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Javier Cremades, abogado y presidente de la World Jurist Association: «El Estado de Derecho es un sistema que ha costado siglos construir y puede perderse en una sola generación»

El acto, con motivo de la presentación del libro 'Sobre el imperio de la ley' de Javier Cremades, reúne a expertos del ámbito legal y académico para analizar instituciones, desinformación y la necesidad de reforzar la cultura jurídica en la sociedad

Instante durante la presentación de ‘Sobre el imperio de la ley’.

Instante durante la presentación de ‘Sobre el imperio de la ley’. / Javier Cañas

María Alfonso Rodríguez

María Alfonso Rodríguez

Las Palmas de Gran Canaria

En un momento en el que el ruido político y la polarización parecen imponerse al consenso, la defensa del Estado de Derecho se reivindicó esta tarde como una tarea colectiva. La presentación de Sobre el imperio de la ley, de Javier Cremades, abogado y presidente de la World Jurist Association; en el Ilustre Colegio de Abogados de Las Palmas reunió a juristas, académicos y profesionales de la comunicación en torno a una idea central: la democracia no es irreversible.

El propio autor lo dejó claro desde el inicio. «Estamos en un momento donde hay una preocupación extendida en la sociedad sobre el cuidado del imperio de la ley», afirmó, advirtiendo de su fragilidad. «Es maravilloso, pero es un sistema que ha costado muchos siglos construirlo y se puede perder en una sola generación», añadió, situando el libro como una llamada de atención ante ese riesgo.

Una base que no es irreversible

Acompañado por Fernando Canellada, director de LA PROVINCIA; Cristina Caja, profesora de la Universidad Atlántico Medio; Juan Luis Lorenzo, Presidente del Tribunal Superior de Justicia de Canarias; Rafael Massieu, Decano del Ilustre Colegio de Abogados de Las Palmas de Gran Canaria; Juan Avello, Juez Decano de Las Palmas de Gran Canaria; y José Luis Zamora, Catedrático de Derecho Romano de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria; Cremades defendió que el Estado de Derecho no es solo una estructura jurídica, sino el «oxígeno» que sostiene la vida en libertad. «El imperio de la ley es el sistema que nos permite ser libres en plenitud», sostuvo, al tiempo que insistió en que limita el poder público y protege la dignidad humana.

Durante su intervención, el autor subrayó la centralidad de la persona dentro del sistema jurídico: «No estamos ante un enjambre de normas técnicas, sino ante una fórmula única donde las personas son el fin último». En esa línea, insistió en que la Constitución actúa como límite infranqueable del poder, recordando que «la legitimidad solo nace de la Constitución».

El papel de las instituciones

El decano del Colegio de Abogados, Rafael Massieu, destacó el valor pedagógico de la obra y su oportunidad en el contexto actual, marcado, según señaló, por intentos de erosión institucional en distintas partes del mundo. A su juicio, el libro demuestra que «el derecho es absolutamente indispensable para la consecución de la paz» y que la ciudadanía debe implicarse activamente en su defensa.

En esa misma línea, el juez decano Juan Avello alertó del impacto de la desinformación y la polarización: «El primer requisito para poder defender algo es conocerlo», afirmó, insistiendo en que el Estado de Derecho «es un logro que es necesario defender».

Formación y cultura jurídica

La profesora Cristina Caja puso el foco en la formación de los futuros juristas, recordando que no basta con conocer las normas, sino que es necesario «formar criterio» y adquirir valores. José Luis Zamora, por su parte, incidió en la «erosión de la democracia» y en la importancia de aprender del pasado para evitar repetir errores.

El acto incluyó además una intervención en vídeo del presidente del Tribunal Constitucional Federal de Alemania, Stephan Harbarth, quien advirtió de que «sin la protección y la defensa de la ley, no puede haber libertad y democracia».

Cremades concluyó con un mensaje directo: «El Estado de Derecho es un patrimonio de cada uno de nosotros y lo tenemos que defender con uñas y dientes». Una idea que atravesó toda la presentación y que convirtió el encuentro en un recordatorio de que la democracia exige vigilancia constante.

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