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Crónica parlamentaria

Y así hasta mayo de 2027

Durante unos minutos pareció que se comenzaba a hablar de un asunto grave en el salón de plenos. Pero solo duró unos minutos, hasta que regresó la logomaquia compartida

Sebastián Franquis, portavoz parlamentario socialista, ayer en una intervención desde su escaño.

Sebastián Franquis, portavoz parlamentario socialista, ayer en una intervención desde su escaño. / Andrés Gutiérrez

Alfonso González Jerez

Alfonso González Jerez

Concluidas las largas y santificadas vacaciones de sus señorías, el pleno parlamentario que empezó ayer certificó que ya está vendido todo el pescado retórico de la legislatura y solo nos queda un soporífero año para escuchar las mismas monsergas repetidas una y otra vez. Resumidamente pueden describirse así.

a) El PSOE.

Este Gobierno es muy malo, técnica, moral, meteorológica y gastronómicamente. Clavijo es un perverso polimorfo y Domínguez, un inútil monocromático. En cambio, con nosotros Canarias dio un Gran Salto Adelante que deja pequeño a Mao Tse Tung: Arucas superó a Beijing. La gente fue tan feliz que casi se olvidó de los gobiernos de CC, incluso de aquellos que los socialistas compartimos con ellos. Gestionamos tan brillantemente la pandemia de coronavirus que el confinamiento en los hogares fue para los canarios una experiencia espiritual de la cual salieron renovados y ya preparados para la visita del papa. Y todo gracias a un líder visionario y modesto que si quisiera podría haber sido papa en lugar de papá: Ángel Víctor Torres, que por cierto no se metió jamás una mascarilla en el bolsillo, siempre se las puso sobre la nariz. Clavijo está en la bronca permanente, solo sabe pedir dinero y no ejerce el autogobierno de verdad, no como nosotros, que siempre lo hacemos después de pedir permiso a Pedro Sánchez.

b) Coalición Canaria.

Que feo lo que ha dicho. Pero qué feo. Aquí huele a godo y yo no he sido. Canarias solo puede avanzar sobre el entendimiento y el acuerdo o si lo prefieren, sobre el acuerdo y el entendimiento. Siempre colaboración. Siempre la mano tendida. Necesitamos perras españolas, perras europeas, perras y más perras, aeropuertos, catamaranes, circuitos automovilísticos, una política migratoria, turistas, perenquenes, sorondongos, renovar el REF cada seis meses, si al cantar una folía sientes ganas de llorar es que el corazón te dice que te vas a enamorar, los convoca a todos mañana a Presidencia a primera hora para, siempre al modo canario, cerrar un Acuerdo Marco y Plurianual Sobre Todas las Cosas y Otras Muchas Más, que venga la niña, que venga y lo baile… No, Nira no. Chano.

c) Partido Popular.

Pedro Sánchez es un canalla. Pedro Sánchez es un farsante, Pedro Sánchez es un mentiroso, Pedro Sánchez es la criatura de un pantano diabólico, Pedro Sánchez es un atracador, Pedro Sánchez es un trepador, Pedro Sánchez es un oportunista, Pedro Sánchez es un ignorante, Pedro Sánchez tuvo un abuelo que asesinaba nonagenarias por puro placer morboso, Pedro Sánchez es corrupto, Pedro Sánchez toma yogures caducados, Pedro Sánchez se ríe de los canarios, Pedro Sánchez jamás ha ayudado a un ciego a cruzar la calle, Pedro Sánchez participa en aquelarres vestido solo con taparrabos, Pedro Sánchez dimisión.

d) Nueva Canarias.

Así no, señor Clavijo. Así no, señor. Así no. Así. Aaaah.

e) Vox.

Nosotros no tenemos nada contra los inmigrantes, salvo que se empeñan en existir. ¿Nosotros fascistas? Las ganas nuestras.

f) Agrupación Socialista Gomera.

Razón, orden, cooperación, responsabilidad, generosidad, tal y como soy yo, tal y como es Casimiro Curbelo.

g) Grupo Mixto.

No podemos no felicitarnos por lo bien que lo está haciendo el Gobierno, pero ¿por qué no viene el papa a La Restinga? ¿Es rabo blanco? ¿Es rabo negro?

Dotado de este mapa conceptual ya puede el lector enfrentarse hermenéuticamente al último año de legislatura. Ayer, en las preguntas de los grupos al presidente y el vicepresidente, resonaron todos los argumentos, clichés y juegos de palabras de los dos últimos años y medio, con tal intensidad que podríamos haber estado perfectamente en el otoño de 2023. Los socialistas criticaron mucho a Clavijo por la exigüedad de su paquete de ayudas para paliar los efectos de la crisis energética derivada de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán. Al parecer el señor Sebastián Franquis anhelaba que el Gobierno autonómico emplease cientos de millones de euros, como el Gobierno vasco, que en efecto ha aprobado un plan dotado de 1.047 millones de euros. La parte de león de esa iniciativa, sin embargo, va a parar a grandes empresas industriales con alto consumo energético -por algo lo llaman «escudo industrial»- aunque también pymes y autónomos serán beneficiarios. Es difícil saber si el PSOE apoyaría que el Gobierno canario pagara parte de la factura eléctrica a las grandes cadenas hoteleras instaladas en las islas. Pero los socialistas no están totalmente ayunos de razón en este trance. De hecho Clavijo se ha carteado con varios ministerios para intentar garantizar el suministro energético que necesitan los canarios y aumentar las reservas. La guerra de Irán no va a detenerse. La guerra no acabará en breve. Las consecuencias económicas para Canarias pueden ser duras. Durante unos minutos pareció que se comenzaba a hablar de un asunto grave en el salón de plenos. Pero solo duró unos minutos, hasta que regresó la logomaquia compartida, y también las malignas necedades de Vox.

El portavoz de los ultras, Nicasio Galván, le preguntó al presidente cuanto se gastaba el Servicio Canario de Salud en atender a migrantes ilegales. Realmente Galván ya se sabía la cifra -unos 26 millones de euros- pero quería saber si esto «le parecía justo» a Clavijo, que se mostraba más hastiado que preocupado. Le respondió que le parecía intolerable intentar enfrentar así a los canarios con los inmigrantes. «No hay personas ilegales», replicó Clavijo. «Dios no quiera que gobiernen, porque son malas personas». Galván no dejaba de hablar y gesticular desde su escaño, una costumbre cada vez más extendida, porque la presidenta, Astrid Pérez, se cuida mucho de imponer su autoridad. Pasan los años y las legislaturas y uno no deja de asombrarse de que sus señorías, como críos agilipollados, no sepan contenerse mínimamente cuando se les lleva la contraria desde la tribuna de oradores. Mejor oradora que Galván es su compañera Paula Jover, precisa y seca como el pedernal y muy alejada de los falsos melindres de Galván. Y la señora Jover supo llevar al vicepresidente y consejero de Economía Manuel Dominguez al límite mismo de sus contradicciones. Domínguez aseguró que apoyaba la derivación de menores migrantes acogidos en Gran Canaria a otras comunidades autónomas, mayoritariamente gobernadas por el PP y renuentes al reparto. Pero al mismo tiempo el vicepresidente afirmó que el objetivo final debe ser «cerrar las fronteras», e intentar mejorar las condiciones de los africanos «en sus países de origen». Lo de cerrar las fronteras es casi un mantra de Vox y no se condice con la Comisión Europea, que plantea un endurecimiento de los controles, una mayor digitalización y crear procedimientos acelerados para la devolución ‘en caliente’ de los que intenten colarse. Entre la UE y Vox alzó su tienda Domínguez. Impavidez en los rostros de Clavijo y sus diputados. Sonrisas maliciosas en muchos escaños socialistas. Yo creo que los de Vox le hubieran invitado a un cortadito al vicepresidente.

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