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Las horas de trabajo impagadas hurtan a Canarias 3.791 empleos

La prolongación de la jornada laboral dibuja una tendencia creciente en el Archipiélago y el tiempo ‘gratuito’ cuesta casi cien millones

La educación es el sector más afectado por el impago de horas extraordinarias.

La educación es el sector más afectado por el impago de horas extraordinarias. / EP

Julio Gutiérrez

Julio Gutiérrez

Las Palmas de Gran Canaria

Durante el pasado año, los asalariados de Canarias realizaron 13,8 millones de horas extraordinarias. De ellas, 6,8 millones no les generaron ningún ingreso. Es decir, prestaron servicios por valor de 98,9 millones de euros sin recibir a cambio ni uno solo de ellos. Con esa suma, podrían haberse creado 3.791 puestos de trabajo en las Islas. Y más preocupante aún es que todos esos números marcan indeseables récords en las Islas.

Las cifras son una estimación y están extraídas de los microdatos que ofrece la Encuesta de Población Activa (EPA). A los fríos números se les añade un 25% por la conocida como infradeclaración.

Silencio

En ámbitos en los que es habitual la prolongación de la jornada laboral, el silencio es también un hecho común; el miedo a sufrir represalias como el despido provoca la proliferación de trabajadores que callan. En cualquier caso, el incremento del 25% debe entenderse como conservador. En un reciente trabajo de su Gabinete Económico, el sindicato CCOO lo elevaba hasta el 40%.

¿A quién beneficia esta práctica? Solo a quienes practican la ilegalidad. Los asalariados reciben menos dinero del que en justicia les corresponde; la Administración (léase conjunto de los ciudadanos), menos ingresos fiscales de los que debería tener, y las empresas que juegan limpio pierden competitividad frente a las tramposas.

Alarma

Solo con contemplar los números del último año sobran los motivos para activar el botón de alarma, pero observar el incremento de dinero espurio ahorrado a través de estas prácticas delictivas en los últimos diez años –un 50%– da para el clamor.

Ya en la salida de la Gran Recesión –año 2015– se realizaron en Canarias 10,2 millones de horas extraordinarias. Solo se abonaron 5,7 millones, las restantes 4,5 millones quedaron apuntadas en un bloque de hielo de 65,9 millones de euros. Por valioso que fuera, acabó, como ocurre con todos, siendo un charco de agua de cero euros.

Presuntos empresarios

Desde entonces, solo la brusca caída de la actividad económica generada por la crisis sanitaria de 2020 ha torcido un rumbo indeseado. El curso 2019, a las puertas del estallido de pandemia global por coronavirus, se cerró en el Archipiélago con 13,4 millones de horas extras y solo 5,7 millones de ellas pagadas. Las otras 4,5 millones supusieron que los presuntos empresarios dejaran de pagar 65,9 millones de euros.

El siguiente ejercicio, afectado de lleno –con más intensidad si cabe en la actividad turística– por las restricciones que tuvieron que adoptarse para frenar los contagios, el exceso de horas no previstas se redujo un 58%; la suma de las no pagadas, en la misma línea descendente, lo hizo en un 42%.

Sus fechorías

Ni fue sino un espejismo generado por una circunstancia felizmente muy lejos de ser habitual. En cuanto el PIB de las Islas tuvo la posibilidad de funcionar a pleno rendimiento, los amigos de lo ajeno (el trabajo de sus empleados en este caso) volvieron a las andadas.

En 2023, sus fechorías ya habían logrado situarse en el nivel previo a la propagación del covid por todo el planeta. En los dos siguientes años, el volumen no ha cesado de crecer sin freno. Por intolerable que resulten estas prácticas, observando su evolución cabe preguntarse hasta qué punto se continuarán tolerando.

Octavo puesto

El problema no es específico de Canarias. Las Islas ocupan el octavo puesto en el ranking de comunidades autónomas españolas. Yen las siete que la preceden, el valor de las horas extraordinarias no abonadas supera los cien millones de euros: Madrid (613,2 millones), Cataluña (500), Andalucía (370,5), Comunidad Valenciana (261,9), Galicia (117), Castilla y León (115,8) y País Vasco (152,1).

Por detrás del Archipiélago se sitúan Castilla-La Mancha (87,7 millones de euros), Murcia (72,1), Aragón (80,4), Baleares (67,6), Asturias (60,7), Navarra (60,1), Extremadura (36,4), Cantabria (42,9) y La Rioja (26). Evidentemente, el volumen de actividad económica, habitantes y trabajadores es un factor diferencial y, de existir sesgo de intensidad en función de las actividades económicas con mayor preeminencia, no parece que sea el turístico el terreno más pantanoso.

No es el turismo

De hecho, el mencionado trabajo elaborado por el sindicato CCOO, no contempla la actividad alojativa, destacada protagonista principal de la economía de las Islas, entre los sectores en los que con mayor intensidad se concentra el volumen de horas extraordinarias no abonadas.

Contra lo que puede pensarse a priori, según la organización sindical es la educación (440.000 horas extras no pagadas a la semana) la que se sitúa al frente. Transporte y almacenamiento (270.000), industria manufacturera (255.000), comercio (217.000), actividades profesionales, científicas y técnicas (212.000) y Administración Pública y Defensa (197.000) se sitúan a continuación.

92.600 empleos en todo el país

Todos estos nichos de actividad se repiten cuando se atiende a la cantidad de trabajadores afectados. No haberles cargado con trabajo que nunca se les pagará habría servido para crear 92.617 puestos de trabajo en todo el país.

Los ámbitos de actividad cambian cuando lo que se mide, siempre según CCOO, es la tasa de existencia de estos abusos. En ese caso, suministro de energía eléctrica, gas, vapor y aire acondicionado, con el 5,6% de los asalariados afectados, se lleva la palma.

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