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La tuberculosis gana terreno en Canarias tras la pandemia

El Archipiélago registró el pasado año 138 casos de tuberculosis, un 18% más que en 2024

De izquierda a derecha, los doctores José Antonio Caminero y Guillermo Pérez.

De izquierda a derecha, los doctores José Antonio Caminero y Guillermo Pérez. / LP/DLP

Las Palmas de Gran Canaria

La tuberculosis experimentó un repunte en Canarias en el transcurso del pasado año, un aumento que va de la mano de la tendencia nacional e internacional tras la pandemia de Covid-19. Así lo advierte el doctor José Antonio Caminero, jefe del servicio de Neumología del Hospital Universitario de Gran Canaria Doctor Negrín y responsable de la unidad de Tuberculosis y Microbacterias. «Aunque los datos aún no están consolidados, el balance apunta a que en el Archipiélago se registraron 138 casos de tuberculosis en 2025, frente a los 117 declarados el año anterior. Esto supone un incremento de casi un 18%», anota el facultativo.

En concreto, la tasa se sitúa entre los seis y siete casos por cada 100.000 habitantes en las Islas, lo que mantiene a Canarias en niveles de baja prevalencia. Aun así, el experto admite que el aumento ha llamado la atención, ya que también se ha producido en todo el país, donde los cuadros de tuberculosis pasaron de 3.944 en 2024 a 4.270 en 2025. «Durante la pandemia, solo se atendió el covid y se dejaron de lado otras enfermedades como la tuberculosis, que han ido generando más transmisión», comenta.

Tal y como indica el especialista, esta patología está muy ligada a las condiciones socioeconómicas. No obstante, existen casos en todos los perfiles sociales. En esta unidad, los profesionales atienden unos 40 cuadros cada año, que son derivados desde los centros de Atención Primaria, el servicio de Urgencias o las consultas generales. «Muchas personas asocian el aumento a la migración. Es cierto que también se constatan casos en este grupo, pero no conforman la mayoría y, además, los contagios están vinculados a las condiciones de hacinamiento a las que son sometidos los migrantes cuando llegan», aclara el neumólogo.

Patología contagiosa

La tuberculosis es una enfermedad muy contagiosa. Según explica el doctor Guillermo Pérez, especialista de la citada unidad, la sintomatología es inespecífica y suele caracterizarse por la presencia de tos persistente, fiebre, expectoración y una afectación del estado de salud general. «Es frecuente que se produzca debilidad, pérdida de peso, sudoración nocturna e inapetencia», detalla. Ahora bien, si se diagnostica a tiempo, el manejo es sencillo y puede responder muy bien a la administración de antibióticos orales sin necesidad de requerir ingreso hospitalario. «Por esta razón, nuestro principal objetivo es lograr un diagnóstico precoz», insiste.

Para detectar la enfermedad, es necesario prestar atención a los síntomas descritos, realizar una radiografía de tórax y, en ocasiones, hacer un cultivo de la expectoración. «En general, solemos curar a los pacientes en unas pocas semanas. No obstante, el tratamiento debe prolongarse unos seis meses para evitar recaídas», señala el doctor Pérez. Por suerte, la tasa de curación supera el 95%.

Asimismo, el equipo lleva a cabo un seguimiento exhaustivo de todos los contactos de los afectados y les aplica una terapia preventiva. «Curiosamente, entre un 25 y un 30% de los pacientes se pueden curar solos porque la bacteria no es tan agresiva, pero el problema es que estas personas tienen más probabilidades de recaer», advierte el doctor José Antonio Caminero.

Unidad reconocida

Hay que recordar que la unidad de Tuberculosis y Microbacterias del Hospital Doctor Negrín se convirtió en 2016 en la primera del país en ser acreditada por la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ) con el nivel de Alta Complejidad, el mayor que existe, una categoría que fue renovada en 2024. Este reconocimiento les permite actuar como referentes para el resto de unidades acreditadas por esta sociedad científica.

En este espacio asistencial reciben atención cada año unas 60 personas con infecciones causadas por otras microbacterias, muchas de ellas de muy difícil manejo. «Somos la unidad de España que recibe más casos de microbacterias no tuberculosas», destaca el jefe del servicio de Neumología. Sin embargo, estas microbacterias no son transmisibles y solo las sufren los aquejados.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) se ha marcado como objetivo erradicar la tuberculosis para 2050, aunque los especialistas consideran que se trata de una meta difícil de alcanzar, pues esta estrategia se fijó en 2015 y aún no se ha cumplido ninguno de los hitos previstos en la hoja de ruta. A su juicio, la eliminación de la enfermedad pasa por factores que van más allá del ámbito sanitario: «Solo sería posible erradicarla con una buena distribución de la riqueza y con el desarrollo de una vacuna que alcance, al menos, un 90% de eficacia», concluyen.

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