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Fayna Bethencourt y Ezequiel García: el podcast canario que convirtió una entrevista en un show con alma propia

Los creadores de ‘No, qué va!!!’ reivindican el humor, la cultura independiente y el formato en directo como refugio frente al ruido: “Queremos que la gente venga a pasarlo bien y se olvide un rato del mundo”.

Fayna Bethencourt y Ezequiel García: el podcast canario que convirtió una entrevista en un show con alma propia

Fayna Bethencourt y Ezequiel García: el podcast canario que convirtió una entrevista en un show con alma propia / La Provincia

Adolfo Rodríguez

Adolfo Rodríguez

No, qué va!!!’ empezó como una conversación con micrófonos, pero hace tiempo que dejó de ser solo eso. Fayna Bethencourt y Ezequiel García, sus creadores y presentadores, lo definen hoy como un “show ambulante”: un espacio abierto, divertido y seguro en el que la entrevista convive con el humor, la música, la actuación y una forma muy canaria de entender el escenario.

El proyecto, nacido en Canarias y construido desde la autoproducción, ha crecido hasta convertirse en una plataforma cultural con identidad propia. No se limita a sentar a un invitado frente a un micrófono para hablar de su último libro, disco o espectáculo. Su intención es otra: desmontar al personaje, acercarse a la persona y crear una energía compartida entre quienes están en la mesa, los colaboradores y el público.

“Es un espacio abierto, divertido y, sobre todo, seguro para nuestros invitados”, explican sus responsables. En ‘No, qué va!!!’ se habla “como en familia”, aunque también hay espacio para ponerse serio cuando toca. La clave, aseguran, está en no perder nunca el tono de complicidad que sostiene el formato.

De la mesa con micros al escenario

El salto del podcast tradicional al show llegó de forma natural. Entre bromas, Fayna y Ezequiel recuerdan que un día, casi como si estuvieran “en el Carrefour bailando”, se dijeron que podían hacer algo más grande, más loco y más vivo. Pero detrás de esa imagen espontánea hay una decisión clara: abandonar la rigidez del formato convencional y permitir que los invitados también actúen, canten, conecten con el público y se muestren desde otro lugar.

“Pasamos de ser el típico podcast en el que están dos personas con un micro delante a contar con nuestros invitados y dejar que actúen. Si son artistas, que actúen y conecten con su público”, explican. Esa es una de las diferencias fundamentales del proyecto: la entrevista no funciona como trámite promocional, sino como punto de partida para una experiencia más amplia.

En un ecosistema saturado de conversaciones repetidas, donde muchos invitados pasan de un programa a otro respondiendo las mismas preguntas, ‘No, qué va!!!’ busca otra cosa. “Los traemos porque nos gusta lo que hacen”, aseguran. A veces, incluso, el invitado termina sin hablar apenas de aquello que venía a promocionar. Y eso, lejos de ser un problema, forma parte de la esencia del formato.

El invitado, la persona y el buen rollo

Uno de los grandes objetivos del programa es que nadie salga incómodo, señalado o perjudicado. El humor está presente, sí, pero siempre desde un lugar de cuidado. Fayna y Ezequiel insisten en que el peligro del programa, si lo hay, es un “peligro sano”. Les gusta moverse en el borde, jugar con la improvisación y llevar la conversación hacia terrenos inesperados, pero sin romper la confianza.

“Buscamos que nuestro invitado demuestre que tiene sentido del humor, mano derecha y mano izquierda, y que salga súper contento”, resumen. Esa filosofía ha permitido que el podcast se convierta en un refugio tanto para quienes lo hacen como para quienes se sientan al otro lado.

La fórmula funciona porque detrás hay una energía reconocible. Los presentadores lo llaman, con humor, “energías renovables”. Una manera de explicar esa conexión circular entre el público, los invitados, los colaboradores y ellos mismos. Todo suma, todo vuelve y todo se transforma en una experiencia compartida.

El humor como supervivencia

En tiempos marcados por la crispación, la actualidad acelerada y el ruido constante de las redes sociales, Fayna y Ezequiel tienen claro cuál es su lugar. No buscan entrar en la batalla diaria de los titulares ni convertir sus redes en una extensión del conflicto permanente. Su apuesta es otra: ofrecer una pausa.

Fayna Bethencourt y Ezequiel García durante la entrevista con La Provincia

Fayna Bethencourt y Ezequiel García durante la entrevista con La Provincia / La Provincia

“Nos centramos en que la gente lo pase bien, disfrute y se olvide un ratito del mundo”, explican. Para ellos, cuando alguien entra al local donde se celebra el show, deja fuera la actualidad durante un rato. Dentro hay música, humor, conversación y una sensación de comunidad.

Ezequiel lo resume de forma directa: “El humor es imprescindible para poder sobrevivir. Es una cuestión de supervivencia hoy en día”. Fayna añade una palabra que define bien el espíritu del proyecto: “revolucionario”. Reír, en este contexto, no significa mirar hacia otro lado. Significa encontrar una forma de resistir sin perder la alegría.

Autoproducción, esfuerzo y mucho pan horneado

El crecimiento de ‘No, qué va!!!’ no llegó por casualidad ni por el impulso de una gran estructura detrás. El proyecto nació desde la autogestión más absoluta. Compraron la mesa, los micrófonos y aprovecharon las cámaras que ya tenían. Fayna, que trabajaba en Televisión Canaria, aportó también esa experiencia técnica y audiovisual que permitió levantar el formato desde casa.

“Como no contábamos con nadie, lo hicimos nosotros”, cuentan. No hubo grandes negativas al principio porque, sencillamente, tampoco había demasiadas puertas a las que llamar. Con el tiempo llegaron las marcas, las colaboraciones y los apoyos, pero antes hubo muchas horas de trabajo silencioso.

Ezequiel utiliza una imagen muy gráfica para explicarlo: el pan que tienen hoy, “bien horneado, bonito, dorado, crujiente y blandito por dentro”, lo han trabajado desde la masa. Se han levantado “a las cuatro de la mañana” para conseguirlo. Todo ha sido “autoproducido, autogestionado, autotrabajado y autopagado”.

Al principio, reconocen, muchos invitados no respondían o no aceptaban la propuesta. En esas conversaciones internas se repetían una frase que hoy suena casi premonitoria: “Ya habrá un día en que nos escriban para venir”. Ese día llegó. La primera vez que un artista se acercó para pedirles participar en el podcast lo vivieron como quien recibe su primer autógrafo.

Momentos de tierra trágame

Como en cualquier proyecto en directo, también ha habido momentos de vértigo. Fayna reconoce que antes del programa atravesó una etapa en la que no comía absolutamente nada por miedo a ponerse nerviosa y vomitar durante la grabación. La situación podía llegar al extremo de pasar casi 24 horas sin comer si el podcast se hacía en otra isla.

Con el tiempo, esa tensión se ha ido suavizando. Hoy lo cuenta con humor y hasta recuerda que recientemente se comió un kebab vegetariano antes de un programa “y no pasó nada”. Ezequiel, por su parte, bromea con sus despistes durante las entrevistas. A veces, debido al TDAH, desconecta o disocia y termina haciendo una pregunta que el invitado ya ha respondido cinco minutos antes.

Lejos de esconder esas situaciones, ambos las integran en la personalidad del programa. La naturalidad también es parte del encanto.

Un refugio llamado ‘No, qué va!!!’

Para Fayna y Ezequiel, el programa es más que un trabajo creativo. Es casa. La preparación puede ser agotadora, como en cualquier proyecto cultural, pero todo cambia cuando se sientan a la mesa, tienen a un invitado delante y sienten al público atento, riendo o siguiendo las bromas de episodios anteriores.

“Es refugio y es casa”, afirman. También catarsis. La presencia del público en directo se ha convertido en una de las señas de identidad del formato. Ver cómo los asistentes reconocen chistes, celebran guiños internos o participan de esa comunión colectiva confirma que el proyecto ha construido una comunidad real.

Cultura independiente desde Canarias

‘No, qué va!!!’ atraviesa ahora un momento especialmente importante. El podcast forma parte del proyecto de Las Palmas de Gran Canaria en su candidatura a Capital Europea de la Cultura, una colaboración que sus creadores viven con orgullo. Para ellos, estar vinculados a una iniciativa de este tipo supone un reconocimiento a la cultura independiente de la isla.

“Siempre insistimos en que somos una plataforma cultural, por mucho que a mucha gente le rechine unir podcast y cultura”, reivindican. Y ahí está una de sus grandes batallas: ampliar la mirada sobre lo que entendemos por cultura.

Fayna lo explica con claridad. Ellos también hacen teatro, construyen una actuación, diseñan una entrevista, llevan artistas al escenario y convierten cada programa en un show de variedades. Ezequiel completa la idea: su misión es conocer el lado humano de quienes se sientan con ellos, pero siempre hay un fondo cultural. Por el programa han pasado cantantes, artistas y perfiles tan diversos como epidemiólogos, entre ellos su primer invitado, al que incluso homenajearon tras su jubilación.

El sueño: vivir del podcast

Cuando miran al futuro, Fayna y Ezequiel no piden grandes imposibles. Su sueño es tan sencillo como ambicioso: poder vivir de ‘No, qué va!!!’ y que el proyecto siga creciendo sin perder su esencia. Han pasado de pagar por hacerlo a contar con ingresos y marcas que valoran el trabajo que hay detrás, pero todavía queda camino.

También subrayan el papel del equipo que sostiene el proyecto: Yoel en sonido, Paul en cámara, Sara en una etapa anterior, Tere, José Eduardo y muchas otras personas que han contribuido a que el podcast sea lo que es hoy.

“Que siga ‘No, qué va!!!’ y que la gente quiera venir siempre”, resumen. En esa frase cabe todo: el esfuerzo, el humor, la cultura, la comunidad y la certeza de que, desde Canarias, un podcast también puede ser un escenario, una casa y una forma de mirar el mundo con menos solemnidad y más alegría.

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