, Astrid Pérez, intentaba que comenzara el pleno cuanto antes. Fue un poco sorprendente ver llegar a los alcaldes José Manuel Bermúdez y Francisco Linares, con lo que estaba cayendo ahí fuera. Antes de una hora Bermúdez se marchó corriendo, pero Linares se quedó, envuelto en su habitual prosopopeya, para hablar sobre la siniestralidad laboral en Canarias con la consejera de Empleo, Jéssica de León. Linares es un admirable poeta de odas elementales y un esforzado demandante de obviedades. No me extrañaría que en algún pleno futuro llegue a pedir que todos los objetos tengan sombra bajo la luz del día, todos, sin discriminación. Domínguez respondió a sus preguntas como quien se pega su media hora de caminata todos los días o hace gárgaras con el colutorio de menta. Una nota de interés. Por primera vez un diputado soltó una verdad en la Cámara. Fue Casimiro Curbelo, quien dijo tranquilamente que no habría nuevo modelo de financiación autonómica en esta legislatura. Lo más interesante fue la comparecencia de la consejera de Ciencias y Universidades, Migdalia Machín, sobre la situación de la vieja batería militar de San Juan en Las Palmas de Gran Canaria. El solicitante era Carlos Ester, que desde hace dos o tres semanas es el secretario de acción electoral del PP y –según se rumorea– candidato in pectore a la alcaldía de Las Palmas de Gran Canaria. Lo más notable no fue la explicación del proyecto de restauración y protección de la batería que desarrolló la consejera Machín, sino la guachafita con la que los socialistas recibieron la muy precisa descripción del abandono que por el ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria habían sufrido los restos. Cualquiera con ojos puede constatar lo que describió el diputado conservador como señales de indiferencia y abandono. Pero a los socialistas les dio por reírse. Con lo que respeta Carolina Darias la cultura y el patrimonio cultural. Ja. Ja. Ja.

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