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Las matronas alzan la voz en Canarias: "Da pena no poder cumplir con lo que las mujeres desean"

El colectivo se moviliza este 5 de mayo en el Día Internacional de la Matrona para denunciar la escasez de profesionales, la precariedad laboral y las limitaciones que afectan a la atención que reciben las mujeres en las Islas

Concentración en el Materno Infantil por el Día Internacional de la Matrona

José Pérez Curbelo

María Alfonso Rodríguez

María Alfonso Rodríguez

Las Palmas de Gran Canaria

A las puertas del Hospital Materno infantil de Las Palmas de Gran Canaria hoy no hubo felicitaciones. Este 5 de mayo, Día Internacional de la Matrona, se vivió con un tono muy distinto: pancartas, una concentración y, sobre todo, un mensaje de evidente malestar. La movilización no se limitó solo a la Isla, también hubo protestas en el Hospital Nuestra Señora de Candelaria, en Tenerife; y en el Hospital Doctor José Molina Orosa, en Lanzarote, además de en varios centros de salud.

Las profesionales aprovecharon la jornada para visibilizar una realidad que, aseguran, se repite año tras año sin cambios, debido al déficit de plazas. "Hoy no estamos aquí para celebrar", leía Cristina Rivero durante el manifiesto. "Aquí estamos para decir alto y claro: sin matronas, no hay salud", sentencian las profesionales de la salud.

Huelga en el Día Internacional de la Matrona.

Huelga en el Día Internacional de la Matrona. / José Pérez Curbelo

Escasez de personal

El problema, explican, no es nuevo. Canarias tiene la tasa de matronas por cada 100.000 mujeres en edad fértil más baja de Europa. Una cifra que, más allá de los informes, se ve en las consultas, en los paritorios y en el día a día de quienes trabajan en el sistema. Para acercarse a la media europea, harían falta al menos 300 profesionales más solo en la provincia de Las Palmas.

Detrás de ese déficit hay historias concretas. Como la de Saúl Herrador, que resume su trayectoria en una frase que impacta: "He firmado 247 contratos en tres años, hoy voy por el 248". La estabilidad, cuenta, sigue siendo una excepción. "Es vergonzoso y triste, nos formamos durante dos años y seguimos en una situación precaria", lamenta.

Consecuencias en la atención

Esa precariedad no solo afecta a quienes ejercen, también tiene consecuencias directas en la atención. La sobrecarga asistencial y la falta de manos hacen que muchas veces no se pueda acompañar a las mujeres como les gustaría. "Mi trabajo es el más bonito del mundo, pero da pena no poder cumplir con lo que las mujeres desean", explica la matrona Cristina Acosta.

Hablan de partos, sí, pero también de toma de decisiones y de momentos únicos. "Hay mujeres que solo van a vivir ese momento una vez", añade. Y no siempre pueden hacerlo como quisieran.

Falta de recursos

La falta de recursos también se cuela en situaciones cotidianas que pasan desapercibidas. Goretti Martel, matrona de atención primaria, lo cuenta desde su experiencia en la consulta: "Hay veces que no conseguimos escuchar al bebé y tienes que derivar al hospital". Un proceso que, explica, genera una angustia totalmente innecesaria para la madre. "Sabemos que con un ecógrafo podríamos confirmarlo en segundos, pero no nos dejan usarlos aun teniendo la formación", cuenta.

Las limitaciones no terminan ahí. María Santiago relata cómo, pese a estar formada, no puede ejercer como matrona. "Tengo una plaza fija como enfermera y me piden renunciar a ella para optar a contratos temporales. Es imposible", protesta ante la incertidumbre que genera abandonar la estabilidad. Una situación que, además, asegura que viven otras compañeras.

Sueldos devastadores

Mientras tanto, las condiciones laborales tampoco ayudan a retener el talento. Según denuncian los sindicatos, las matronas en Canarias cobran de media unos 433 euros menos que en otras comunidades, además de soportar altos niveles de temporalidad. Por lo tanto, muchas terminan marchándose.

Y todo esto en un contexto en el que su papel va mucho más allá del parto. Acompañan a las mujeres en todas las etapas: desde la salud sexual hasta la menopausia, pasando por el embarazo, el posparto o el duelo perinatal. Pero para hacerlo, insisten, hacen falta medios y personal.

A nivel global, la Confederación Internacional de Matronas habla de un déficit de un millón de profesionales. En Canarias, ese dato se traduce en una realidad más cercana: manos tiempo por paciente, más carga de trabajo y desigualdad en la atención.

Por eso, en un día que debería ser de reconocimiento, las matronas decidieron salir a la calle. No para celebrar, sino para reclamar cambios porque, como repiten, la vocación y el amor por lo que uno hace no suple la falta de recursos.

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