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Las escuelas infantiles de Canarias serán gratuitas a partir del próximo curso

Candelaria Delgado anuncia que los centros para niños de 0 a 3 años dependientes de su Consejería serán gratuitos para todas las familias desde el próximo curso

Una niña juega en un centro infantil

Una niña juega en un centro infantil / María Pisaca

Santa Cruz de Tenerife

Las escuelas infantiles para niños de 0 a 3 años dependientes de la Consejería de Bienestar Social serán gratuitas a partir del próximo curso (2026/2027). Así lo anunció la responsable del departamento, Candelaria Delgado, en la comisión parlamentaria celebrada en la mañana de ayer. La medida, que tiene como objetivo «recuperar la función social de este recurso», llega en un momento de tensión entre el Ejecutivo y la representación sindical, que lleva días denunciando el cierre de dos espacios: Anaga, en Tenerife, y Las Folías, en Las Palmas.

Las familias podían pagar hasta un máximo de 117 euros por este recurso, que pasará a ser gratuito el próximo curso 2026/2027. La cuota cero no será la única novedad, pues Delgado señaló que también se está estudiando la posibilidad de ampliar horarios y servicios, incluyendo atención en periodos vacacionales. Todo ello con un mismo objetivo: facilitar la conciliación familiar. «Tenemos que recuperar esa función de atención social que tenían en un principio porque, en muchos casos, los padres no pueden compaginarlo con sus trabajos», añadió.

La consejera, que durante esta semana ha sido preguntada hasta en tres ocasiones –una en Pleno y otra dos en comisión– por las escuelas infantiles en el Parlamento, se niega a pronunciar la palabra cierre. En su lugar, siempre opta por hablar de «reorganización», un término que la diputada socialista Elena Máñez calificó de eufemismo. «Voy a ser clara, no aceptamos el marco de deterioro que intenta instalar su partido, lo que hay en estos centros es justamente lo contrario: una transición ordenada, medidas de choque para corregir déficits históricos, sobre todo de personal, y decisiones de gestión responsables y orientadas a mejorar la calidad del servicio», argumentó Delgado.

Caída de matrículas

Estos espacios han perdido un 30% de las matrículas que registraban hace cinco cursos. Si en el ejercicio 2019/2020 se ocuparon 964 plazas, este año (2025/2026) apenas se contabilizan 680 inscripciones. La representante del área social atribuyó la notable caída de alumnos a un fortalecimiento de esta etapa educativa en colegios públicos o, lo que es lo mismo, Educación les ha robado el protagonismo.

Este contexto, explicó, ha llevado a plantear una reorganización que afecta a dos centros: Anaga y Las Folías, ambos con una tendencia continuada de descenso de matrícula. En el primer caso, el número de menores ha pasado de 44 en el curso 2022/2023 a 32 en el actual, con una plantilla de diez profesionales. En Las Folías, la evolución ha sido de 51 a 34 menores en el mismo periodo, atendidos por una plantilla de 16 personas.

Ante este descenso de alumnos, se optó por el cierre. Aunque la responsable quiso reiterar que esta decisión no implica recortes, sino una optimización de recursos: «Ningún niño se quedará sin plaza y ningún trabajador perderá su empleo». En ambos casos, argumentó, la escolarización podrá ser absorbida por otros centros cercanos, como ocurre en Anaga, donde existe una alternativa a escasa distancia. «Por lo tanto, no hay ninguna pérdida de los servicios, sino una transformación orientada a mejorar su eficiencia, calidad y capacidad de respuesta a las familias», destacó.

Críticas a la gestión

La socialista, por su parte, criticó que el déficit se solucionara con cierres. «Hay familias de clase trabajadora que dependen de estos centros que usted ha decidido cerrar y que además lo ha hecho con nocturnidad y alevosía, sin haber hablado antes con el personal, que se enteró de casualidad en una reunión para otros temas», defendió.

En esta línea, sostuvo que la caída de las matrículas no tenía que ver con la baja natalidad ni con una reorganización, sino que se debía a una gestión deficiente: «Si las aulas cierran cada dos por tres y las sustituciones no llegan en tiempo y forma es normal que las familias se cansen, no les está garantizando la educación de calidad que merecen». Así, concluyó que la transición a Educación solo es «un paripé».

La consejera, sin embargo, subrayó que la calidad del servicio ha ido en aumento y, añadió, la bajada de las ratios es una prueba de ello. En las aulas de primer año, se estableció un máximo de ocho alumnos; en las de 1 a 2 años, de 12 menores; y en la última etapa, de 15. Eso sí, resaltó que siempre se priorizaría el acceso a familias en situación de vulnerabilidad, que también tendrán acceso al servicio de comedor.

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