Artemis II y la nueva era espacial: “Ojalá que la exploración espacial de nuestro siglo traiga concordia y paz a nuestro agitado planeta”
El físico canario Javier Santaolalla vincula el regreso a la Luna con una nueva conciencia global mientras analiza el impacto tecnológico, humano y geopolítico de la misión Artemis II

Lucía Feijoo Viera
La exploración espacial ha vuelto al centro del debate global. La misión Artemis II, impulsada por la NASA junto a socios internacionales, no es solo un regreso simbólico a la Luna, sino el inicio de una etapa que promete transformar la relación de la humanidad con el cosmos. Así lo explica el físico e ingeniero canario Javier Santaolalla en una conversación con Isabel Lobo en el programa Por Fin, recogida por Onda Cero.
“El espacio será el nuevo océano del siglo XXI”, afirmó Santaolalla, subrayando la magnitud del momento histórico.
Desde Canarias y a punto de tomar un vuelo, el divulgador científico compartió una reflexión que mezcla entusiasmo, realismo y una mirada estratégica hacia el futuro. Para él, Artemis II representa una auténtica declaración de intenciones a nivel global.
Una misión con vocación de permanencia
Santaolalla insiste en que no se trata de una misión aislada. El regreso a la Luna forma parte de un proyecto sostenido en el tiempo, con objetivos mucho más ambiciosos que una simple expedición.
“Es una declaración de intenciones muy fuerte por parte de Estados Unidos y de los países aliados. No se trata de un viaje puntual, sino de un proyecto con recorrido”, explicó.
En este contexto, la Luna se convierte en una plataforma de lanzamiento hacia Marte y más allá. La idea de establecer asentamientos humanos fuera de la Tierra ya no pertenece exclusivamente a la ciencia ficción. Se vislumbra como una posibilidad real en las próximas décadas.

Imagen del sexto día de vuelo de Artemis II: La tripulación está lista para el sobrevuelo lunar / NASA
El físico destaca que esta nueva etapa no solo tendrá implicaciones científicas, sino también culturales. La exploración espacial, afirma, redefine la forma en que los seres humanos se perciben a sí mismos.
“Habrá asentamientos y viajes más frecuentes. Es una aventura tecnológica, pero también cultural y humana. Estas misiones cambian la forma en que nos vemos como especie”.
Tecnología al límite: el desafío de hacer habitual lo extraordinario
Uno de los puntos clave de Artemis II es su complejidad técnica. Santaolalla no lo oculta: el desafío es total.
“El reto tecnológico está en todo”, asegura.
El nuevo sistema de lanzamiento y las naves diseñadas para vuelos tripulados buscan establecer una conexión regular entre la Tierra y la Luna. El objetivo es claro: normalizar los viajes espaciales.

Los tripulantes de la misión Artemis II, a mitad de camino de la luna / NASA
Según explica, la NASA pretende alcanzar una frecuencia de misiones cercana a un viaje cada seis meses. Un planteamiento que recuerda a los inicios de la aviación comercial.
“Estamos en una fase similar a los primeros vuelos de avión: hay que hacerlos frecuentes, seguros y sostenibles”.
Este paralelismo ayuda a entender el momento actual: una transición entre lo experimental y lo cotidiano. Lo que hoy parece extraordinario podría convertirse en rutina en el futuro.
El espacio, nuevo tablero geopolítico
Más allá de la ciencia, Artemis II también refleja una realidad ineludible: el espacio se ha convertido en un escenario estratégico global.
Santaolalla advierte que no se debe caer en una visión ingenua. La nueva carrera espacial está profundamente ligada a intereses económicos y políticos.
“Los expertos dicen que quien domine el espacio, dominará el mundo, igual que Inglaterra dominó los mares en el siglo XIX”.

Así fue el histórico despegue de la misión Artemis II rumbo a la Luna / NASA
Esta comparación histórica ilustra el cambio de paradigma. Si en el pasado el control de los océanos definía el poder global, en el siglo XXI ese papel podría recaer en el espacio.
La exploración espacial no solo abre puertas al conocimiento, sino también a nuevas formas de influencia y liderazgo internacional.
Una oportunidad para creer en la humanidad
A pesar de este trasfondo competitivo, el mensaje de Santaolalla es profundamente optimista. Frente a la incertidumbre global, la exploración espacial aparece como un motor de esperanza.
“Esto es una oportunidad para creer en la humanidad, en los desafíos que somos capaces de adoptar y en la esperanza que trae mirar al cielo”.
El regreso a la Luna no es solo una hazaña tecnológica, sino también un recordatorio de lo que la humanidad puede lograr cuando coopera y mira más allá de sus límites inmediatos.
El propio Santaolalla ha compartido en su cuenta de Instagram una reflexión que complementa su visión científica con un mensaje profundamente humano y emocional:
“Una de las imágenes del siglo, de nuestra vida diría. Estás viendo el amanecer terrestre desde la Luna. De Artemis II (Créditos @nasa). Todos estamos ahí juntos.
La del Apollo 8, de 1968, dicen que significó el inicio de la conciencia ecológica en la Tierra.
Ojalá que la exploración espacial de nuestro siglo también traiga concordia y paz a nuestro agitado planeta.
La segunda es otro fenómeno singular, un eclipse. La Luna tapando el Sol a nuestros astronautas.
Recuerden que somos navegantes del cosmos, todos juntos en esta roca viajando por el universo.
Feliz día”.
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