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El texto íntegro del documento que el Gobierno de España niega a Canarias sobre el desembarco del MV Hondius

La nota técnica, redactada originalmente en inglés y fechada el 8 de mayo, recoge las medidas previstas para el desembarco del MV Hondius, el cribado sanitario, la repatriación y el seguimiento de pasajeros y tripulación.

Montaje de las tres primeras páginas del documento con el Puerto de Granadilla de fondo.

Montaje de las tres primeras páginas del documento con el Puerto de Granadilla de fondo. / Andrés Gutiérrez

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El documento original está redactado en inglés. A continuación, ofrecemos su traducción íntegra al español:

Primera página del documento que el Gobierno de España le niega a Canarias.

Primera página del documento, en inglés, que el Gobierno de España le niega a Canarias. / PI

Nota técnica para el desembarco y la gestión posterior de pasajeros y tripulación en el contexto de un conglomerado asociado al virus Andes

Crucero MV Hondius, 8 de mayo de 2026

Esta nota técnica está dirigida a las autoridades de salud pública, autoridades sanitarias portuarias y organismos colaboradores implicados en el desembarco, el viaje posterior, la vigilancia y el seguimiento de los pasajeros y la tripulación asociados al evento del MV Hondius.

Comunicaciones

Responsables: autoridades sanitarias nacionales / equipo de evaluación epidemiológica y médica / especialistas en comunicación de riesgos

Una comunicación de riesgos eficaz es esencial para apoyar un desembarco seguro y ordenado, así como la gestión posterior de los pasajeros y la tripulación, y para mantener la confianza pública durante un evento de salud pública en evolución.

Los Estados Miembros deben garantizar que las actividades de comunicación estén coordinadas, sean oportunas y estén alineadas con las medidas operativas descritas en esta nota técnica.

Los pasajeros y la tripulación deben recibir información clara, coherente y oportuna antes, durante y después del desembarco, incluidas explicaciones sobre las medidas de salud pública, qué pueden esperar y cuáles serán los siguientes pasos.

En el anexo 1 se incluyen consideraciones adicionales sobre comunicación de riesgos.

1. A la llegada

Normativa del buque

Responsable: capitán

  • Debe facilitarse a las autoridades sanitarias portuarias la documentación requerida, incluido el Certificado Sanitario del Buque en vigor y la Declaración de Sanidad del Buque o Declaración Marítima de Sanidad, para evaluar el estado de salud pública del buque.
  • El buque debe cumplir las medidas de salud pública recomendadas por las autoridades sanitarias portuarias, tanto para su aplicación a bordo como durante el desembarco o la evacuación médica.
  • El capitán del buque debe notificar a las autoridades portuarias cualquier persona que cumpla la definición de caso sospechoso, según la evaluación realizada por los médicos a bordo.

Comunicación a pasajeros y miembros de la tripulación

Responsables: capitán / equipo de evaluación / tripulación / responsable de comunicación

  • Comunicar con claridad los pasos que se van a aplicar.
  • Informar de que el desembarco y el viaje posterior de los pasajeros y la tripulación se están gestionando mediante medidas de salud pública coordinadas y controladas, y de que el riesgo para la población general sigue siendo muy bajo.
  • La comunicación debe ser tranquilizadora, pero vigilante, señalando que las personas que han estado expuestas aún pueden tener riesgo de transmisión secundaria y subrayando la importancia de reconocer y comunicar los síntomas de forma temprana.

2. En el desembarco

Responsables: autoridades nacionales

Dada la atención que ha suscitado este evento, las autoridades nacionales deben garantizar medidas de seguridad y de gestión de medios de comunicación en el puerto que reciba al buque.

Gestión de pasajeros con síntomas antes del desembarco

Responsables: equipo médico a bordo / autoridades sanitarias nacionales en el puerto de escala

  • Deben disponerse ambulancias debidamente equipadas en el puerto con antelación.
  • Si se identifica un caso sospechoso antes de la llegada del buque, debe facilitarse en primer lugar su evacuación médica a centros sanitarios designados en tierra, antes del desembarco de pasajeros y tripulación.
  • Un equipo designado y formado debe poder prestar atención inmediata y garantizar el traslado seguro y oportuno a centros sanitarios designados, equipados para proporcionar el nivel adecuado de atención segura y de calidad.
  • Cualquier miembro de los equipos médicos en el puerto de desembarco, incluidas las dotaciones de ambulancias, debe aplicar precauciones estándar y basadas en la transmisión al atender casos.
  • Realizar higiene de manos antes de colocarse el equipo de protección individual, EPI.
  • Colocarse los elementos de EPI, incluida protección ocular, mascarilla respiratoria —por ejemplo, N95 o FFP2—, bata y guantes antes de evaluar y trasladar el caso a un centro sanitario designado en tierra.
  • El EPI debe retirarse una vez completado el traslado del paciente, y debe realizarse higiene de manos tras retirar los elementos de protección. El EPI debe gestionarse como residuo infeccioso.
  • Durante el traslado, debe garantizarse que los pacientes utilicen una mascarilla respiratoria —por ejemplo, N95 o FFP2—.
  • El transporte de los pacientes debe planificarse cuidadosamente para garantizar que tanto el centro emisor como el receptor estén plenamente informados y preparados.
  • Véanse los anexos 2 y 3 para más información.

Pasos para el desembarco de pasajeros y miembros de la tripulación

Responsables: autoridades sanitarias nacionales en el puerto de escala

  • Proporcionar orientación a la tripulación sobre la organización del orden de desembarco, por ejemplo, priorizando a los pasajeros según su ubicación en el buque, seguidos de los miembros de la tripulación, e incluyendo instrucciones sobre cómo utilizar una mascarilla respiratoria.
  • Puede considerarse un desembarco escalonado de los pasajeros para garantizar que se realice de forma segura y eficiente. Las personas deben desembarcar una a una del buque.
  • Deben proporcionarse mascarillas respiratorias —N95 o FFP2— antes del desembarco a todos los pasajeros y miembros de la tripulación, bajo la premisa de que no puede descartarse que los contactos estén sintomáticos hasta que hayan sido evaluados.
  • Todos los pasajeros y miembros de la tripulación que desembarquen deben llevar una mascarilla respiratoria bien ajustada antes del desembarco y hasta que se haya realizado la evaluación.
  • Lo ideal es que las personas lleven consigo el mínimo equipaje de mano, y que el resto del equipaje sea gestionado por separado por la compañía del buque.
  • El transporte, preferiblemente mediante embarcaciones o autobuses, debe estar disponible y preparado para trasladar a las personas al lugar posterior previsto. Las ventanas deben permanecer abiertas para favorecer la ventilación.

Nota: La recomendación de que los contactos lleven una mascarilla respiratoria bien ajustada —N95 o FFP2— hasta que se realice la evaluación es una medida preventiva de control de fuente destinada a reducir el riesgo de transmisión posterior por parte de personas que puedan estar sintomáticas o presintomáticas.

Zona de evaluación para pasajeros y miembros de la tripulación

Responsables: autoridades sanitarias nacionales en el puerto de escala

  • Las autoridades sanitarias nacionales definirán la mejor ubicación para organizar la evaluación de los pasajeros y la tripulación que desembarquen. Puede organizarse mientras pasajeros y tripulación salen del buque uno a uno o en una zona de evaluación designada en tierra.
  • Las zonas de evaluación deben organizarse en un lugar específico y previamente identificado dentro del área portuaria, preferiblemente al aire libre, pero garantizando la privacidad. Deben contar con asientos separados al menos un metro, acceso a baños específicos, productos para la higiene de manos y agua potable en la zona de espera.
  • Si se realiza en interiores, la sala debe estar bien ventilada, con ventanas abiertas, ser lo suficientemente amplia para mantener una distancia mínima de un metro entre las personas que desembarcan y el personal de recepción y evaluación, contar con entradas y salidas separadas y un flujo unidireccional para mantener la distancia y controlar aglomeraciones, además de disponer de condiciones básicas de comodidad: aseos, asientos separados un metro, suministro individual de agua y contenedores de residuos.
  • Los baños y zonas de descanso deben estar separados de los destinados al personal de recepción y evaluación.
  • Debe asignarse personal administrativo y de apoyo para garantizar el cumplimiento de las recomendaciones de salud pública. Se recomienda que utilicen mascarillas médicas y tengan acceso a instalaciones para higiene de manos, con agua y jabón o soluciones hidroalcohólicas.
  • La zona de evaluación debe garantizar que se mantenga al menos un metro de distancia entre la persona que realiza la evaluación y el pasajero o miembro de la tripulación. Los controles de temperatura deben realizarse con termómetros sin contacto.
  • Debe haber mascarillas respiratorias, mascarillas médicas y puntos de higiene de manos disponibles en la zona de evaluación.
  • Debe llevarse a cabo una limpieza y desinfección ambiental adecuadas de superficies y equipos compartidos en la zona de evaluación entre una evaluación y otra.
  • Las ambulancias equipadas y su personal deben estar posicionados antes del desembarco, por si fuera necesaria una evacuación médica.

Evaluación de pasajeros y miembros de la tripulación en el desembarco

Responsables: autoridades sanitarias nacionales / equipo de evaluación

Nota: un equipo a bordo del buque está evaluando actualmente a pasajeros y tripulación en relación con su exposición y estado de salud. Se recomienda encarecidamente la coordinación entre este equipo y el equipo de evaluación en el desembarco.

  • En coordinación con el buque, deben examinarse los datos sobre exposiciones para facilitar evaluaciones rápidas de exposición.
  • Todos los pasajeros y miembros de la tripulación deben recibir información clara, incluyendo por qué están en vigor las medidas, qué ocurrirá a continuación —vigilancia, viaje, puntos de contacto—, qué síntomas deben vigilar, con quién contactar de inmediato las 24 horas del día, los siete días de la semana, si aparece algún síntoma, así como una explicación de la incertidumbre y de los posibles cambios.
  • Los equipos de investigación y médicos deben tener presente el entorno de alto estrés vivido por pasajeros y tripulación y garantizar una actitud empática durante la evaluación.
  • Se recomienda que todos los pasajeros y miembros de la tripulación lleven una mascarilla respiratoria bien ajustada, por ejemplo FFP2 o N95, mientras sean evaluados por las autoridades sanitarias portuarias.
  • Durante la evaluación, a los pasajeros y miembros de la tripulación se les comprobará la fiebre con termómetros sin contacto y se valorará su exposición y cualquier síntoma que tengan o hayan tenido.
  • Los procedimientos anteriores deberán ser realizados por equipos médicos formados.
  • Durante la evaluación, cualquier pasajero o miembro de la tripulación con síntomas compatibles con la definición de caso sospechoso —véase “Gestión de contactos de casos de virus Andes, ANDV, del crucero MV Hondius”— debe ser gestionado según lo descrito en la siguiente sección.
  • El personal sanitario que realice la evaluación debe aplicar precauciones estándar de prevención y control de infecciones, incluidas:
  • Realizar higiene de manos antes y después de la evaluación de contactos.
  • Utilizar guantes si se toca a los viajeros y al manipular materiales potencialmente contaminados.
  • Se recomienda que el personal sanitario lleve mascarilla médica y protección ocular durante la evaluación de pasajeros y tripulación en el desembarco.
  • Las mascarillas médicas deben desecharse si se ensucian o humedecen.
  • Debe haber cantidades adecuadas de EPI y material para higiene de manos disponibles en la zona de evaluación.
  • Lo ideal es que las personas que desembarquen hayan recibido autorización previa de las autoridades de inmigración para evitar la necesidad de contacto con personal migratorio. Si deben pasar por inmigración, deberán hacerlo después de la evaluación, y el personal de inmigración deberá llevar mascarilla médica y tener acceso a instalaciones de higiene de manos, con agua y jabón o soluciones hidroalcohólicas.

Gestión de pasajeros o miembros de la tripulación con síntomas identificados en el momento de la evaluación

Responsables: autoridades sanitarias nacionales

  • Durante la evaluación, si una persona presenta síntomas compatibles con infección por ANDV —véase la definición de caso en “Gestión de contactos de casos de virus Andes, ANDV, del crucero MV Hondius”—, el equipo médico debe:
  • Practicar higiene de manos y garantizar el uso adecuado de EPI, como se describe anteriormente y en el anexo 3.
  • Aislar al paciente en una zona designada, con baño propio y ropa de cama y objetos personales específicos, mientras se organiza el traslado para evacuación.
  • Iniciar la evacuación médica de la persona a un centro sanitario designado, como se ha indicado anteriormente.
  • El EPI debe cambiarse entre pacientes, y debe realizarse higiene de manos antes de colocarse el EPI y después de retirarlo.
  • Durante el traslado, debe garantizarse que el paciente lleve una mascarilla respiratoria y que el profesional sanitario utilice EPI: protección ocular, mascarilla respiratoria —por ejemplo, N95 o FFP2—, bata y guantes.
  • Debe iniciarse tratamiento sintomático inicial para el control de síntomas y, si es necesario, cualquier intervención de soporte, por ejemplo oxígeno si hay hipoxemia. Debe establecerse un plan de vigilancia para garantizar que cualquier deterioro clínico sea detectado a tiempo.
  • Véanse los anexos 2 y 3 para más información.

Salud mental y apoyo psicosocial para pasajeros y miembros de la tripulación

Responsables: equipo de salud mental y apoyo psicosocial / autoridades sanitarias nacionales

  • Debe considerarse apoyo en salud mental y apoyo psicosocial para los pasajeros y la tripulación que desembarquen, ya que esta situación puede haber generado un estrés significativo en algunas personas.
  • La disponibilidad de apoyo psicosocial puede ayudar a abordar la ansiedad o el malestar asociados al proceso de desembarco y a la percepción de riesgos para la salud.

Gestión del equipaje y pertenencias de pasajeros y tripulación

Responsables: operador del medio de transporte / autoridades competentes

  • El equipaje será gestionado tras el desembarco por el operador del medio de transporte, en colaboración con las autoridades competentes.
  • Los pasajeros y miembros de la tripulación podrán recuperar su equipaje una vez completada la evaluación, de acuerdo con los protocolos establecidos por las autoridades competentes.

3. Después del desembarco

Viaje posterior de pasajeros y miembros de la tripulación asintomáticos

Responsables: autoridades sanitarias nacionales del país de desembarco

Para más orientación, véase “Gestión de contactos de casos de virus Andes, ANDV, del crucero MV Hondius”.

Los pasajeros asintomáticos podrán viajar tras su repatriación desde las Islas Canarias, siempre que hayan completado la vigilancia activa y la cuarentena en un centro designado o en domicilio. Esto incluye:

  • Las autoridades de salud pública deben realizar un seguimiento diario durante 42 días desde la última exposición conocida, definida anteriormente. Durante ese tiempo, se debe aconsejar al contacto que evite el contacto con otras personas permaneciendo en centros designados o en su domicilio, según las directrices y capacidades nacionales.
  • El seguimiento puede realizarse por teléfono, mensajería, telemedicina o de forma presencial.
  • Registrar y comunicar de inmediato cualquier síntoma: temperatura, fiebre, fatiga o malestar, dolor muscular, cefalea, síntomas gastrointestinales o síntomas respiratorios, utilizando un formulario de seguimiento de contactos.
  • Los contactos de alto riesgo que sean trabajadores sanitarios deben abstenerse de volver al trabajo durante el periodo designado.
  • Evitar el contacto con otros miembros del hogar y, siempre que sea posible, permanecer en una habitación separada.
  • En caso de que las interacciones sociales sean inevitables, los contactos de alto riesgo deben utilizar una mascarilla respiratoria FFP2 o N95, practicar distanciamiento físico y observar una higiene de manos regular.
  • Se debe desaconsejar cualquier viaje, nacional o internacional, durante 42 días.
  • Puede permitirse el desplazamiento del contacto fuera de la jurisdicción de las autoridades de salud pública encargadas de su seguimiento, siempre que se establezcan acuerdos con las autoridades de salud pública de la jurisdicción de destino, también a nivel internacional mediante los canales del Reglamento Sanitario Internacional.
  • Garantizar el aislamiento inmediato, la evaluación clínica y las pruebas diagnósticas de cualquier contacto que desarrolle síntomas compatibles con infección por hantavirus.
  • Los contactos deben recibir:
  • Información por escrito sobre los síntomas a vigilar.
  • Números de contacto de emergencia.
  • Instrucciones sobre búsqueda de atención sanitaria y realización de pruebas.

Gestión de la tripulación

Responsables: operador del crucero / autoridades competentes

  • La atención médica, incluidas las medidas preventivas de salud pública para los miembros de la tripulación, debe proporcionarse de conformidad con el Convenio sobre el Trabajo Marítimo de 2006, en su versión modificada.
  • Los miembros de la tripulación no deben reanudar sus funciones en otro buque hasta que completen la vigilancia activa y la cuarentena en un centro designado o en domicilio, según lo indicado anteriormente.

Gestión de personas fallecidas sospechosas, probables o confirmadas de infección por ANDV en el buque

Responsables: autoridades nacionales en el puerto de escala

No se ha documentado transmisión de ANDV a partir de personas fallecidas, y la carga viral disminuye antes de la enfermedad terminal. Sin embargo, otros patógenos respiratorios, como la tuberculosis, se han transmitido a partir de restos humanos. Por tanto, dado que durante la manipulación de restos puede producirse exposición a fluidos corporales y secreciones respiratorias, deben aplicarse precauciones estándar de prevención y control de infecciones al gestionar casos fallecidos sospechosos, probables o confirmados.

  • El personal que manipule restos debe aplicar precauciones estándar de prevención y control de infecciones y utilizar EPI adecuado, incluidos guantes, bata, mascarilla médica y protección ocular cuando sea posible la exposición a fluidos corporales o secreciones respiratorias.
  • Debe realizarse higiene de manos antes y después del uso de EPI y después del contacto con el cuerpo o con materiales contaminados.
  • Debe evitarse la manipulación innecesaria del cuerpo y los procedimientos generadores de aerosoles.
  • El cuerpo debe introducirse en una bolsa mortuoria impermeable si fuera necesario y manejarse de acuerdo con los procedimientos nacionales.
  • Debe realizarse limpieza y desinfección ambiental de superficies y equipos potencialmente contaminados utilizando desinfectantes adecuados.
  • La repatriación internacional de restos puede realizarse conforme a las normativas nacionales e internacionales.

Desinfección del buque

Responsables: operador del medio de transporte y autoridades competentes

  • El buque debe ser inspeccionado para detectar roedores, limpiado, desinfectado y desratizado, según proceda, de acuerdo con el Plan de Gestión Integrada del Buque y las orientaciones de la OMS, y conforme al asesoramiento de la autoridad competente.
  • El buque dejará de considerarse afectado cuando la autoridad competente esté satisfecha con las medidas aplicadas y no existan condiciones a bordo que puedan constituir un riesgo para la salud pública.
  • El personal implicado en procedimientos sanitarios a bordo del buque debe llevar EPI adecuado, incluida protección ocular, mascarilla respiratoria, bata y guantes.

Anexo 1. Comunicación de riesgos

Una comunicación de riesgos eficaz es esencial para apoyar el desembarco seguro, ordenado y digno, así como la gestión posterior de pasajeros y tripulación, y para mantener la confianza pública durante un evento de salud pública en evolución.

Los Estados Miembros deben garantizar que las actividades de comunicación estén coordinadas, sean oportunas y estén alineadas con las medidas operativas descritas en esta nota técnica.

  • Garantizar que pasajeros y tripulación reciban información clara, coherente y oportuna antes, durante y después del desembarco, incluidas explicaciones sobre las medidas de salud pública, qué pueden esperar y cuáles serán los siguientes pasos.
  • Garantizar que los materiales de comunicación estén disponibles en los idiomas pertinentes para pasajeros y tripulación y en formatos accesibles.
  • Comunicar claramente que el desembarco y el regreso posterior de pasajeros y tripulación se están realizando mediante procedimientos de salud pública coordinados y controlados, y que el riesgo para la población general sigue siendo bajo.
  • La comunicación debe equilibrar vigilancia y tranquilidad, mencionando que existe riesgo de transmisión secundaria en personas que han estado expuestas y subrayando la importancia de reconocer los síntomas de manera temprana. Debe reconocerse abiertamente qué se sabe y qué sigue siendo incierto, que las investigaciones continúan y que las recomendaciones pueden actualizarse a medida que haya nueva evidencia epidemiológica o de laboratorio.
  • Explicar que los cambios en las orientaciones reflejan una práctica preventiva habitual en salud pública.
  • Proporcionar a pasajeros y tripulación información escrita y verbal sobre los síntomas que deben vigilar, la duración, los procedimientos si aparecen síntomas y los datos de contacto de las autoridades de salud pública responsables del seguimiento.
  • Promover la comunicación temprana de síntomas y la cooperación con los mecanismos de vigilancia y cualquier otra medida de salud pública recomendada durante el regreso a casa.
  • Garantizar que los materiales de comunicación y las sesiones informativas subrayen el respeto a la dignidad, la privacidad y los derechos de pasajeros y tripulación, y desalienten explícitamente el estigma, la discriminación o la culpabilización.
  • Garantizar que la comunicación en los puntos de entrada —puertos, aeropuertos y centros de tránsito— esté coordinada entre organismos y sea coherente en sus mensajes para evitar confusión o mensajes contradictorios.
  • Proporcionar a las comunidades anfitrionas, autoridades de tránsito y países de destino información pública clara sobre la justificación de las medidas vigentes, qué pueden esperar y qué acciones no son necesarias.
  • Establecer canales claros de comunicación bidireccional que permitan a pasajeros y tripulación formular preguntas, plantear inquietudes y solicitar aclaraciones durante todo el desembarco y la gestión posterior.
  • Monitorizar las percepciones públicas, la cobertura mediática y la desinformación relacionada con el evento, y adaptar el contenido y el tono de la comunicación según sea necesario, en coordinación con la OMS y los socios pertinentes.

Anexo 2. Prevención y control de infecciones para trabajadores sanitarios que atienden casos sospechosos o confirmados

  • Los casos sospechosos, probables o confirmados deben ser aislados en habitaciones individuales, una habitación por caso.
  • Además de las precauciones estándar, deben aplicarse precauciones basadas en la transmisión al prestar atención a casos sospechosos o confirmados.
  • Quienes presten atención deben llevar equipo de protección individual antes de entrar en la habitación de aislamiento.
  • Realizar higiene de manos antes de colocarse el EPI.
  • Los elementos de EPI incluyen protección ocular, mascarilla respiratoria —por ejemplo, N95 o FFP2—, bata y guantes al prestar atención directa al paciente.
  • El EPI debe retirarse y desecharse adecuadamente al salir de la habitación de aislamiento, y debe realizarse higiene de manos tras retirar los elementos de protección.
  • Garantizar una ventilación interior adecuada.
  • Debe realizarse limpieza y desinfección ambiental rutinaria utilizando desinfectantes habituales.
  • Los residuos médicos y la ropa de cama usada deben gestionarse conforme a los procedimientos existentes.
  • Durante el traslado, garantizar que el paciente lleve una mascarilla respiratoria y que el trabajador sanitario utilice EPI: protección ocular, mascarilla respiratoria —por ejemplo, N95 o FFP2—, bata y guantes.
  • El transporte de pacientes debe planificarse cuidadosamente para garantizar que tanto el punto de envío como el de recepción estén plenamente informados y preparados.

Anexo 3. Consideraciones sobre el manejo clínico de pacientes sospechosos y confirmados

El manejo médico de una persona con infección sospechosa, probable o confirmada por hantavirus debe estructurarse mediante protocolos estándar y con el uso de EPI adecuado, como se ha indicado anteriormente. Debe incluir:

  • Triaje de la situación según gravedad mediante medidas clínicas y fisiológicas —véase Atención Básica de Emergencia de la OMS—.
  • Evaluación sistemática y actuación rápida de emergencia para abordar problemas de vía aérea, respiración, circulación, discapacidad y exposición, según el enfoque ABCDE.
  • Establecer un diagnóstico es prioritario, mediante PCR y serología, pero todos los pacientes deben manejarse de acuerdo con la gravedad de la enfermedad. Las definiciones de caso en un brote no sustituyen el juicio clínico.
  • Debe proporcionarse atención de soporte de alta calidad y anticipatoria.
  • Debe priorizarse el oxígeno y la disponibilidad de soporte respiratorio.
  • El deterioro tras la fase prodrómica puede ser precipitado, en cuestión de horas. Las acciones anticipatorias deben incluir una monitorización cuidadosa y garantizar la proximidad a unidades de cuidados intensivos para soporte cardiovascular, ventilación mecánica e, idealmente, oxigenación por membrana extracorpórea.
  • El shock debe tratarse de acuerdo con las guías clínicas existentes para sepsis.
  • Garantizar la monitorización de constantes vitales y función renal, mediante evaluación clínica y análisis bioquímicos. Deben investigarse y monitorizarse el recuento plaquetario y la proteinuria, ya que ofrecen información temprana sobre pronóstico adverso y lesión renal aguda inminente, respectivamente.
  • No existen tratamientos antivirales probados para hantavirus. Se ha utilizado fuera de indicación favipiravir, remdesivir y otros fármacos existentes. Dicho uso debe ir acompañado de una recogida detallada de datos clínicos bajo uso monitorizado. Desde el punto de vista mecanístico, remdesivir es menos favorable que favipiravir debido a su acción relativamente reducida frente a virus segmentados como los hantavirus.
  • La evidencia directa relacionada con el uso de corticosteroides en infección por hantavirus para síndromes pulmonares o renales es limitada. Un único ensayo clínico aleatorizado en pacientes con infección por virus Andes y síndrome cardiopulmonar en Chile no demostró beneficio del tratamiento con corticosteroides a dosis altas, aunque no tenía potencia suficiente para detectar una diferencia moderada entre los grupos.
  • La administración rutinaria de antibióticos no está indicada en enfermedad por hantavirus conocida. Sin embargo, en quienes presenten síntomas de infección respiratoria aguda debe considerarse una infección bacteriana. La sospecha de infección bacteriana añadida también es indicación de tratamiento antibiótico basado en la evaluación clínica.

Anexo 4. Consideraciones sobre el diagnóstico de laboratorio

Nota: se proporcionará más información sobre el diagnóstico de laboratorio en un documento separado, que cubrirá aspectos adicionales.

  • El diagnóstico de laboratorio de la infección por hantavirus se basa en la detección molecular de ARN viral o en la detección serológica de anticuerpos, con la elección del método en función del intervalo entre el inicio de los síntomas y la recogida de la muestra.
  • Para cuando aparecen los síntomas, la viremia suele estar ya en su punto máximo o cerca de él, y tanto los anticuerpos IgM como IgG pueden ser detectables. Los niveles de IgM comienzan a disminuir durante las semanas siguientes y suelen desaparecer en torno a los tres meses, mientras que la IgG aparece algo más tarde y puede permanecer elevada durante muchos años.
  • Para la detección molecular se recomienda sangre total, aunque también pueden utilizarse suero y coágulo sanguíneo. El suero es la muestra preferida para serología, aunque el plasma procedente de sangre total también es aceptable. Las muestras deben recogerse en tubos de plástico estériles con tapón de rosca.

Pruebas en casos sospechosos

  • Los casos sospechosos deben analizarse mediante un protocolo de RT-PCR específico para virus Andes, según los procedimientos de laboratorio de referencia publicados en la plataforma EIS de la OMS y en los partes de brotes epidémicos de la OMS. En ausencia de RT-PCR específica para virus Andes, puede utilizarse una PCR pan-hantavirus, y debe realizarse secuenciación para confirmar virus Andes.
  • La detección molecular mediante RT-PCR, convencional o en tiempo real, puede confirmar la infección en cualquier momento durante la fase aguda, hasta aproximadamente diez días después del inicio de los síntomas.
  • Si una muestra se ha recogido más de diez días después del inicio de los síntomas, un resultado negativo de RT-PCR en una muestra correctamente recogida y conservada solo descarta la infección cuando la prueba serológica también es negativa, siempre que haya transcurrido tiempo suficiente desde la última exposición para permitir el desarrollo de anticuerpos específicos frente al virus Andes.
  • Los casos positivos sin vínculo epidemiológico con un caso confirmado deben secuenciarse de forma sistemática.

Pruebas en contactos asintomáticos con fines de investigación

  • Las pruebas rutinarias en contactos asintomáticos no son obligatorias a efectos de salud pública.
  • Las pruebas regulares, por ejemplo semanales, mediante RT-PCR en contactos asintomáticos, con muestras como sangre, saliva, hisopos orales e hisopos nasofaríngeos, podrían considerarse con fines de investigación para comprender mejor la eliminación del virus y la dinámica de transmisión.
  • Sin embargo, las pruebas no deben utilizarse para determinar el final del periodo de seguimiento, que permanece fijado en 42 días desde la última exposición con independencia de los resultados.
  • Cuando la capacidad diagnóstica sea limitada, los contactos sintomáticos deben priorizarse siempre para pruebas diagnósticas, porque tienen más probabilidad de estar infectados y requieren evaluación clínica oportuna.
  • También puede considerarse la realización de pruebas serológicas al inicio y al final del periodo de seguimiento para determinar el estado serológico de los contactos.

Adaptación de las medidas

Estas recomendaciones deben adaptarse en función de la evolución de la evidencia epidemiológica y de laboratorio, como la confirmación de casos adicionales, la evidencia de transmisión secundaria o el contexto operativo local.

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