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Pedro Pérez, neurofisiólogo: «Nadie cumple con la rutina de sueño para un buen descanso»

Expertos advierten de la falta de compromiso de la población con el cuidado de los patrones de reposo y alertan de las consecuencias negativas en la salud

Una menor de edad sujeta una tablet en la cama.

Una menor de edad sujeta una tablet en la cama. / JOSE LUIS ROCA

El cuidado de los patrones del sueño no termina de consolidarse entre la población de Canarias. Dejar las pantallas tres horas antes de irse a la cama, evitar las comidas copiosas por la noche o realizar ejercicio físico de forma habitual son algunos de los hábitos que no calan entre los isleños. La falta de compromiso con estas pautas, que condiciona los tiempos de descanso y afecta negativamente a la salud, resuena hoy con más fuerza que nunca, con motivo del Día Mundial de la Salud –que se conmemora cada 7 de abril–. En este sentido, el neurofisiólogo del Hospital Universitario de Canarias (HUC), Pedro Pérez, lo resume con claridad: «Nadie cumple con la rutina del sueño para un correcto descanso».

Según el experto, los patrones que garantizan una recuperación física eficiente no se miden exclusivamente en el número de horas que se permanece dormido –aunque lo recomendable es descansar entre siete y ocho horas diarias–. «Implica un cambio de vida en la dieta, la actividad física, el trabajo y el ocio y es importante contemplar estos hábitos en conjunto», concreta. En este contexto, señala, la eliminación del uso de pantallas antes de dormir es uno de los hábitos nocivos que más cuesta a la población revertir.

¿Cómo funciona el sueño?

El sistema del sueño está regulado por el ritmo circadiano. Es decir, el reloj biológico interno de cada persona que regula los procesos fisiológicos a través de la luz y la oscuridad. «Desde el inicio de la historia, el ser vivo se regula con las horas de sol», indica. Y el uso de dispositivos electrónicos interfiere en este mecanismo natural. «Mantenemos encendida una pantalla durante toda la noche, vemos que ya son las once y media y pretendemos estar dormidos a los diez segundos de apagar la televisión, algo para lo que nuestro cerebro no está preparado», detalla. Por este motivo, recomienda apartar las pantallas entre dos y tres horas antes de ir a la cama.

Pérez insiste en que son pocas las personas que llevan esta teoría, y otros hábitos recomendados –como una dieta equilibrada o el ejercicio físico moderado–, a la práctica. Y es algo en lo que coincide la Catedrática de Fisiología de la Universidad de La Laguna (ULL), Raquel Marín. «En general, los españoles somos muy malos durmientes y descansamos una media de entre 30 y 40 minutos menos que el resto de los europeos», explica. La razón detrás de este fenómeno está, según cuenta, en que no se presta la importancia que merece al descanso. «Tendemos a creer que quienes duermen mucho son vagos y perezosos y que si estamos más tiempo despiertos somos productivos, eficaces y trabajadores», aclara. A su juicio, este es un pensamiento erróneo que resta valor al dormir y repercute directamente en la salud de cada persona.

Consecuencias en la salud

En esta línea, la también autora del libro Alimenta el sueño para un cerebro sano advierte de que la escasez de sueño provoca graves consecuencias. «Puede generar reducción en la esperanza de vida y una mayor predisposición a padecer enfermedades», puntualiza. Y es que los procesos de regeneración, de descanso cerebral y de formación de nuevas estructuras para la memoria solo se producen durante el sueño.

Cuando esta necesidad vital se ve interrumpida y no se garantiza un correcto descanso, aparecen determinados síntomas que indican que algo no está funcionando. «Al no dormir bien se producen alteraciones como el deterioro de la memoria y del funcionamiento general del paciente, un estado de ánimo más apagado, cansancio, cefaleas por la mañana e insomnio», indica Pérez.

Si esta sintomatología se potencia con el tiempo, y persiste por más de tres meses, aparece el conocido insomnio cronificado. «Desconocemos cuál es el número real de pacientes con insomnio en Canarias, porque aunque se sabe que casi un 20% de la población adulta en España toma algún fármaco para dormir –lo que puede indicar que tienen problemas del sueño–, no existen estadísticas claras sobre este trastorno», explica. No obstante, sí señala que un tercio de los pacientes que acuden a la Unidad de Patología del Sueño del HUC lo hace por insomnio.

Acciones para conciliar el sueño

Marín, por su parte, recomienda pequeñas acciones que pueden favorecer la conciliación del sueño para estas personas. «Lo primero es no darle excesiva importancia al momento de dormir, ya que eso puede generar ansiedad o agobio», cuenta. Y apunta que la reducción de luces, sonido y olores son otros factores importantes a tener en cuenta. «Hay que intentar que nuestros sentidos desconecten por completo para descansar bien», añade.

Por otro lado, y en consonancia con el Día Mundial de la Salud, la Consejería de Sanidad ha lanzado una campaña de concienciación. Bajo el lema El hilo de la vida, la iniciativa pone el foco en la importancia de la prevención de la salud y difundirá en redes sociales, televisiones y pantallas de centros sanitarios mensajes que conectan con la vida cotidiana –entre ellos, algunos relacionados con el sueño–. El objetivo es hacer llegar una idea sencilla a la población de las Islas: mejorar los hábitos de vida mejora la salud, el bienestar y la calidad de vida. En esta línea, Sanidad también aprobó a finales del año pasado la Estrategia de Promoción de la Salud y el Bienestar de la Comunidad Autónoma de Canarias 2025-2032. Se trata de una hoja de ruta que pretende impulsar la salud individual y colectiva y que incorpora, precisamente, aspectos clave para el bienestar como el descanso y el sueño.

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