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Más de 4.500 llamadas en un año evidencian la soledad de los mayores en Canarias

Un servicio activo las 24 horas del día ofrece escucha activa, orientación y conexión con recursos a una población creciente que busca compañía, apoyo emocional y alternativas para salir del aislamiento

A la izquierda, el director técnico del Teléfono de la Esperanza en Canarias, José Cabrera Pérez; y a la derecha, el viceconsejero de Bienestar Social, Francisco Candil.

A la izquierda, el director técnico del Teléfono de la Esperanza en Canarias, José Cabrera Pérez; y a la derecha, el viceconsejero de Bienestar Social, Francisco Candil. / Kramen

María Alfonso Rodríguez

María Alfonso Rodríguez

Las Palmas de Gran Canaria

El silencio también suena, especialmente al otro lado de una llamada que, en muchos casos, es el único hilo que conecta a miles de personas de la tercera edad con el mundo. En Canarias, el Teléfono de las Personas Mayores registró 4.577 intervenciones durante 2025, reflejo de una realidad creciente en un Archipiélago donde más de 200.000 individuos viven solos y una parte importante supera los 65 años.

En ese contexto se sitúa este servicio impulsado por el Teléfono de la Esperanza y financiado por la Consejería de Bienestar Social, que esta mañana visitó el viceconsejero Francis Candil en Las Palmas de Gran Canaria. Un recurso que nació como un espacio de escucha y que ha evolucionado hacia un modelo más amplio de acompañamiento y orientación.

Llega una llamada al Teléfono de la Esperanza.

Llega una llamada al Teléfono de la Esperanza. / Kramen

Personas en riesgo de aislamiento social

«Se trata de favorecer y dar esperanza a las personas de que nunca se está totalmente solo», subrayó Candil, quien destacó que mejorar la calidad de vida de quienes se encuentran en riesgo de aislamiento social es una de las prioridades del Ejecutivo. En ese sentido, insistió en que estos servicios no deben limitarse a atender llamadas, sino que deben impulsar la participación social y la integración en redes de apoyo.

Durante 2025, el servicio registró 4.577 intervenciones, de las que 421 correspondieron a familiares o allegados, en su mayoría mujeres cuidadoras, y el resto a personas mayores. Más del 80% de las llamadas responen a una necesidad básica: sentirse escuchado. «Hablar o desahogarse con alguien», como explicó el director técnico del Teléfono de la Esperanza, José Cabrera Pérez.

La soledad, con sus consecuencias emocionales, es el principal motivo de contacto. Según detalló Cabrera, afecta al 40,59% de las mujeres y al 40,38% de los hombres que utilizan este recurso. «La soledad es un problema de primer orden», afirmó, subrayando que no solo implica aislamiento, sino también impacto psicológico.

Instante durante el encuentro.

Instante durante el encuentro. / Kramen

Un servicio disponible todos los días del año

El servicio funciona las 24 horas del día, los 365 días del año, a través del número gratuito 900 70 70 20, y cuenta con un equipo de 34 personas entre profesionales y orientadores. Al otro lado del teléfono siempre hay alguien preparado para escuchar, pero también para orientar y derivar a otros recursos. «La persona que llama encuentra a alguien que sabe acompañar y que le va a sugerir recursos de participación activa», explicó Cabrera.

Ese acompañamiento puede ir más allá de la conversación puntual. Si la persona lo acepta, se activa un proceso más personalizado para facilitar su integración en actividades o redes sociales. El objetivo es transformar la llamada en una oportunidad para salir del aislamiento.

Los datos reflejan además un perfil marcado: predominan las mujeres que llaman, aunque también se detecta un número creciente de hombres que, tras la jubilación, se enfrentan a una pérdida de relaciones sociales. En muchos casos, la soledad aparece ligada a la falta de redes fuera del entorno laboral.

Una realidad que continúa creciendo

El viceconsejero advirtió de que esta realidad irá en aumento debido al envejecimiento poblacional. «Resulta fundamental contar con este tipo de servicios de apoyo y escucha», señaló, recordando que el objetivo no es solo atender situaciones puntuales, sino fomentar un envejecimiento activo y saludable.

En Canarias, cerca de 202.900 personas viven solas, de las que unas 79.900 son mayores de 65 años, en su mayoría mujeres. Un escenario que, según Candil, exige reforzar tanto la atención como la prevención. «No solo se trata de aportar años a la vida, sino vida a los años», afirmó.

El programa, que cuenta con una subvención de 150.000 euros, se integra en una estrategia más amplia que incluye iniciativas como Dialogae o talleres intergeneracionales para combatir la soledad no deseada. Todas ellas buscan generar vínculos y ofrecer alternativas a quienes se encuentran aislados.

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