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Meteorología

El ES-Alert no sonó en Gran Canaria pese a la emergencia: ¿Por qué no se activó la alerta?

Canarias envió alertas de emergencia a La Gomera y a Tenerife durante la borrasca Therese, pero no a Gran Canaria, la isla más castigada

La borrasca Therese llega a Las Palmas de Gran Canaria (24/03/2026)

La Provincia

Las Palmas de Gran Canaria

A las 13.50 del miércoles 25 de marzo, el teléfono de Héctor Cabrera, consejero de Emergencias del Cabildo de La Gomera, recibió una llamada que describió como "bastante angustiosa". Al otro lado estaba Borja Barroso, alcalde de Valle Gran Rey. El agua caía con una violencia que nadie había previsto. En menos de cuarenta y cinco minutos, ese pequeño municipio encajonado entre barrancos escarpados acumuló 88 litros por metro cuadrado. Para entender qué significa esa cifra, en Gran Canaria, el umbral de aviso naranja de AEMET se activa a partir de 60 litros en doce horas. Valle Gran Rey los superó en solo tres cuartos de hora.

Lo que ocurrió en los minutos siguientes fue la activación de una herramienta de emergencia que Canarias lleva años construyendo, probando y perfeccionando, y que la borrasca Therese sometió a su examen más exigente. El ES-Alert, el sistema que envía mensajes de alerta directamente al móvil de cualquier persona que se encuentre en una zona determinada, sin necesidad de que esté registrada en ninguna lista ni que tenga ninguna aplicación instalada, se activó primero para el Valle Gran Rey, y acabó por sonar en los teléfonos de La Gomera aquella tarde. La noche antes también sonó en el norte de Tenerife. Pero no para Gran Canaria, la isla que registró el mayor número de incidencias de todo el episodio y que durante horas vivió con las presas alivianando, los barrancos desbordados y los vecinos desalojados de Fataga y Arteara.

Lluvias en Valle Gran Rey, en La Gomera, por la borrasca Therese

Lluvias en Valle Gran Rey, en La Gomera, por la borrasca Therese / C. L. G.

¿Qué pasó en Gran Canaria?

La versión oficial sobre la gestión del ES-Alert es la siguiente: cuando el aviso naranja se activó en Gran Canaria, a las cinco de la mañana, había cierto margen temporal que permitía a los ciudadanos conocer el riesgo por otros canales. Las lluvias más intensas llegaron y lo hicieron con tanta rapidez que ya no tenía sentido emitir una instrucción de confinamiento cuando el episodio ya había superado su fase crítica.

El Cabildo de Gran Canaria tampoco solicitó el envío, según Marcos Lorenzo, viceconsejero de Emergencias y Aguas del Gobierno de Canarias. "Si se hubiera solicitado, difícilmente se le habría dicho que no", afirma. Este periódico contactó con el Cabildo para constatar cómo fue la gestión de la borrasca y los envíos de ES-Alert, derivando la consulta al Gobierno de Canarias.

La borrasca se instaló al noroeste del archipiélago a mediados de marzo y se quedó allí durante casi nueve días, comportándose de una manera que los propios meteorólogos describen como inusual. "Hacía mucho tiempo que no teníamos una borrasca con una incidencia tan directa, persistente y generalizada sobre nuestras Islas", explica Lorenzo, uno de los responsables de coordinar estos días el sistema Es-Alert.

El episodio tuvo tres fases distintas, según el viceconsejero. La primera llegó bien organizada, con frentes que los radares de Aemet podían identificar con suficiente antelación. "Nos permitió entrar en la borrasca ya preparados, con los planes activados", recuerda Lorenzo. La segunda fue un fin de semana de inestabilidad generalizada, con precipitaciones persistentes pero sin registros especialmente preocupantes. La tercera fue la que nadie vio venir.

Esa última fase trajo las llamadas células convectivas, pequeñas bolsas de aire inestable que pueden descargar cantidades enormes de agua en períodos muy cortos y en zonas muy concretas, pero que son extraordinariamente difíciles de localizar con antelación. "Es mucho más fácil monitorizar esos frentes organizados y mucho más difícil saber dónde va a descargar una célula convectiva", admite el viceconsejero.

Gran Canaria recibió el impacto de esas células primero. La Dirección General de Emergencias del Gobierno de Canarias declaró la emergencia en la isla, lo que supone el nivel máximo de activación, en la madrugada del martes, la bajó a alerta a mediodía y tuvo que subirla de nuevo esa misma tarde. El CECOES 112 gestionó más de 1.783 incidencias en todo el archipiélago a lo largo del episodio; en los peores momentos, más de 450 de ellas eran simultáneas: caída de piedras, árboles arrancados de cuajo, carreteras cortadas, barrancos que se convertían en ríos.

El Cabildo de Gran Canaria llegó a solicitar la activación del nivel dos de emergencia para poder reclamar la intervención de la Unidad Militar de Emergencias (UME). En ese momento, la coordinación de la emergencia pasa de la institución insular al Gobierno de Canarias. "En Gran Canaria el ES-Alert no se lanzó debido al umbral, porque en Bañaderos hubo una situación complicada, incluso más de la que se vivió en el Puerto de la Cruz, o en Manzanares, en Tenerife, pero ya se había producido la lluvia", argumenta Lorenzo.

En La Gomera, la comunicación con el Gobierno de Canarias fue inmediata porque el consejero de Emergencias del Cabildo de La Gomera personalmente llamó al viceconsejero del Ejecutivo canario en cuanto recibió la llamada angustiada del alcalde de Valle Gran Rey. La cadena funcionó porque alguien en el territorio tenía la información y la trasladó de inmediato a quien tenía la herramienta. En Gran Canaria, con cientos de incidencias simultáneas en distintos municipios y en horas de madrugada, esa cadena no se activó de la misma manera. "Los barrancos de las islas centrales y occidentales son muy inclinados, las bajadas de agua son muy rápidas y hemos comprobado que pueden ser absolutamente invisibles para los predictores, como es el caso de La Gomera", alega Lorenzo.

Qué es el ES-Alert

El ES-Alert es una tecnología basada en lo que se llama Cell Broadcast. En lugar de enviar un mensaje a un número de teléfono concreto, lo que hace es activar todas las antenas de telefonía de una zona geográfica para que emitan simultáneamente el mismo mensaje a cualquier dispositivo móvil que esté conectado a esas antenas en ese momento. El teléfono sencillamente recibe una notificación y emite una alarma sonora que no se puede silenciar, igual que ocurre con las alarmas sísmicas en Japón o con el sistema Wireless Emergency Alert en Estados Unidos.

En Europa, su uso generalizado se aceleró tras las inundaciones que en julio de 2021 causaron más de 180 muertos en Alemania y Bélgica, en parte porque los sistemas de alerta tardaron demasiado en llegar a la población. Una directiva europea de 2018 ya obligaba a los países miembros a desarrollar esta capacidad, pero la tragedia alemana aceleró su implantación. En España, el recuerdo más doloroso es el de la DANA de Valencia de octubre de 2024, donde el retraso en las alertas es objeto de una investigación judicial y de una crisis política sin precedentes.

Según el propio Lorenzo, la única comunidad autónoma española que ha probado el ES-Alert en la totalidad de su territorio, isla por isla. Antes de Therese, el sistema se había usado en situaciones reales en cuatro ocasiones, como en el incendio de Tijarafe en La Palma, para evacuar el municipio; durante el incendio de Tenerife de 2023, para confinar a vecinos de La Esperanza alejándolos del humo; y en las dos alertas por lluvia del propio episodio de Therese, en el norte de Tenerife y en La Gomera.

¿Quién toma la decisión?

La arquitectura institucional del ES-Alert en Canarias tiene varios niveles. La herramienta depende técnicamente del CECOES 112, el Centro Coordinador de Emergencias y Seguridad del Gobierno de Canarias, que es quien redacta el texto, lo valida, con dos personas distintas y dos certificados digitales diferentes, como exige el protocolo, y lo emite. Pero la decisión de activarlo no la toma de forma unilateral el 112: surge de un comité técnico en el que participan los cabildos, los cuerpos de seguridad del Estado, la propia Dirección General de Emergencias y los técnicos de AEMET.

"No lo decide un político, no lo decide un alcalde", insiste Marcos Lorenzo. "Se analiza la situación en base a los datos y a la necesidad de transmitir mensajes que salven vidas". El ES-Alert no es una herramienta para avisar de que puede llover. Es una herramienta para dar instrucciones concretas de autoprotección como "confínese", "evacúe", o "no utilice esta carretera", en una situación que ya está ocurriendo o es absolutamente inminente. Usarlo de manera preventiva o demasiado frecuente, según explica, haría que la población dejara de tomárselo en serio.

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