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Contramapas convierte el sendero GR131 en un aula para descubrir y conectar Canarias

El proyecto Contramapas atraviesa el Archipiélago a través del GR131 para acercar el territorio a la ciudadanía desde una mirada educativa, social y medioambiental. La iniciativa, impulsada por la asociación Atlas, convierte el recorrido en un espacio de encuentro entre alumnado, comunidades y paisaje

Instante durante la travesía.

Instante durante la travesía. / La Provincia

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María Alfonso Rodríguez

María Alfonso Rodríguez

Las Palmas de Gran Canaria

Manuel Cabezudo lleva siete travesías recorriendo el GR131, el sendero de gran recorrido que atraviesa las Islas Canarias a lo largo de más de 600 kilómetros, y asegura que todavía sigue descubriendo un archipiélago nuevo cada vez que se echa a andar. Y es que, para él, hay caminos que sirven para llegar a un sitio y otros que obligan a mirar distinto el lugar en el que uno vive y conoce. «Yo tengo 49 años y había vivido aquí toda mi vida, pero cuando empecé a caminar las islas me encontré una Canarias totalmente diferente», resume.

Ese descubrimiento constante es el motor de Contramapas, el proyecto impulsado por la asociación Atlas que desde hace años utiliza el GR131 no solo como ruta senderista, sino como herramienta cultural, educativa y social para conectar territorios, personas y comunidades. Lo que empezó como una travesía casi íntima acabó convirtiéndose en una iniciativa que hoy involucra a ayuntamientos, asociaciones vecinales, centros educativos, divulgadores ambientales y colectivos de todo el Archipiélago.

«El mapa refleja el territorio y Contramapas a las personas que lo habitan», explica Cabezudo durante una conversación telefónica mientras descansa en Artenara tras una nueva etapa del recorrido. A lo largo de estos años, el proyecto ha ido tejiendo vínculos con vecinos, senderistas, docentes y colectivos sociales de cada municipio por el que pasa el sendero. «Es casi un proyecto de vida», admite.

El proyecto Contramapas atraviesa el Archipiélago a través del sendero GR131 para acercar el territorio a la ciudadanía desde una mirada educativa, social y medioambiental. La iniciativa, impulsada por la asociación Atlas, convierte el recorrido en un espacio de encuentro entre alumnado, comunidades y paisaje.

El proyecto Contramapas atraviesa el Archipiélago a través del sendero GR131 para acercar el territorio a la ciudadanía desde una mirada educativa, social y medioambiental. La iniciativa, impulsada por la asociación Atlas, convierte el recorrido en un espacio de encuentro entre alumnado, comunidades y paisaje. / La Provincia

Componente educativo

La idea nació hace más de una década, cuando descubrieron el potencial casi desconocido del GR131, una ruta que une las ocho islas siguiendo antiguos caminos tradicionales y espacios naturales de enorme valor ecológico y patrimonial. Mientras en otros lugares de Europa este tipo de senderos forman parte de la identidad colectiva, en Canarias apenas era conocido incluso entre la propia población local.

«Nos dimos cuenta de que podía convertirse en una de las rutas de trekking más importantes de Europa y que, otra vez, la gente de aquí ni siquiera la iba a conocer», recuerda.

Esa preocupación terminó derivando en algo mucho más amplio que un proyecto deportivo. Contramapas empezó a trabajar el sendero como espacio de participación comunitaria, conservación ambiental y divulgación cultural.

Instante durante la travesía.

Instante durante la travesía. / La Provincia

Caminar Canarias entera

Con el tiempo, el proyecto también fue incorporando un fuerte componente educativo. Este año, de hecho, una de las líneas principales se centra principalmente en acercar el GR131 a estudiantes de distintas islas a través del programa Aula GR131, desarrollando junto al Servicio de Innovación Educativa de la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias. La iniciativa seleccionó ocho centros educativos en municipios atravesados por el sendero, uno por isla, para trabajar contenidos vinculados al territorio, el patrimonio y la naturaleza.

Pero el objetivo no pasa por convertir a los alumnos en expertos montañeros ni en aventureros extremos. La intención es mucho más sencilla. «Se trata de sacar a los chiquillos y chiquillas a caminar», resume Manuel. Que sepan que existe ese sendero que une Canarias de punta a punta y que entiendan que el territorio también puede conocerse fuera de las pantallas y de las aulas.

En los talleres organizados por Contramapas se habla del patrimonio natural y cultural del GR131, se introducen elementos de folclore canario y luego el alumnado acompaña durante pequeños tramos a los caminantes cuando pasan por sus municipios. La experiencia, cuenta, está despertando una curiosidad inesperada entre muchos jóvenes.

«Muchos nos dicen que les encantaría caminar Canarias entera», señala. Aunque insiste en que el mensaje no busca glorificar grandes hazañas físicas, sino algo mucho más cotidiano: conocer el entorno cercano.

Unir espacios

Para Manuel, el proyecto también evidencia una paradoja frecuente en el Archipiélago: vivir en un territorio fragmentado donde muchas personas apenas conocen otras islas. Durante las charlas en los institutos suele empezar haciendo siempre la misma pregunta: cuántos alumnos han estado en todas las islas Canarias. «Levantan la mano poquísimos», lamenta.

El proyecto llamó también la atención de la candidatura de Las Palmas de Gran Canaria a Capital Europea de la Cultura 2031, que incorporó parte de esta filosofía territorial a través de iniciativas como Contramapas LPGC. En ese caso, el equipo diseñó un itinerario urbano de 33 kilómetros para recorrer en una sola jornada los cinco distritos y más de un centenar de barrios de la ciudad.

La intención era trasladar la misma lógica aplicada al Archipiélago: unir espacios aparentemente desconectados y reivindicar lugares muchas veces invisibles dentro del propio tejido urbano. Bibliotecas municipales, barrios periféricos y equipamientos culturales alejados de los circuitos habituales formaron parte de aquel recorrido colectivo.

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