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Aumenta el ‘troceo’ de casas en Canarias ante la falta de vivienda

La menor dimensión de las unidades familiares y la subida de precios del sector impulsa este tipo de soluciones residenciales

Un soldador durante el montaje de la barandilla de una vivienda.

Un soldador durante el montaje de la barandilla de una vivienda. / EFE

Irene Mederos

Irene Mederos

Las Palmas de Gran Canaria

No es novedad que el parque residencial de Canarias no llega a cubrir la demanda actual. Esto significa que hay mucha más gente buscando casa de las que hay disponibles. En esta crisis habitacional, en la que además se suma el hecho de que cada vez conviven menos personas en una misma vivienda, se traduce en la búsqueda de nuevas fórmulas para crear oferta. En este contexto destaca el aumento de la división de hogares de grandes dimensiones para convertirlos, tras una reforma, en dos (o más) pisos pequeños. El objetivo de esta obra es adaptar un espacio a un precio más asequible –a menos metros cuadrados, menor es el peso en el bolsillo–, así como aprovechar la corriente por la que cada vez las unidades familiares son menores, con una media de dos residentes por casa en el Archipiélago.

El arquitecto Ricardo García explica que «cada vez se hacen más proyectos de este tipo». Estos proyectos responden a una demanda habitacional que ha cambiado. Por un lado, las unidades familiares son ahora más pequeñas, en la mayoría de casos con parejas sin hijos o con una media de 2,6 hijos, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), por lo que requieren menos espacio y menos habitaciones. Por otro, el encarecimiento de la vivienda –con el precio del metro cuadrado en niveles no vistos desde hace más de dos décadas, incluso antes de la burbuja inmobiliaria– hace que, cuanto menor sea la superficie, más asequible resulte para la economía de los canarios.

Menos metros cuadrados

Las viviendas del Archipiélago figuran entre las de menor tamaño del conjunto nacional con una media de 96,4 metros cuadrados, frente a una media española de 104 metros cuadrados, según datos del Ministerio de Transporte. Por lo que es lógico preguntarse la viabilidad de estas reformas para la creación de hogares en condiciones de vivir en ellos. Entonces, ¿dónde se concentran estas divisiones? Según apunta el CEO de CA Studio Arquitectos, Carlos Arbelo, no tanto en las zonas más tensionadas, como las capitales o los núcleos turísticos, sino allí donde existen inmuebles de grandes dimensiones. García pone el foco en las edificaciones antiguas, especialmente de los años 50, con una arquitectura que permite dividirlas con relativa facilidad para crear dos hogares donde antes solo había uno.

En este sentido, Canarias ha percibido un cambio en su modelo de vivienda. Pues bien, los pisos de 30 metros cuadrados –los más pequeños del mercado inmobiliario– son cada vez más habituales en el Archipiélago. Así lo reflejó el último informe Censos de Población y Viviendas 2021, publicado por el INE. En la última década, este tipo de inmuebles se ha más que duplicado en las Islas, al pasar de 4.719 en 2011 a 11.765 en 2021, lo que supone un incremento del 149,31%. De este modo, la división de hogares se encuentra dentro de una dinámica del mercado marcada por la reducción del tamaño medio y por el auge de soluciones residenciales cada vez más pequeñas.

Normativa para la división de casas

Eso sí, no basta con «partir» físicamente la casa: los nuevos elementos deben poder funcionar como viviendas independientes. Así lo recoge, además, el Decreto Ley 1/2024 de medidas urgentes en materia de vivienda. La normativa considera que aumentando la oferta bajarán los precios y por eso propone la división de viviendas existentes como un alivio al reducido parque residencial. La práctica notarial y registral recuerda que hay que redistribuir cuotas y superficie, y que los nuevos elementos han de tener salida a la vía pública o a un elemento común del edificio. Es decir, debe convertirse en un espacio con unas condiciones mínimas de habitabilidad. Por ello «cuantas más entradas y más fachadas tenga la casa original, más fácil se hace esa subdivisión», subraya el arquitecto. Uno de estos requisitos mínimos para la habitabilidad y que, «a menudo se pasa por alto», explica Arbelo, es la existencia de «patios con medidas concretas que permitan ventilar la vivienda».

La mayoría de estos nuevos hogares se destinan luego al alquiler y el CEO detalla que la inversión suele ser de «extranjeros que quieren sacar beneficios de la venta del inmueble». Por otro lado, el presupuesto para su transformación puede variar según la dimensión de las obras. García señala el encarecimiento de los materiales de las obras, ahora agravado por el factor de la guerra en Irán y el bloqueo en la importación del petróleo, que pueden aumentar el precio del trabajo. Aun así «la horquilla es muy grande», asegura, y dependerá de factores como el suelo o la cantidad de espacio que es aprovechable.

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