El premio Nobel de Física de 2012 rebaja las expectativas sobre las misiones espaciales: "Creer que podremos viajar a un exoplaneta es irrealista"
El físico experimental francés participa en el Congreso de Estudiantes de Física de la Universidad de la Laguna donde también se ha mostrado escéptico sobre el desarrollo de la computación cuántica

El Nobel deFísica, Serge Haroche, tras su intervención en el Congreso de Estudiantes de Física de la ULL, celebrada esta semana. / Andrés Gutiérrez

Al físico experimental Serge Haroche (Casablanca, 1944) le resultan "fascinantes" los avances relacionados con la búsqueda de vida en otros planetas, pero considera que hay que concebir la ciencia desde sus limitaciones. Para el laureado con el Nobel en 2012 por sus experimentos para aislar átomos, medirlos y manipularlos en el entorno cuántico.
El físico ha participado esta semana en el Congreso de Estudiantes de Física de la Universidad de La Laguna y ha visitado las instalaciones del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), donde también se ha mostrado escéptico sobre el desarrollo de la computación cuántica. De hecho, considera que el desarrollo de los teléfonos móviles como pequeños ordenadores es mucho más interesante –y real– que el de la computación cuántica. "No me gusta exagerar las expectativas y pretender que lo conseguiremos", sentencia.
¿Cuál considera que es el objetivo que la Física podrá lograr en los próximos 10 años?
Una de las maravillas de la investigación es que no sabes qué vas a encontrar hasta que lo encuentras. Hay que trabajar mucho; existe una diversidad amplia de ámbitos en los que están ocurriendo cosas muy interesantes y apasionantes, pero no sabes cuál llegará a buen término. Puedo decirle que me fascina la búsqueda de exoplanetas y la posibilidad de que exista vida en otros lugares del universo.
Como experimentalista, ¿diría que existe un desequilibrio entre ciencia básica y aplicada?
Debemos tener fe en que la ciencia básica perdure, porque vivimos en una época con problemas urgentes que resolver en cuanto a la salud del planeta. Existe una tendencia entre los líderes políticos a favorecer la investigación aplicada, sin comprender que esta carece de sentido si no se cuenta con una sólida base científica. Mantener una base científica sólida exige mucha comprensión por parte de los políticos, y me temo que no nos encontramos en una buena situación actualmente. Existen muchos problemas en la forma en que se lleva a cabo la ciencia, hay mucha desconfianza en ella debido al populismo en diferentes países, y esto dificulta la vida de los científicos y de la ciencia en general. Creo que este es uno de los grandes problemas que enfrentamos hoy.
Un problema estructural que agravan situaciones como la guerra.
Sí, la guerra, y también, por ejemplo, la pandemia de hace unos años. Con ellos hemos visto cosas que jamás hubiera creído: que existe un fuerte movimiento antivacunas debido al resentimiento, a la propagación de noticias falsas a través de internet. Tenemos que controlarlo, y creo que los líderes políticos tienen que comprender la situación y hacer las correcciones necesarias para que la racionalidad supere esta tendencia y comportamiento irracionales.
En lo que se refiere a su campo, la física cuántica, ¿qué descubrimiento de los últimos años le ha llamado más la atención?
Debo decir que me sorprendió el progreso que ha experimentado la física cuántica durante el último medio siglo. La precisión y la sensibilidad de los experimentos, especialmente con luz láser, han alcanzado un nivel increíble. Por ejemplo, ahora contamos con relojes atómicos con una precisión inferior a una décima de segundo en la edad del universo. Esto significa que si hubieras sincronizado dos relojes hace 14 mil millones de años, hoy marcarían la misma hora con una precisión de una décima de segundo. Con este nivel de precisión, se pueden realizar numerosas pruebas de la relatividad general y de todo tipo de procesos físicos que antes parecían inverosímiles. Esta misma precisión ha posibilitado la detección de ondas gravitacionales, predichas por Albert Einstein.
¿Le impactó el hallazgo de las ondas gravitacionales?
Sí, pero no en el mal sentido. Fue un sueño que jamás hubiéramos imaginado cumplir. El hecho de que ahora podamos detectar planetas orbitando estrellas a millones de años luz de distancia, y que nos preguntemos si existe algún tipo de vida, también es como un sueño, algo que nunca hubiéramos creído. Pero los sueños también deben tener en cuenta la realidad porque convertirlos en ciencia ficción también es un problema. Por ejemplo, suponer que algún día podremos ir allí es completamente irrealista. Es evidente que nunca iremos debido a las limitaciones de la física. Me sorprendería mucho que pudiéramos llegar a viajar más rápido que la luz.
¿Cómo valora el progreso de la tecnología?
El progreso de la tecnología es asombroso. Recuerdo que cuando empecé, en la década de 1960, teníamos ordenadores del tamaño de esta habitación y debíamos alimentarlos con tarjetas perforadas. Ahora nuestros teléfonos móviles tienen más potencia que los ordenadores.
La computación cuántica está cada vez más cerca de convertirse en una realidad.
Diría que esto que le cuento es mucho más asombroso que la computación cuántica. El hecho de que se pueda integrar esta enorme cantidad de transistores en esta pequeña máquina es realmente impresionante. Por eso, mi impresión es que las computadoras clásicas siempre progresarán más rápido que las cuánticas. La física cuántica es fascinante por razones que van mucho más allá de este sueño de la computación cuántica. Quizás algún día exista la computadora cuántica, pero no me gusta exagerar sus expectativas y pretender que la conseguiremos. Esto forma parte de la investigación, sigue siendo ciencia básica, y como todos sabemos, la ciencia básica puede tomar todo tipo de direcciones.
¿Qué opina sobre que acabemos de volver a la Luna después de 50 años?
La misión Apolo 11 me fascinó hace 55 años. Un dato curioso: las computadoras de entonces, las que impulsaron esa misión hace 53 años, eran mucho menos potentes que cualquier teléfono móvil. Y fueron capaces de llegar a la Luna. Esto me recuerda que las personas que exploraron la Tierra en el siglo XV, que partieron de España o Portugal para explorar el mundo, lo hicieron sin tecnología. Fue su poder, su pasión y su fuerza la que las llevó allí y no necesitaban cosas que les dijeran qué hacer. Lo que ocurrió hace 50 años fue similar. Subieron a esa máquina, arriesgaron sus vidas y, a veces, las perdieron. Pero el progreso tecnológico facilita que se produzcan estos hitos.
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