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Entrevista | Björn Borg Extenista

Björn Borg: «Si no hubiera vuelto al tenis, probablemente estaría muerto»

El extenista sueco habla de su nuevo libro, ‘Latidos’, en el que repasa algunos de los momentos más importantes de su vida, como el ascenso a la cima, su retirada a los 26 años y su lucha contra las adicciones

El extenista Björn Borg.

El extenista Björn Borg. / Vicent Marí

Juan López

A lo largo de las décadas, muchos han sido los tenistas que han dejado una huella imborrable en la historia del tenis. Sin embargo, pocos lo hicieron en tan poco tiempo como Björn Borg (6-6-1956, Estocolmo). Campeón de 66 títulos ATP, entre los que se encuentran 11 Grand Slam -seis Roland Garros y cinco Wimbledon consecutivos-, la leyenda del tenis ha presentado en Ibiza su autobiografía, Latidos, en la que repasa cómo fue su ascenso a la cima y su posterior caída, que comenzó con su pronta retirada a los 26 años. El deportista repasa una trayectoria llena de luces y sombras y que siempre será recordada por los amantes del tenis.

¿Qué le inspiró a escribir el libro?

La inspiración fue que me arrepiento de muchas cosas en mi vida. Desde el inicio recibí muchas ofertas de Inglaterra y Estados Unidos para escribirlo, pero nunca me he sentido cómodo sentándome con una persona que no conozco para contar mi vida. Siempre he dicho que no, desde hace muchos años. Mi esposa Patricia me convenció un día que fuimos a un restaurante en Estocolmo y así fue como empezó. Ella me conoce desde hace muchos años, sabe cómo me siento, y eso lo hizo más fácil. He pasado por muchas cosas en mi vida, tanto buenas como malas, por lo que escribirlo fue importante para mí, y estoy muy feliz de haberlo hecho.

En él cuenta las dificultades que ha tenido siempre para abrirse emocionalmente. ¿Fue un obstáculo a la hora de escribirlo?

Expresar mis sentimientos siempre ha sido una cosa muy difícil para mí, pero abrirme de esta manera por primera vez y contar lo que he sentido y he pasado en mi vida ha sido algo muy bueno. Creo que la gente siempre me veía de una manera distinta, en la que no era realmente yo. Fue muy difícil al principio, pero ahora que lo he hecho con 69 años, entiendes que nunca es demasiado tarde para abrirte, y gracias a la ayuda de mi esposa pude hacerlo. Ella me ayudó mucho en esta etapa. La gente podría haberme dicho ‘¿por qué hiciste esto?’, pero al final me dijeron que había sido muy valiente porque mostré realmente mis problemas y mis emociones. Estoy muy feliz porque solo me ha llevado a cosas positivas.

¿Cuál fue la parte que más le costó escribir?

Creo que la parte más difícil fue hablar sobre aquellos años en los que estuve involucrado en las drogas. Nunca antes expliqué lo que pasó realmente. Otra parte que me costó fue cuando volví a jugar al tenis en 1991. Volví, pero solo para sobrevivir. Si no, ya estaría muerto. Estaba en muy mala forma, pero volver a la vida de nuevo y disfrutarla fue un periodo muy difícil. Sobreviví, lo hice, y hoy puedo disfrutar de la vida. Es maravilloso.

Regresando a sus inicios, en el libro incide en lo competitivo que ha sido siempre, jugara a lo que jugara. ¿De dónde le viene esta obsesión?

Desde que soy niño odio perder y me encanta ganar. No importa si jugamos a las cartas, al tenis o lo que sea. Esa es mi mentalidad y mi vida. Incluso hoy, cuando jugamos o hacemos algo todavía quiero ganar, y eso viene de mis padres. Ellos me ayudaron mucho en mi vida y tuve una gran infancia, porque el éxito que tuve en el tenis fue por ellos también, por supuesto.

A mi yo de 26 años le habría dicho que estaba completamente equivocado. Estaba muy solo y necesitaba buscar otras cosas fuera del tenis que terminaron siendo malas

Cuando comenzó a entrenar, usted explica que constantemente intentaban corregirle su forma de jugar. ¿Cree que ahora el mundo del tenis está demasiado academizado y que no se permite mostrar una mayor creatividad?

Cuando empecé a jugar al tenis, la gente me decía que no podía jugar de tal forma, que tenía que cambiar porque no podía jugar con topspin o dos manos o lo que sea, pero a mí me daba igual. Es decir, les escuchaba, pero me entraba por una oreja y me salía por la otra, así que no me importaba [risas]. El tenis de hoy es muy bueno y cuando veo a estos chicos [Sinner y Alcaraz] jugar es increíble. Además, la rivalidad que tienen va a durar durante muchos años. Estoy muy impresionado de ver cómo juegan los jugadores de hoy y, como profesionales que son, apoyan el deporte. No hay nadie más grande que el tenis, pero ellos hacen mucho por él, y además tengo otro muy buen amigo [Nadal].

En la pista siempre se le ha conocido como el hombre de hielo, pero ¿qué opina de los tenistas profesionales que rompen raquetas por la frustración delante de miles de personas?

La frustración... lo entiendo [risas]. Se enfadan mucho cuando juegan y lo entiendo, pero para mí, como persona sueca, con mentalidad sueca... pienso que tal vez no deberías hacer esas cosas. Puedes estar cabreado después de haber terminado el partido, regresar al hotel, relajarte en la habitación y luego hacer lo que quieras. Pero en la pista, en ese momento particular, creo que no deberías hacerlo. Tan simple como eso.

¿Cómo gestionó la presión a medida que se acercaba a la élite?

Creo que si tienes la oportunidad de llegar, es algo increíble. Cuando empecé a jugar al tenis con ocho o nueve años tenía sueños por cumplir, y si tienes la oportunidad de competir contra estos jugadores, es una sensación increíble. El siguiente paso llega cuando empiezas a sentir que tal vez puedes derrotar a estos jugadores. Por suerte, gracias a este mundo he tenido la oportunidad de viajar alrededor del mundo, conocer gente, vivir en diferentes países, hacer amigos por todo el mundo... y he sido muy afortunado de tener ese tipo de vida.

En el libro cuenta que el U.S. Open se convirtió en un fantasma que nunca logró superar. ¿Qué cree que le faltó para conseguirlo?

Estuve cuatro veces en la final de este torneo y nunca lo gané, pero jamás cambiaría un título de Wimbledon o Roland Garros por uno del U.S. Open. Yo creo en los horóscopos y tengo un amigo aquí en España que me habla de estos temas. Yo soy Géminis, y mi mejor momento, cuando mejor me sentía, siempre se daba en mayo, junio y julio. Cuando llegaba agosto, septiembre... también me sentía bien, pero no tanto como en esos meses. Además, yo soy una persona muy difícil, quizá ahora no tanto, pero lo he sido, y creo que para jugar al tenis tienes que estar un poco loco, por supuesto. Si no, no tendrás mucho éxito.

¿Cuánta importancia atribuye a las supersticiones y a este tipo de factores externos en su carrera?

Creo que, como personas, todos somos supersticiosos. Cuando yo jugaba lo era mucho, y hoy en día, los jugadores lo siguen siendo, incluso si dicen que no lo son, pero lo son, créeme [risas]. Incluso si no haces deporte, la gente en general es supersticiosa. Si haces cosas que son buenas para ti, quieres seguir haciéndolas, especialmente si tienes mucho éxito.

Después, saltó la noticia de que se iba a retirar del tenis. ¿Se arrepiente a día de hoy de haberlo hecho tan joven?

No me arrepiento de haber dejado de jugar, porque no me sentía motivado para continuar. De lo que sí me arrepiento en la vida es de no haber seguido involucrado en este mundo durante esos años. Podría haber ido a grandes torneos para seguir formando parte, aunque no quisiese jugar. Quizás mi vida habría sido diferente, pero me siento feliz de haber sobrevivido y poder estar hablando aquí, pero esos años fueron una época muy oscura en mi vida.

¿Qué le diría a día de hoy a ese joven de 26 años que se quería retirar?

Le diría ‘¿qué demonios hiciste?’. Era joven y tenía 26 años en ese momento. Ahora soy más mayor, tengo más experiencia y es fácil saber qué hacer y qué no, pero le diría que estaba completamente equivocado. Tenía mucho éxito gracias al tenis y lo tenía todo en la vida, pero ¿sabía realmente sobre la vida? ¿La vida real? ¿Qué hacer y qué no? No.

En el libro explica que no se rodeó de la gente correcta una vez que se retiró. ¿Cuánto puede llegar a afectar a un tenista profesional tener un mal entorno?

Creo que si no sabes qué hacer en la vida tienes que tener a la gente correcta a tu alrededor. Yo no la tenía, aunque yo pensaba que estaba tomando las decisiones correctas, pero no era verdad. Por eso, es bueno que los jugadores tengan ahora a muchas personas buenas cerca que les ayuden a decidir qué hacer o no, pero yo estaba muy solo.

Parte de esa soledad, tal y como cuenta, buscó llenarla con relaciones amorosas. ¿Puede ser otra distracción muy importante para un profesional?

Las relaciones sería otra de las cosas de las que también me arrepiento en la vida, porque tomé tantas malas decisiones... tuve mucho éxito, pero a veces pienso en cómo era y me pregunto qué pensaba, cómo funcionaba mi mente, por qué hice tal o cual cosa. Para mí ha sido muy difícil entenderme. Creo que estaba buscando algo en la vida que no tenía. Jugaba al tenis, tenía éxito, era feliz... pero cuando lo dejé, buscaba otras cosas en mi vida. Antes solo estaba enfocado en una sola cosa, pero luego pasé a buscar otras que se convirtieron en cosas muy malas. Quizás, si hubiera tenido ayuda de la gente, me habrían hablado u orientado en la vida.

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