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Laura Pausini, reina por un día

La cantante Laura Pausini cerró su concierto en Arona coronada con un tocado del artista tinerfeño Alexis Santana, ganadora de las dos últimas reinas del carnaval, en un gesto inesperado que unió la estética con el pop internacional en un broche de oro en el espectáculo para la posteridad

Alexis Santana 'corona' a Laura Pausini

LP / ED

Humberto Gonar

Santa Cruz de Tenerife

Hay trayectorias que se explican mejor desde el taller de costura que bajo los fotos capaces de hacer brillar y deslumbra los más atractivos trajes de Carnaval y hasta de la pasarela de moda. La evolución de Alexis Santana (Santa Úrsula, 1989) toma forma en la máquina de coser. Acostumbrado a trabajar entre bastidores, a coser piezas que solo cobran sentido bajo la luz de una gala, el diseñador tinerfeño se ha hecho un nombre en el exigente mundo del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife, donde cada centímetro cuenta y cada error se paga en directo. Sin embargo, el penúltimo reto de Alexis Santana lo llevó hasta un concierto multitudinario en el sur de Tenerife y de la mano de una artista internacional que, sin saberlo, iba a cerrar su espectáculo coronada con una pieza salida de sus manos.

La noche del 29 de marzo, en Arona, más de diez mil personas asistieron a un concierto de Laura Pausini que se movió entre la nostalgia y la emoción compartida. Fue una de esas citas donde se cita la historia personal con la de miles de personas en uno de los municipios turísticos por excelencia. El público respondió desde el primer momento, en una atmósfera cuidada al detalle, con una producción que convirtió el recinto en un espacio casi íntimo pese a la magnitud. Nadie esperaba entonces que, en el cierre, habría un elemento más que añadir a esa narrativa: un tocado inspirado en el Carnaval, concebido en Tenerife y entregado como regalo con el celo de la organización y la productora de la propia intérprete.

Detrás de ese gesto está Alexis Santana, que recibió el encargo apenas un mes antes del concierto. No fue una petición directa de la artista, sino una iniciativa de la promotora de la gira por España, que en cada ciudad busca ofrecerle un detalle representativo del lugar; como un sello que le acompañe de por vida. En el caso de Tenerife, la elección fue inmediata: el Carnaval como símbolo y Alexis Santana, el ‘príncipe’ de la velada, como si de un cuento de fantasía se tratara.

El tocado que regaló el equipo artístico de la cantante, inspirado en el Carnaval, fue creado en cuatro días y adaptado para que lo luciera en pleno directo

La llamada llegó a través de la productora local. «Me preguntaron si estaba dispuesto y ni me lo pensé», recuerda. A partir de ahí, el proceso siguió una lógica profesional, pero con una presión distinta a la habitual. No se trataba de diseñar para una candidata de Carnava que ensaya durante semanas, ni de una fantasía que se adapta en pruebas sucesivas semanas antes de la gala. Aquí todo debía resolverse con precisión previa: un objeto que viajaría de manos, que debía funcionar sin margen de ajuste y que, además, tenía que dialogar con un espectáculo ya cerrado.

Las indicaciones fueron concretas pero abiertas. Colores de la gira -azules, negros, platas, grises- y una condición clara: ni demasiado grande ni demasiado pequeño. Lo demás quedaba en manos del diseñador. Alexis elaboró un boceto y, desde ahí, construyó una pieza que combinaba materiales ligeros y elementos de mayor presencia visual. Utilizó pedrería acrílica para reducir peso, cristal para aportar brillo, plumas negras para generar volumen y una estructura de canutillos rematada con detalles que evocaban la estética carnavalera sin caer en la literalidad.

El verdadero desafío, sin embargo, no fue estético, sino técnico. A diferencia de los tocados de Carnaval, que se apoyan en cascos firmes, esta pieza debía colocarse sobre el cabello suelto de la artista, sin asistencia y en pleno desarrollo del concierto. «Ahí estuvo lo más complicado», explica. La solución pasó por diseñar una estructura intermedia, ajustada a las medidas de la cantante, que le permitiera colocárselo con facilidad y mantener la estabilidad en escena.

Las medidas llegaron desde el equipo de la artista, pero el ajuste final tuvo un componente casi doméstico. «Coincidían bastante con las mías, así que me lo probaba yo mismo», cuenta. Esa imagen -el diseñador frente al espejo, comprobando cómo se asienta la pieza- resume bien el carácter artesanal de su trabajo, incluso cuando el destino final es un escenario internacional.

En la última canción, Laura Pausini sorprendió al público luciendo el tocado elaborado por Alexis Santana por encargo del equipo de la organización de la gira.

En la última canción, Laura Pausini sorprendió al público luciendo el tocado elaborado por Alexis Santana por encargo del equipo de la organización de la gira. / Carlo Barbero

El tocado se completó en cuatro días, en casa, a ratos. Sin equipo, sin taller, sin más estructura que la experiencia acumulada en años de Carnaval. Esa forma de trabajar no es casual. Santana pertenece a una generación que ha aprendido desde la práctica, que ha crecido entre materiales, errores y soluciones improvisadas, y que entiende el diseño como un proceso continuo más que como un resultado puntual.

El 28 de marzo, un día antes del concierto, se desplazó al Bahía del Duque para entregar la pieza. La colocó en la habitación de la artista, sobre una base que permitiera apreciar el volumen y los detalles. Era parte de la sorpresa. Allí coincidió con la promotora, con quien compartió impresiones y contexto. Supo entonces que cada ciudad estaba aportando su propio regalo, en una especie de mapa emocional de la gira.

La incertidumbre acompañó todo el proceso. Nadie podía asegurar que la cantante fuese a utilizar el tocado en el concierto. Podía quedarse en un gesto privado, en un objeto más dentro de una gira larga. Sin embargo, la respuesta llegó rápido. Nada más verlo, la artista decidió incorporarlo al espectáculo.

Aun así, el momento no estaba fijado. Santana asistió al concierto con esa duda abierta. La noche avanzó con normalidad, con el público entregado y una sucesión de temas que confirmaban la conexión entre artista y el públco. Cuando parecía que todo había terminado, llegó el giro final. Una última canción, una reaparición y el tocado en escena, integrado en el vestuario, en sintonía con un abrigo de mariposas en tonos azules.

La pieza, rica en pedrería sin que fuera una gran estructura, acabó viajando a Roma tras el concierto, confirmando el impacto que tuvo en la artista italiana

«Fue una sorpresa enorme», reconoce con la complicidad de su pareja, que refuerza su testimonio. No solo por verlo en uso, sino por el lugar que ocupó: el cierre del concierto, el instante que queda en la memoria del público. La artista, además, agradeció el regalo sobre el escenario, un gesto que reforzó el vínculo entre la pieza y el momento.

Días después, el tocado viajó a Roma. La artista solicitó que se lo enviaran, lo que confirmó que no se trataba de un uso puntual. Para Santana, ese detalle tiene un valor especial. 2Significa que no se quedó en algo anecdótico», tal vez como quien sueña que una de sus obras decore el hogar de esta estrella de la canción.

Más allá de este episodio, su trayectoria se sostiene sobre una base sólida en el Carnaval. Desde sus inicios en Los Realejos hasta su consolidación en Santa Cruz, ha recorrido todas las etapas posibles: aprendiz, finalista, diseñador de candidatas infantiles, autor de fantasías adultas y, finalmente, creador de una reina. En 2025 alcanzó el máximo reconocimiento, un objetivo que llevaba años persiguiendo y que llegó tras una evolución constante, marcada por la insistencia y la mejora técnica. Y no se quedó en ‘Conexión’, el título de la fantasía con la que ganó, sino que revalidó el cetro en 2026 con ‘Icónica’, una fantasía que reunió a una treintana de artistas que aportaron su trabajo según pautas que luego transformó en el traje de la reina.

El estilo de Alexis bebe de esa experiencia. En la artesanía. En la resilencia. En darle no solo una segunda vuelta a todo sino una segunda oportunidad desde el reciclaje y la sostenibilidad. Hay en sus diseños una búsqueda de equilibrio entre impacto visual y coherencia estructural, entre exceso controlado y funcionalidad. No se trata solo de crear piezas llamativas, sino de hacerlas viables en escena, de entender el cuerpo que las porta y el contexto en el que se mueven.

En ese sentido, el trabajo para Laura Pausini no es una ruptura, sino una extensión de su lenguaje. Cambia el escenario, cambia la escala, pero se mantienen los principios: adaptación, precisión y una mirada que combina lo estético con lo práctico.

Santana no se presenta como un diseñador de celebridades. Su relación con el trabajo es más directa, menos mediada por la idea de notoriedad. Ha colaborado con figuras conocidas, ha participado en proyectos de proyección internacional, pero su discurso sigue anclado en el oficio. Entre los últimos, un traje para una participante en Grand Prix.

Quizá por eso, lo ocurrido en Arona tiene un valor añadido.

El Carnaval, en esencia, siempre ha sido eso: una forma de convertir lo local en universal, de llevar una identidad concreta a espacios inesperados. Alexis Santana lo ha hecho durante años en las galas de Santa Cruz. Esta vez, sin embargo, el viaje fue distinto. Salió del recinto, cruzó el circuito habitual y terminó en un concierto multitudinario pero único en su trayectoria.

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