"La Tierra es un solo país y la humanidad, sus ciudadanos": la comunidad Bahá’í profundiza sus raíces en Canarias con un mensaje de unidad
La comunidad Bahá’í inauguró en Las Palmas de Gran Canaria una nueva sede con la mirada puesta en fortalecer su labor comunitaria en las Islas. Bajo la idea de que "la humanidad es una sola familia", la comunidad afianza en Canarias un proyecto basado en la unidad y la cooperación

Esther Medina Álvarez

La humanidad es una sola familia. Sobre este principio fundamental se asienta la comunidad Bahá’í, inspirada por las enseñanzas de la Fe bahá’í y por una convicción compartida: contribuir al progreso espiritual y material de la humanidad. Desde esta visión de unidad, cooperación y servicio a la sociedad, la comunidad inauguró este jueves una nueva sede en Las Palmas de Gran Canaria, en un acto marcado por un mensaje central: "Cuanto más se manifiesten en un pueblo las cualidades de cooperación y ayuda mutua, tanto más avanzará la sociedad humana en el progreso y la prosperidad".
En el acto de apertura de la sede administrativa de la comunidad —al que asistieron el delegado del Gobierno en Canarias, Anselmo Pestana, junto a distintos representantes institucionales— también quedó patente la estrecha vinculación de la comunidad con las Islas. La Fe bahá’í, fundada en el siglo XIX por Bahá’u’lláh en Irán, promueve un mensaje de unidad, paz y esperanza para la humanidad. "La Tierra es un solo país y la humanidad, sus ciudadanos", subrayó ayer la representante de la comunidad en Canarias, Neda Badye. Desde esta visión, la religión sostiene que el ser humano posee una doble dimensión, espiritual y material, y que el equilibrio entre ambas resulta esencial para el bienestar individual y colectivo. "Cuando las personas atienden solo una de ellas, sufren", señaló Badye.
La vinculación con las Islas
En Canarias residen actualmente alrededor de 700 bahá’ís, una cifra que asciende hasta unas 5.000 personas si se incluye a quienes colaboran y participan en las actividades impulsadas por la comunidad. Fue hace dos años cuando la Asamblea Espiritual de los Bahá’ís de Canarias decidió adquirir el edificio que hoy alberga la nueva sede administrativa y trasladar a Las Palmas de Gran Canaria su sede regional. La elección respondió a la voluntad de situarse "cerca de donde existen mayores relaciones con entidades y asociaciones". No obstante, el objetivo pasa por extender este trabajo comunitario al conjunto del Archipiélago.
La Fe bahá’í llegó a Canarias en 1953, cuando varios pioneros bahá’ís dejaron sus países de origen para establecerse en las Islas con el propósito de dar a conocer las enseñanzas de Bahá’u’lláh. A medida que algunas personas se fueron declarando creyentes de la Fe bahá’í, comenzaron también a consolidarse las instituciones que conforman el orden administrativo bahá’í. Estas estructuras se organizan a través de instituciones elegidas mediante voto secreto entre los propios bahá’ís. Cuando el número de asambleas locales fue suficiente, en 1984 se constituyó la primera Asamblea Espiritual de los Bahá’ís de las Islas Canarias. Desde entonces, la comunidad mantiene una presencia activa especialmente en Gran Canaria y Tenerife.
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