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Canarias aspira a ser más que una frontera de contención

Las Islas reclaman su papel como plataforma entre África y Europa y refuerzan su aspiración a desempeñar un rol protagonista en las políticas que sitúen al Sahel como una región de prioridad estratégica. Más allá de la migración, el Archipiélago identifica en el continente vecino "un mercado en expansión"

Un soldado francés patrullando en el Sahel antes de su retirada.

Un soldado francés patrullando en el Sahel antes de su retirada.

Alexandra Socorro

Alexandra Socorro

Las Palmas de Gran Canaria

Canarias aspira a dejar de ser solo una frontera de contención. Quiere ser percibida como algo más: una plataforma entre África y Europa y un laboratorio de políticas que sitúen al Sahel como una región de prioridad estratégica, no solo desde la perspectiva securitaria, sino también en el ámbito de la cooperación y el desarrollo. Así lo expresó la directora general de Relaciones Exteriores del Gobierno de Canarias, Miossoty de la Caridad Paraelo, durante su participación en La estrategia de España sobre África y el Sahel.

La región africana es de extrema prioridad para el Archipiélago, no solo por su vínculo con la migración - un gran porcentaje de las personas que llegan a las Islas a través de la ruta canaria procede de la franja saheliana -, sino también porque allí- Canarias, en particular, y España, en general - encuentran un mercado de expansión económica, oportunidades de inversión y un espacio clave para fortalecer la cooperación empresarial, educativa y tecnológica.

Pero mientras la Comunidad Autónoma lanza una llamada de atención para adquirir un papel protagonista en la estrategia europea en el Sahel, también denuncia una "desatención" por parte de Bruselas, que en los últimos años ha ido reduciendo su presencia en la región. En este contexto, la Unión Europea (UE) ha desactivadovarias de sus misiones civiles y militares, entre ellas la misión de formación militar en Mali (EUTM Mali) y la misión de apoyo a la seguridad en Níger (EUCAP Sahel Níger), tras los golpes de Estado y el deterioro de las relaciones con los gobiernos militares de estos países que, ahora, configuran la Alianza de Estados del Sahel junto a Burkina Faso. Estas operaciones, desplegadas desde 2012, tenían como objetivo reforzar las capacidades de seguridad, combatir el terrorismo y estabilizar la región, pero han sido progresivamente suspendidas tras la exigencia de retirada de fuerzas extranjeras y el giro geopolítico de los países saheliano. Y, mientras los países europeos reducen su presencia en la franja , otros actores internacionales como Rusia o China avanzan posiciones en una zona de creciente relevancia internacional.

Los vínculos entre el Sahel y Canarias

Pero los vínculos entre el Archipiélago y la región africana - pese a la reducción de llegadas de cayucos y pateras a las costas de las Islas -se mantienen activos impulsados por su cercanía geográfica: Canarias se sitúa a apenas unos 800 kilómetros de Mauritania y a poco más de 1.000 kilómetros de otras áreas del Sahel. En este sentido, la reconfiguración en las llegadas se interpreta como un desplazamiento de las tendencias motivadas por políticas de externalización de fronteras, pero no como una desactivación de la ruta atlántica. Mali se mantiene como un eje crítico y como uno de los principales focos de inestabilidad y de salida migratoria hacia las Islas.

Otro de los aspectos que preocupa a Canarias es el enfoque predominante hacia el Sahel, centrado en la seguridad. La crisis que atraviesa la región tiene un carácter mucho más amplio. Se trata de una situación "multidimensional, con naturaleza de círculo vicioso, porque los distintos factores se retroalimentan entre sí y generan un resultado dramático", reflexionó el jefe de Servicio de África Occidental y el Sahel de la Dirección General de África del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, Carlos Aldea.

Los desafíos que España encuentra en la región son numerosos, pero también lo son las oportunidades. El potencial económico que Canarias viene subrayando se refleja en ámbitos como los recursos naturales, la agricultura o la ganadería, sectores con margen de desarrollo y cooperación. El reto, ahora, pasa por impulsar un debate en el seno de la Unión Europea que permita articular una estrategia más amplia hacia el Sahel, orientada no solo a la estabilidad, sino también a fomentar el desarrollo económico y la colaboración en pro de beneficios mutuos.

La cooperación

En este contexto, uno de los aspectos clave a analizar es la cooperación. "En la teoría, la estrategia del Sahel es acertada, pero hay que acercarse desde la sinceridad", apuntó el profesor de Derecho Internacional Privado de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Lucas Pérez. En este sentido, subrayó que el desarrollo "resulta fundamental", pese a que la visión predominante continúa siendo securitaria. Una de las prioridades, a juicio de Pérez, debe ser la gestión del movimiento de personas, una situación que calificó de "vergüenza y que debe ser radicalmente cambiada". Sin embargo, el éxito de la cooperación solo será posible cuando los propios países del Sahel "la hagan suya" y las estrategias no se perciban como externas, sino como proyectos compartidos y sostenibles en el tiempo.

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