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DÍA MUNDIAL DEL AUTISMO

Davinia reivindica en el Día Mundial del Autismo la comprensión y los apoyos para todos los grados del TEA

En el Día Mundial del Autismo, Davinia lanza un mensaje de comprensión e inclusión para las personas con TEA, resaltando la importancia de los apoyos sin distinción de grados.

Más recursos y apoyos para la inclusión de personas con Trastorno del Espectro Autista

La Provincia

Adolfo Rodríguez

Adolfo Rodríguez

En el contexto del 2 de abril, Día Mundial del Autismo, Davinia, madre de Fernando, un niño con TEA grado 1, ha lanzado un mensaje claro de visibilización, comprensión e inclusión. Lejos de ver esta fecha como una celebración, insiste en que debe servir para “visibilizar y reivindicar” la realidad de las personas con autismo y de sus familias.

Con una camiseta en la que puede leerse el lema “Comprender es incluir”, Davinia resume en pocas palabras una de las principales demandas de muchas familias: que la sociedad entienda que el autismo no se mide en función de comparaciones ni de apariencias externas, sino de necesidades reales de apoyo.

No va de comparar

En su testimonio, la madre de Fernando pone el foco en un debate que considera cada vez más presente: la comparación entre los distintos grados dentro del trastorno del espectro autista. “No importan los grados”, señala, al tiempo que rechaza cualquier intento de restar importancia al grado 1 frente a otros perfiles con mayores necesidades visibles.

Para Davinia, el enfoque debe ser otro. “Cada grado necesita sus apoyos y sus recursos”, subraya. A su juicio, no existe una persona “más o menos autista”, sino simplemente personas autistas con distintas formas de manifestar su condición y con necesidades específicas que deben ser atendidas. En ese sentido, reclama que el debate público abandone las jerarquías y se centre en garantizar derechos, acompañamiento y recursos.

El “autismo invisible”

Uno de los aspectos que más destaca en su intervención es la incomprensión social que rodea al TEA grado 1. Davinia lo define como un “autismo invisible”, precisamente porque, en muchas ocasiones, desde fuera no responde a la imagen estereotipada que parte de la sociedad sigue asociando al autismo.

Fernando, explica, es un niño que habla, socializa y es cariñoso. Sin embargo, cuando se desregula, la percepción de quienes observan desde fuera suele ser injusta. “La gente lo ve como un niño malcriado o a su madre como una madre que lo malcría”, lamenta. Frente a ese juicio rápido, Davinia reivindica la necesidad de entender lo que realmente ocurre: un niño que se desregula y una madre que intenta comprenderlo y acompañarlo.

Ese desconocimiento, advierte, no solo afecta a los menores, sino también a los padres y madres y a los adultos autistas, que con frecuencia se sienten cuestionados o poco comprendidos.

Más recursos y profesionales

El testimonio de Davinia también pone el acento en las carencias del sistema. A su juicio, la inclusión sigue siendo más un deseo que una realidad consolidada. “Se habla mucho, pero no”, afirma, antes de resumirlo con una expresión gráfica: “La inclusión es un poco los Reyes Magos”.

Por eso, reclama más apoyos, más recursos, más profesionales y más ayuda, sin distinción por grado. Su reivindicación se alinea con una demanda histórica de muchas familias: que la atención a las personas con autismo no dependa de etiquetas simplificadoras ni de la visibilidad externa de sus dificultades.

En este 2 de abril, su mensaje final vuelve a la idea central con la que comenzó: seguir hablando de autismo para que la comprensión deje de ser una excepción y se convierta en la base de una inclusión real.

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