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Repensar el cuidado desde dentro: el reto que plantea el nuevo laboratorio de innovación social en Las Palmas de Gran Canaria

El nuevo laboratorio de innovación social busca introducir cambios profundos en el funcionamiento interno de entidades del ámbito social mediante procesos colaborativos y herramientas aplicables a su día a día

David Batista, técnico de actividad de Fundacion Mapfre Canarias.

David Batista, técnico de actividad de Fundacion Mapfre Canarias. / La Provincia

María Alfonso Rodríguez

María Alfonso Rodríguez

Las Palmas de Gran Canaria

El cuidado ya no puede seguir siendo una tarea invisible ni una responsabilidad individual dentro de las organizaciones sociales. Bajo esa premisa, la Fundación Mapfre Canarias y Cáritas Diocesana de Canarias presentó esta mañana en Las Palmas de Gran Canaria una nueva edición de su laboratorio de innovación social, centrado en transformar la forma en la que se cuida a quienes cuidan.

El programa, denominado E-LAB Biencuidar, propone diseñar modelos organizativos en los que el bienestar —emocional, mental y físico— se convierta en un eje estructural dentro de las entidades del Tercer Sector. La iniciativa se desarrollará entre mayo y junio a través de sesiones presenciales y acompañamiento online, con el objetivo de idear soluciones aplicables a la realidad de estas organizaciones.

Diseñar modelos aplicables al tercer sector

David Batista, técnico de la Fundación Mapfre Canarias, explicó que el resultado del laboratorio no está definido de antemano, sino que «lo vamos a crear entre todos a lo largo de los meses de mayo y junio». La intención es que el modelo que surja sea escalable y pueda ser aplicado por cualquier entidad. «Lo podrán aplicar todas las organizaciones del tercer sector, tanto las que participen como las que luego accedan a conocer el proyecto», señaló.

El enfoque, sin embargo, introduce un cambio relevante respecto a ediciones anteriores: mirar hacia el interior de las propias entidades. «La idea es poner el foco en el interior de las organizaciones porque creemos que para que el impacto social sea sostenible tenemos que tener equipos cuidados», afirmó Batista, quien subrayó que el trato constante con personas en situación de vulnerabilidad genera desgaste emocional. «El trato humano también absorbe, cansa y es mirarse a sí mismo», añadió.

El laboratorio busca, por tanto, que el cuidado deje de depender de iniciativas puntuales o voluntaristas y pase a formar parte de la estructura organizativa. En palabras de Batista, se trata de «conseguir que la cultura del cuidado no sea algo individual, sino que forme parte de la estructura de las organizaciones».

Caya Suárez, secretaria general de Cáritas Diocesana de Canarias.

Caya Suárez, secretaria general de Cáritas Diocesana de Canarias. / La Provincia / t

Corresponsabilidad, estructura y prevención

Desde Cáritas, su secretaria general, Caya Suárez, insistió en que este cambio debe construirse sobre tres pilares fundamentales: la corresponsabilidad, la estructuración del cuidado y la prevención. «El cuidado no tiene que partir solo de la institución, sino también de las personas que cuidan», explicó, en referencia a la necesidad de implicar a todos los agentes que trabajan con colectivos vulnerables.

Suárez advirtió de que muchas organizaciones operan aún desde la reacción ante problemas concretos, sin un sistema estable que garantice el bienestar de sus equipos. «No partamos del voluntarismo», defendió, apostando por «un sistema medible de cuidado» que se mantenga en el tiempo, independientemente de las personas que lo gestionen.

La falta de esa estructura tiene consecuencias directas en los profesionales y voluntarios. «Estamos sufriendo las consecuencias», afirmó, aludiendo a bajas laborales, desgaste emocional o abandono del voluntariado ante situaciones de frustración prolongadas. Por ello, el objetivo del laboratorio es anticiparse: «No esperemos a los grandes males, a los trastornos de salud mental o a las bajas».

Prototipos con vocación de continuidad

El reto, en definitiva, es construir una cultura organizativa que sitúe el cuidado en el centro y que sea capaz de sostenerse en el tiempo. Una cultura que, como señaló Suárez, «no dependa de las personas que estén en un momento determinado», sino que forme parte del ADN de las entidades.

El resultado final del laboratorio se presentará en un evento posterior, donde los equipos participantes expondrán los prototipos desarrollados. Aunque aún es pronto para medir su alcance, experiencias anteriores apuntan a su potencial transformador, con proyectos que han implicado a decenas de profesionales y entidades en Canarias.

Con esta nueva edición, Fundación Mapfre Canarias y Cáritas abren un espacio de trabajo colectivo para afrontar uno de los desafíos menos visibles del ámbito social: cuidar a quienes sostienen el cuidado.

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