Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Canarios evacuados de Mali tras los ataques: "En todo momento estuvimos seguros y tranquilos"

A pesar de los ataques, la capital maliense mantenía una aparente normalidad, contrastando con la situación de conflicto activo

El Ejército de Malí repele un ataque coordinado de grupos armados

LP/DLP

Alexandra Socorro

Alexandra Socorro

Las Palmas de Gran Canaria

"Lo que nos duele es el pueblo de Mali, que está sufriendo". El programador musical Juan Salan se encontraba en Bamako cuando el pasado fin de semana varias ciudades fueron atacadas de forma simultánea por grupos yihadistas vinculados a Al Qaeda, como JNIM, y por el Frente de Liberación de Azawad, ligado a los separatistas tuareg. Los ataques sorprendieron a una delegación canaria —de la que formaba parte Salam— que participaba en un Vis a Vis impulsado por Casa África. "En todo momento estuvimos seguros y tranquilos", relata. Fue el sábado, sobre las cinco de la mañana, cuando escucharon detonaciones desde el hotel. "Sentimos cómo vibraban los cristales, pero nada más".

El domingo por la mañana el embajador de España en Mali,  Antonio Guillén, les informó de la situación. Javier Jiménez, director del Festival Boreal, también presente, recuerda que, al escuchar las explosiones pensó "que algo se había caído en el pasillo". La incertidumbre aumentó con el cierre del aeropuerto por prevensión. Finalmente, la delegación pudo salir del país en un convoy organizado por la embajada.

Una aparente normalidad

Pese a lo ocurrido, la capital malienses, parecía mantener una aparente normalidad. "En Bamako había tranquilidad, incluso vimos una boda por la calle", recueda Salan. Una sensación que contrasta con la situación fuera de la ciudad, donde el conflicto permanece activo desde hace años. "Nosotros ya estamos en Madrid, pero los malienses siguen allí. Eso es lo que duele", añade.

El viaje de regreso, inicialmente previsto para la madrugada del sábado al domingo, tuvo que retrasarse 24 horas debido al cierre preventivo del aeropuerto y a la imposición del toque de queda. Durante ese tiempo, la delegación permaneció en el hotel "con total tranquilidad", en un ambiente de convivencia en el que, más allá de la incertidumbre, primó la calma y el acompañamiento mutuo. La atención de la embajada española fue clave durante todo el proceso. "Estuvieron absolutamente pendientes", destaca Juan Salan, quien agradece el apoyo tanto de Casa África como del personal diplomático: "Sin ellos, probablemente todavía estaríamos allí"

En el aeropuerto, una vez reanudada la actividad tras 24 horas de cierre, la operativa se desarrollaba con normalidad, aunque con una notable afluencia de pasajeros. La incertidumbre, recuerda Javier Jiménez, estuvo marcada principalmente por la falta de certeza sobre cuándo podrían salir del país, condicionados por el toque de queda. "Fue fundamental el acompañamiento de la embajada, sobre todo por los controles y la presencia militar en las calles", subraya.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents