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Yago de la Cierva, coordinador nacional de la visita de León XIV: "El papa va a Tenerife gracias a la generosidad del obispo de Gran Canaria”

A falta de la agenda definitiva del viaje, el coordinador nacional de la visita del papa a España del 6 al 12 de junio desvela que el prelado José Mazuelos decidió compartir el tiempo que se había reservado para su diócesis.

Yago de la Cierva, coordinador nacional para la visita del papa a Madrid, Barcelona, Gran Canaria y Tenerife.

Yago de la Cierva, coordinador nacional para la visita del papa a Madrid, Barcelona, Gran Canaria y Tenerife. / María Pisaca

La Laguna

La primera cuestión es obligada: ¿se ha planteado en algún momento la posibilidad de que el papa viaje a El Hierro?

Se planteó. A lo largo de todo el viaje se han estudiado muchas opciones porque, en el fondo, el comité organizador lo que hacía era intentar averiguar cuáles podían ser las prioridades del Santo Padre en cada momento. Han llegado muchas propuestas y nosotros somos como un canal: preguntamos dónde quiere ir, de qué quiere hablar y con qué personas quiere encontrarse. Nosotros trasladamos esas propuestas y estamos a la espera de que nos devuelvan la agenda definitiva.

Se ha hablado mucho del deseo del papa Francisco de visitar El Hierro por la crisis migratoria. ¿Sigue presente esa idea?

Yo no soy un experto en la ruta atlántica de la migración, pero desde el punto de vista de la Iglesia universal, cuando se habla de esto, se piensa en las Islas Canarias en general. Han llegado migrantes a prácticamente todas las islas. En algunos momentos han llegado más a unas que a otras; ahora es más en El Hierro, en otras ocasiones fue más en Arguineguín. La Santa Sede lo que ve es Canarias como un punto clave en la llegada de migrantes del África subsahariana, y por eso ha decidido venir.

¿Cómo se incluyó a Tenerife y la visita del papa a España?

Cuando el Santo Padre decidió venir, pensó fundamentalmente en la Diócesis de Canarias, en Gran Canaria. Y fue un detalle de extrema generosidad por parte del obispo José Mazuelos abrir el poco tiempo que tenía y decir que también se incluyera a Tenerife. Es decir, el papa viene a Tenerife gracias a don José Mazuelos. Eso a la gente le puede sorprender, pero es así. Él no presume, pero fue una decisión muy generosa.

También se ha comentado que el papa llamó al cardenal José Cobo para trasladarle su intención de ir a Madrid y que coincidiera con un fin de semana para sortear los días laborales.

Sí, lo llamó para decir que quería ir a Madrid. Y tengo creo que le sugirió que lo hiciera en fin de semana para que pudiera participar más gente de todo el país.

En el caso de Tenerife, la visita será el viernes 12 de junio. ¿Se ha planteado la posibilidad de facilitar la asistencia de la población?

Los obispos han hablado con las autoridades de la comunidad autónoma y con los cabildos para trasladarles que esta visita es histórica y que sería bueno facilitar la asistencia a los actos. Ahora bien, la Iglesia puede sugerir, pero no imponer. Se ha puesto sobre la mesa, pero hay trabas legales y logísticas. No se pueden interrumpir servicios esenciales, y cualquier decisión tiene que respetar el ordenamiento jurídico.

¿Qué margen hay entonces?

Lo que pedimos es sensibilidad. Que cada institución, cada empresa, valore cómo facilitar que quien quiera pueda acudir. Habrá empresas que den el día libre, otras que permitan recuperarlo después, otras que organicen turnos. No hay una receta única, pero sí una invitación a que se tenga en cuenta que es una ocasión histórica; nunca había ocurrido.

¿Cómo avanzan los preparativos en Canarias?

Muy bien. Veo equipos que trabajan conjuntamente, que están preparando con todo detalle la llegada del Santo Padre y creo que va a ser una visita histórica. El papa León XIV ha decidido que uno de los lugares de su visita a España sea Canarias, recogiendo el testigo del papa Francisco, especialmente en ese deseo de conocer la realidad migratoria.

¿Qué lectura hace de esa continuidad entre pontífices?

Hay una continuidad clara. Los papas son distintos, cada uno con su historia y su procedencia, pero hay una unidad en la Iglesia. León XIV ha decidido continuar con planes que habían quedado iniciados, y eso también se refleja en este viaje. No solo viene a ver la realidad migratoria, sino también a mostrar cómo una sociedad puede afrontar estos desafíos.

Usted tiene experiencia en la organización de grandes eventos. ¿Cómo se afronta uno de esta magnitud?

Un gran evento es como comerse un elefante: hay que hacerlo en trocitos. Se crea un comité organizador con funciones claras, que genera equipos y subequipos. Se trabaja paso a paso. Además, en los eventos de la Iglesia hay muchos voluntarios que comparten la misión y eso facilita mucho las cosas.

Uno de los elementos que más expectación genera es la agenda. ¿Por qué tarda tanto en conocerse?

La Santa Sede ha recibido propuestas de todas las diócesis implicadas y está armando la agenda. Además, tiene otros compromisos internacionales, especialmente en África, con varios países. Roma lleva sus propios tiempos y normalmente publica el programa con un mes de antelación. Nosotros insistimos porque necesitamos organizar muchos detalles, pero entendemos sus ritmos.

En cuanto al altar de la misa que pondrá colofón a la visita del papa a España, se habla de un altar sobrio por indicaciones del propio Vaticano.

Nosotros trasladamos unas orientaciones generales, pero luego cada diócesis las adapta. La Santa Sede no quiere uniformidad, sino que cada lugar tenga su personalidad. En Madrid, por ejemplo, habrá una referencia concreta, y en Tenerife será la diócesis quien determine los detalles.

¿Qué imagen cree que quedará de esta visita?

Eso lo decidirán ustedes. Serán las caras de la gente, los migrantes, los fieles. Y los gestos del papa, que siempre se acerca tanto a quienes sufren como a quienes celebran. Esos gestos son los que transmiten el mensaje más profundo.

El lema del viaje es ‘Alzar la mirada’. ¿Qué significa en este contexto?

Es una frase del Evangelio muy esperanzadora. En un momento de tensión y polarización, el papa invita a mirar al futuro con esperanza. También en Canarias: se puede trabajar juntos, personas muy distintas, por el bien común.

¿A qué responde su presencia estos días en Tenerife?

Venimos periódicamente para asesorar a los comités locales, resolver dudas y acompañar el proceso organizativo.

Para terminar, ¿qué mensaje le gustaría trasladar a la sociedad canaria ante esta visita?

Es una oportunidad única. Es la primera vez que un papa visita Canarias y merece la pena vivirlo con intensidad, con apertura y con espíritu de colaboración.

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