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Entrevista | Álvaro Torres Jefe de la unidad de Vigilancia Epidemiológica de la Dirección General de Salud Pública del SCS

Álvaro Torres, jefe de la unidad de Vigilancia Epidemiológica de la Dirección General de Salud Pública del SCS: «El principal reto que debemos asumir es la transición digital»

El profesional participó este jueves en las primeras Jornadas Canarias de Actualización en Inmunizaciones, donde habló de los desafíos de la vigilancia epidemiológica y de las estrategias para prevenir enfermedades

Álvaro Torrres, este jueves, en el Colegio Oficial de Médicos de Las Palmas.

Álvaro Torrres, este jueves, en el Colegio Oficial de Médicos de Las Palmas. / ANDRÉS CRUZ

Las Palmas de Gran Canaria

¿Cuáles son los principales retos a los que se enfrenta Canarias en el seguimiento de enfermedades prevenibles por vacunación?

El principal reto es la transición digital. En la vigilancia epidemiológica, tanto de enfermedades prevenibles por vacunación como de otras como la tuberculosis o el VIH, por ejemplo, es fundamental captar la información del registro de cada médico, porque cada facultativo es el que pone el diagnóstico. Actualmente, esa notificación requiere una acción activa por parte del profesional, lo que supone una carga adicional en un contexto asistencial ya muy exigente. Ahora, estamos trabajando en captar esa información de manera automática.

¿Cómo ha evolucionado la política de inmunizaciones en las islas en los últimos años y cuáles son los cambios más relevantes?

La evolución ha ido a la par que con el resto del mundo occidental. Canarias no va retrasada en esta materia y vamos mejorando muchísimo, gracias al desarrollo tecnológico de vacunas y a una mejor capacidad de vigilancia. Esto ha permitido actuar con mayor precisión sobre los grupos que más lo necesitan. Entre los cambios más relevantes, destacan la incorporación de anticuerpos monoclonales en lactantes para actuar contra el virus respiratorio sincitial -VRS-, la ampliación de la vacunación antigripal en niños, la introducción de la vacuna frente al herpes zóster para las personas mayores y la ampliación de la cobertura frente al neumococo. En conjunto, la evolución es claramente positiva y está alineada con los países de nuestro entorno.

Recientemente, ha anunciado que Canarias extenderá la vacuna contra el VRS este invierno a los pacientes con enfermedades cardíacas y respiratorias, así como a los usuarios de residencias. ¿Qué estrategia se seguirá?

Ahora mismo, se están evaluando todas las estrategias posibles y no se descarta ninguna opción.

¿Qué papel juega la vigilancia epidemiológica en la toma de decisiones a la hora de incorporar nuevas profilaxis al calendario vacunal?

Es fundamental. La vigilancia permite identificar qué grupos de población pueden beneficiarse de la vacunación. Por ejemplo, en el caso de la gripe, los datos evidenciaron una carga significativa de enfermedad en la población infantil, incluyendo casos graves que requerían hospitalización. Además, la vigilancia es esencial para evaluar el impacto de las medidas adoptadas, midiendo la reducción de casos, ingresos o fallecimientos. De este modo, se garantiza un uso adecuado y eficiente de los caudales públicos.

En un contexto de creciente desinformación, ¿cómo puede mejorar Salud Pública la confianza de la población en las vacunas?

La clave está en la transparencia y en contar la verdad. Existe una gran cantidad de desinformación, especialmente a través del boca a boca y de las redes sociales, unos espacios que pueden generar mucho ruido innecesario. En ocasiones se detectan supuestos brotes que no tienen origen infeccioso y se difunden cosas que no son, mientras que en otras ocasiones sí permiten identificar situaciones reales no notificadas. Este proceso forma parte de la llamada inteligencia epidemiológica, que consiste en analizar y validar la información disponible. Es cierto que las redes sociales a veces pueden ayudarnos, pero deben manejarse con rigor para evitar interpretaciones erróneas.

«Hay programas que son capaces de leer la historia clínica de un paciente y de extraer información»

En la actualidad, ¿existen enfermedades que preocupen especialmente por posibles repuntes asociados a descensos en las tasas de cobertura vacunal?

En España no se han producido descensos importantes en las tasas de cobertura vacunal, aunque sí hay margen de mejora en algunos aspectos, como la administración de segundas dosis y la vacunación en adultos. Tradicionalmente, la vacunación se asocia a la infancia, lo que dificulta su extensión a la población adulta. En enfermedades como el sarampión existen bolsas de población no vacunada correspondientes a generaciones que no tuvieron acceso a los actuales programas de inmunización. Aun así, el descenso global de las enfermedades inmunoprevenibles ha sido muy significativo.

¿Cómo se coordinan los sistemas de vigilancia entre el ámbito regional, nacional e internacional para anticiparse a posibles brotes?

La coordinación se basa en sistemas digitales. Las enfermedades de declaración obligatoria se notifican de forma semanal al Ministerio de Sanidad, que a su vez traslada la información al Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades. Cuando hay alguna notificación por parte del Ministerio o del Centro Europeo, tenemos otro sistema automatizado que nos avisa de cualquier cosa que vaya a ocurrir. Al margen de eso, se emite un informe diario que realiza el Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias -Ccaes-. Todos estos sistemas funcionan muy bien.

¿Qué avances tecnológicos están mejorando la vigilancia epidemiológica?

Hay programas informáticos que son capaces de leer la historia clínica de un paciente y extraer la información relevante a partir de las indicaciones que se le han dado. Estas herramientas pueden generar alertas tempranas que posteriormente se confirman o descartan. Aunque su implantación requiere una importante adaptación tecnológica, se espera que en los próximos cinco años estos sistemas estén plenamente operativos. Personalmente, considero que estamos ante un avance muy importante.

«El descenso global de las enfermedades inmunoprevenibles ha sido muy significativo»

A su juicio, ¿qué lecciones dejó la pandemia de coronavirus en relación con la gestión de campañas de vacunación?

La principal lección es el hecho de haberle dado importancia a la vigilancia epidemiológica. La información no debe limitarse a almacenarse, sino que debe utilizarse para tomar decisiones. La pandemia nos enseñó que la información epidemiológica no debe quedarse en un cajón. Y es que el análisis de datos permite identificar patrones, detectar cambios en la epidemiología de las enfermedades y orientar las intervenciones de salud pública de manera más eficaz.

¿Qué estrategias considera más eficaces para aumentar las tasas de vacunación en los grupos con menor adherencia?

Las estrategias deben adaptarse a cada grupo de población. En el caso de la infancia, el trabajo con las familias suele ser efectivo, mientras que en adolescentes es necesario utilizar canales y formatos más cercanos, como contenidos visuales y mensajes adaptados a su entorno. En población adulta y mayor, en cambio, se requieren enfoques diferentes. Además, es importante analizar experiencias de otras comunidades autónomas y adaptar las estrategias al contexto local, teniendo en cuenta factores como la diversidad cultural y lingüística.

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